Los rindes de la soja fueron bajos

La incidencia climática fue preponderante. Por sexto año consecutivo se evaluó la red de cultivares comerciales en macroparcelas en el NOA. Los grupos de maduración VI y VII fueron los de mejor desempeño.

14 Noviembre 2003
Resultados dispares arrojó la evaluación de la red de cultivares de soja en el NOA durante la campaña 2002/03, que realizó por sexto año consecutivo la sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc). La sequía estacional fue el principal factor que impactó en los cultivos. Este hecho afectó los rendimientos y provocó que no se cosechara una importante cantidad de hectáreas sembradas.
En la red de macroparcelas se evaluaron 38 variedades comerciales de soja, todas resistentes al glifosato (RR/RG). Se determinó que los grupos VI y VII fueron los que alcanzaron los mayores rendimientos en la campaña pasada, y que el conjunto de materiales de los grupos de maduración IV y V también tuvieron un buen desempeño. Le siguieron los grupos VIII y IX, este último un poco más lejos.
A partir de estos resultados, los especialistas recomendaron, para lograr los máximos rendimientos posibles en una determinada localidad, debe tenerse en cuenta una combinación óptima de grupos de madurez, de variedades y de fechas de siembra. Explicaron que la mejor combinación será aquella que le permita al cultivo atravesar su período crítico con las mínimas limitaciones hídricas, lumínicas y térmicas, entre otros factores.
Por su lado, la sección Meteorología de la Eeaoc reseñó la incidencia de la sequía en los cultivos tucumanos en la pérdida de rendimientos.

La campaña sojera tuvo resultados dispares

Durante la campaña 2002/2003 la Estación Experimental Obispo Colombres (Eeaoc) coordinó por sexto año consecutivo la red de evaluación de cultivares comerciales de soja en macroparcelas para el NOA.
El objetivo de esta red de evaluación fue caracterizar las variedades comerciales de soja presentes en la zona con respecto a su adaptabilidad, y determinar el potencial y estabilidad de rendimiento, comportamiento agronómico y fenológico y reacción frente a plagas y enfermedades.
Esta información constituye una importante herramienta que les facilita a técnicos asesores y a productores la elección de los cultivares mejor adaptados a su zona, explicó a LA GACETA Rural el ingeniero Mario Devani, jefe de la sección Granos de la Eeaoc.
En la red de macroparcelas se evaluaron 38 variedades comerciales de soja, todas resistentes al glifosato (RR/RG). El número de variedades por grupo de madurez probados durante la campaña 2002/2003 de distribuyó en 5 variedades pertenecientes al grupo IV; 8 variedades del grupo de maduración V; 9 variedades del grupo VI; 11 correspondieron al grupo VII; 3 variedades al grupo VIII y 2 variedades al grup IX, sostuvo el especialista.
A su vez, las macroparcelas estuvieron implantadas en Tucumán en los localidades de La Cocha; San Agustín; La Virginia; Garmendia y La Cruz; en Salta en Metán; Tolloche; Ballivián y Orán; en Catamarca en Los Altos; y en Santiago del Estero, en Javicho.
Julián Lenis, investigador de la Eeaoc, sostuvo que luego de analizar el comportamiento de los distintos grupos de madurez en Tucumán y sus zonas de influencia, que incluye el sudeste de Catamarca y oeste de Santiago del Estero, se determinó que, en la campaña pasada, los grupos VI y VII fueron los que alcanzaron los mayores rendimientos.
El conjunto constituido por materiales de los grupos de maduración IV y V también tuvieron un buen desempeño, seguido por los grupos VIII y, algo más lejos, el grupo IX.
El especialista sostuvo que los cultivares de ciclo largo (de grupos VII, VIII y IX) se destacaron en la última campaña el A 8000 RG; A 8100 RG; Munasqa RR; AW 7110 RR y A 7053 RG que junto con las variedades A 7322 RG y A 7636 RG, constituyeron un grupo homogéneo, sin presentar diferencias significativas entre ellas.
Respecto de los materiales de ciclo corto (de grupos IV, V y VI) que sobresalieron en la campaña 2002/2003 destacó el A 6019 RG; A 6401 RG; NK 6.9 RR; A 4910 RG; AW 5581 RR; DM 4800 RR; DM 50048 RR y DM 5800, entre otros.

Recomendaciones
Fernando Ledesma, técnico de la Eeaoc, sostuvo que la primera recomendación que hay que darle a los productores es que para mantener elevados niveles productivos en el cultivo de la soja en el NOA es necesario una adecuada rotación con gramíneas.
La incorporación de especies de esta familia tiene múltiples efectos positivos sobre el suelo, como el incremento del rastrojo en superficie; una mejor fertilidad física; la infiltración y disminución del escurrimiento; menos problemas de plagas, enfermedades y malezas; un mejor aporte de Carbono al suelo, entre los más destacados.Por otra parte, para lograr los máximos rendimientos posibles en una determinada localidad tiene que haber una combinación óptima de grupos de madurez, variedades y fechas de siembra.
La mejor combinación será aquella que le permita al cultivo atravesar su período crítico con las mínimas limitaciones hídricas, lumínicas, térmicas, etc. "Como es de suponer, no será la misma en todas las localidades, ni aún, considerando una misma localidad, todos los años. Debido a que no es posible definir con certeza las condiciones meteorológicas bajo las cuáles se desarrollará una campaña, lo más recomendable es combinar diferentes fechas de siembra, grupos de madurez y variedades, generando de esta manera estrategias de manejo que permitan disminuir los riesgos de producción y obtener rendimientos estables a través del tiempo", concluyó el especialista.

Estiman que aumentarán las hectáreas sembradas


La próxima campaña de granos en la provincia tendrá una marcada tendencia hacia la siembra de soja. A pesar de los malos pronósticos que se están haciendo en cuanto al clima, existe una gran expectativa por parte de los productores locales, sostuvo para LA GACETA Rural, Marcelo Stopani, del INTA Banda del Río Salí.
Algunos productores vienen golpeados a raíz de la sequía en el trigo invernal, con rindes que en la mayoría de los casos no superaron en promedio los 500 kilos por hectárea.
La mayoría de los lotes que se destinarán a la siembra de soja durante la presente campaña presentan un marcado déficit hídrico, dado principalmente por las escasas precipitaciones que se vienen registrando desde el verano pasado, por lo que los suelos no tienen la humedad acumulada para el inicio de las siembras. Esta situación complica la siembra de la oleaginosa.
Stopani sostuvo que la situación se torna aún más difícil si los suelos a sembrar con soja tuvieron cultivo de trigo y no un barbecho, ya que los requerimientos de humedad del cereal hicieron que los niveles actuales de los perfiles de suelo sean más bajos.
Este año la elección de las variedades a sembrar tendrán una trascendencia importante. Las variedades de los grupos IV y V en las que se recomienda su siembra entre el 10 y el 15 de noviembre ya no podrán ser utilizadas con las condiciones del tiempo reinante en esta fecha.

Los más usados
El uso de variedades de ciclo más largo e indeterminadas serían las beneficiadas si existen pronósticos de lluvias por debajo del nivel normal durante el ciclo de cultivo.
Las variedades de los grupos VII y VIII deberían ser las más usadas ya que sus fechas de siembra recomendadas son desde el 1 al 15 de diciembre.
"Por supuesto que la toma de la decisión del productor debe ser efectuada en el momento que se tenga un perfil con humedad suficiente en los suelos", remarcó Stoppani.
Al respecto, sostuvo que a pesar de esta coyuntura no se debe dejar de lado la recomendación de las prácticas para lograr un desarrollo óptimo del cultivo. Es así que -apuntó- será necesario realizar una fertilización fosfatada de base procurando, de esa manera, tener una correcta reposición de nutrientes en el suelo y un buen desarrollo radicular para una mayor exploración.
"Lo que también se recomienda es que los productores deben sembrar maíz dentro de sus prácticas conservacionistas a pesar de que este cultivo no sea económicamente rentable en la actualidad.
Es necesario pensar en las producciones futuras, principalmente por el gran aporte que hace el maíz en el rastrojo al suelo, su importante aporte de materia orgánica y por su alta relación carbono/nitrogeno", concluyó el técnico.

No se cosecharon 18.156 hectáreas
Según la Eeaoc, la superficie sembrada con soja durante la campaña pasada en Tucumán fue de 226.350 hectáreas, un 3% más respecto de 2002. El aumento de la superficie cultivada vaticinaba un récord en cuanto a producción, sin embargo, la intensidad de la sequía que sufrió la provincia entre enero y febrero pasados, en los períodos más críticos del desarrollo del cultivo, determinó una significativa disminución en la producción esperada.
La superficie con soja que no se cosechó fue de 18.156 hectáreas. La producción en Tucumán fue de 400.841 toneladas frente a las 638.307 que se esperaban en base al rendimiento promedio del año pasado que había llegado a las 2,82 tn/ha y una superficie cosechada de 226.350 hectáreas, es decir un 37% menor a lo que se esperaba.

La sequía impactó en los rendimientos

La campaña 2002/03 de producción de soja en Tucumán se caracterizó por las condiciones de sequía en el período estival, que afectaron significativamente los rendimientos, explicó el ingeniero César Lamelas, de la sección Agrometeorología de la Eeaoc.
La sequía agrícola es una adversidad compleja, donde interactúan variables meteorológicas, factores de manejo y condiciones edáficas, que generan daños variables en la cantidad y en calidad de la producción. En el aspecto meteorológico, la sequía se caracteriza por la marcada disminución o ausencia de precipitaciones, acompañada por temperaturas superiores a las normales, bajos niveles de humedad relativa y vientos desecantes, que incrementan la evapotranspiración del cultivo y generan condiciones de déficit hídrico.
El período noviembre/abril pasado, se caracterizó por marcadas diferencias en el comportamiento de la temperatura del aire. En la primera etapa las máximas tuvieron fluctuaciones rápidas, determinando la ocurrencia de períodos cálidos y frescos alternados, en tanto que en diciembre predominaron valores por debajo de los normales.Por otra parte, un estudio de la sección Sensores Remotos y SIG de la Eeaoc, a partir del procesamiento de imágenes satelitales, permitieron estimar el impacto de la sequía estival.
En Tucumán, las áreas más afectadas corresponden a los departamentos de Leales y Cruz Alta, con registros de un 40% y un 34%, respectivamente. La mejor condición se estimó para la La Cocha con sólo el 14% del área afectada. El oeste santiagueño, donde la sequía fue más severa, llegó a un 44% del área cultivada seriamente afectada.
En el oeste santiagueño, donde la sequía fue más severa, el 44% del área cultivada se vio seriamente afectada por los efectos de la sequía.

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