28 Noviembre 2003
"Debemos sostener el negocio de la soja para mantener el liderazgo que tienen los productores argentinos", señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Gustavo Grobocopatel, director general de la empresa familiar Los Grobo Agropecuaria y miembro del directorio de Aapresid.
"Para lograr ese sostenimiento del negocio sojero debemos seguir trabajando utilizando los conocimientos aplicados al producto soja, como es la biotecnología; la siembra directa; el uso de las herramientas satelitales y la organización empresarial", apuntó.
Respecto de las expectativas de siembra en el país y los problemas que padece el NOA por los retrasos en las siembras debido a la sequía, el empresario señaló que el negocio de la soja en la Argentina tiene un gran futuro, principalmente por las necesidades que tiene el mundo de la harina de soja y del aceite de esta oleaginosa.
Consumo
Actualmente, en el mundo se consume unos 800 millones de toneladas de harina y la tasa de demanda está en crecimiento. Para el futuro es necesario producir unos 3.000 millones de toneladas, por lo que las perspectivas para el país para los próximos 20 años son excelentes."Sólo unos cuantos países pueden llegar a esos valores, y entre ellos se cuentan a la Argentina y a Brasil", precisó Grobocopatel.
En lo que respeta al Noa, la situación actual de los productores es de preocupación, ya que la sequía esta originando retrasos de las siembras. Además, la región es una zona que tiene problemas de estabilidad de suelos, por lo que los productores deben utilizar las rotaciones de cultivo con maíz como una constante.
Al respecto, el empresario indicó que el cultivo de los suelos como corresponde, con toda la tecnología disponible y aportando al suelo lo que él necesita y cuidando que no se erosione, con las cubiertas de rastrojos ese suelo no llega a degradarse sino que se enriquece."Sobre la producción de soja propiamente dicha, lo importante no es la plata que se hace con el cultivo. Es la tecnología que se aplica y cómo se la maneja. La soja es un producto que posee un gran valor agregado con toda la información relacionada con su explotación, conocimiento y la tecnología disponible en el mundo, la que se encuentra al alcance de los productores", resaltó el especialista.
El empresario comentó que el productor argentino en general, y el de granos en particular, es un productor innovador. "Basta ver los porcentajes de siembra directa que se registran en el país y en especial en el NOA, y el uso de tecnología de punta como la biotecnología", remarcó.
Retenciones
En otro orden Grobocopatel señaló que el campo argentino probablemente es el único sector que no sobrevivió a expensas del Estado. Al revés, es el Estado el que vive y sobrevive gracias al sector y al esfuerzo del hombre de campo. En ese sentido, subrayó que las retenciones impuestas por el Estado a las exportaciones agropecuarias son una transferencia de riquezas del interior a las ciudades y obligan a que el hombre de campo deje sus tierras y pase a engrosar las villas miserias.
A pesar de esto, todas las presiones y trabas del Gobierno hicieron que el sector tenga una gran capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia, lo que le dio al campo una ventaja competitiva respecto del resto de los sectores.
En otro orden, Grobocopatel opinó que la pesificación y la crisis por la que atravesó el país no fueron una oportunidad. "Generaron a los productores un problema operativo. Los insumos son importados, las labores están dolarizadas y los beneficios llegaron sólo por la suba de los precios internacionales. La devaluación solo fabricó más pobres en el país", concluyó.
El monitoreo de plagas y el control de la chinche evitan las pérdidas
Unas de las herramientas más utilizadas en el cultivo de soja, una vez que este está implantado -y que aporta buenos beneficios cuando es bien usada- es el monitoreo de las plagas, señaló el ingeniero Juan Carlos Gabundi, de la empresa Bayer, quien disertó sobre la "Incidencia del complejo de la chinche en la soja", durante la jornada realizada en la SRT y que fue organizada por la empresa Tucagro SRL. "Al inicio de la nueva campaña lo tenemos encima y este tipo de charlas sirven para poder afrontar con éxito las posibles plagas que aparecen luego en el cultivo", apuntó el especialista.
El técnico precisó que las fallas en el control de las chinches en la soja y el monitoreo inadecuado son causales de las pérdidas que se dan en la oleaginosa. De allí que un monitoreo correcto permite saber rápidamente cuál es el nivel de individuos presentes en el cultivo y conocer el potencial daño que pueden realizar.
"Este monitoreo nos permite tomar las decisiones a tiempo para el control de esta plaga que provoca severos daños, porque su aparato bucal picador suctor, con el que pica los granos de soja en diferentes estados del llenado del grano, provoca daños de diferente magnitud. Esa pérdida, según el estado de la vaina, será mayor cuanto más incipiente es el llenado de la vaina", agregó.
Enemigos naturales
Gabundi indicó que es fundamental tener en cuenta el nivel de daño económico de la plaga monitoreada, ya que con las aplicaciones de insecticidas fuera de término y a veces en varias oportunidades, matan también a los enemigos naturales de las chinches.
"Es importante definir bien el NDE en el cultivo, que después de numerosas evaluaciones y ensayos en la región es de dos chinches por metro lineal de cultivo, o a través de una convalidación local del NDE. "Los monitoreos para chinches deben ser lo más efectivos posibles; más aún cuando el espaciamiento entre líneas elegido para la siembra es el menor. Deben hacerlo con intervalos de tiempo no mayor a los siete días en los períodos más críticos de incidencia de la plaga", remarcó el experto.
Los ataques realizados por las chinches afectan a la producción de diferentes maneras al disminuir el número de granos a cosecha y su peso, ya que la picadura puede abortar el grano, abollarlo o picarlo, lo que genera ademas una disminución de la calidad.
Por cada chinche por metro cuadrado el rendimiento disminuye 125 kilos por hectárea.
Un trabajo de 10 años difundiendo la siembra directa
Aapresid es una institución que viene trabajando desde hace más de diez años en la difusión de la siembra directa, poniendo énfasis en los beneficios técnicos que ella genera en los cultivos que se puede aplicar esta técnica.
Como es uno de los objetivos de esta ONG que la mayoría de sus socios -productores granarios- consoliden sistemas sustentables de producción agrícola, se crearon grupos de trabajo en todo el país. Tucumán también logró conformar la regional de Aapresid, dijo su presidente, el ingeniero Juan Carlos Morales.
"En esta filial diferentes equipos ya están trabajando en cuestiones técnicas de producción, con la idea de potenciar las capacidades instaladas", agregó.
En la actualidad -apuntó Morales-, Aapresid realiza tareas junto con Aacrea, en procura no solo de llevar a los productores nuevas herramientas productivas que mejoren su productividad sino también en temas gremiales que hacen a la defensa del sector.
Respecto de las relaciones con otras instituciones técnicas nacionales, el dirigente precisó que existen convenios de vinculación tecnológica con el INTA en lo que respeta a ensayos de variedades con la Red Nacional de Cultivares, a ensayos con fertilización y al desarrollo de nuevas alternativas de cultivo.
Convenios
"También se pueden destacar los convenios con el Instituto del Fósforo y la Potasa, en la que se está trabajando con una red nacional de ensayos en fertilización en soja y maíz", resaltó Morales. "En lo que estamos poniendo mucho énfasis es en crear conciencia en explotaciones sustentables en el tiempo, fomentando las rotaciones de cultivos. En este sentido, estamos llevando a cabo ensayos con maíz y sorgo como las alternativas de gramíneas estivales para usarlas en las rotaciones con la soja", añadió.
Como integrante de la Asociación del Maíz Argentino, buscan darle un fuerte impulso a la siembra de este cereal. "Con este tema no solo buscamos el mejoramiento de los suelos a través de las rotaciones sino también producir la integración de las cadenas agroalimentarias, procurando convertir el maíz en producciones de carnes de cerdo, aves y vacuna", concluyó el ingeniero Morales.
Es vital ser precisos con los plaguicidas
"Es fundamental realizar una gran difusión del manejo integrado de plagas, ya que es una herramienta de gran importancia para un control preciso y exacto de las plagas", señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Marcos Mares, en la charla sobre el MIP, durante las jornadas sobre soja en la SRT.
"No debemos esperar que surja algún problema en el cultivo para empezar la tarea de control de la plaga, ya que si se comienza antes los controles son más efectivos y menos costosos, y con menores daños en el cultivo", remarcó.
En la soja existe un numeroso complejo de plagas como lo son las orugas cortadoras, las orugas desfoliadoras, el complejo de chinches y la aparición de un complejo de nuevas plagas de la siembra directa como lo son las hormigas, las tucuras, los bichos bolita, los grillos y los picudos. Además, a estas plagas se le debe agregar la presencia de otros insectos que son benéficos al cultivo, ya que actúan como enemigos naturales de las plagas nombradas y son los arácnidos en general, los hemípteros, las vaquitas y las crisopas.
A raíz de esto es que los insecticidas a aplicar y el momento de la aplicación son importantes para matar el mayor número de plagas posibles y mantener su población por debajo del NDE, y no matar los enemigos naturales que colaboran en el control de las plagas.
Los insecticidas selectivos que existen tienen diferentes grados de control en diversas plagas y una selectividad diferencial en algunos enemigos naturales que actúan en las plagas de la soja.
Las enfermedades
En lo que respeta al control de enfermedades de fin de ciclo en la soja, y de acuerdo a los numerosos ensayos realizados por la EEAOC, deben utilizarse productos fungicidas que tengan una fuerte permanencia en el follaje, residualidad y flexibilidad, que prevengan la enfermedad y que la curen.
Todas estas características del producto deben ir acompañadas de un manejo integrado de las enfermedades de fin de ciclo, como lo es el uso de semillas sanas, el uso de curasemillas, la elección de cultivares de buen comportamiento y el manejo de las rotaciones de cultivo con maíz.
"Para lograr ese sostenimiento del negocio sojero debemos seguir trabajando utilizando los conocimientos aplicados al producto soja, como es la biotecnología; la siembra directa; el uso de las herramientas satelitales y la organización empresarial", apuntó.
Respecto de las expectativas de siembra en el país y los problemas que padece el NOA por los retrasos en las siembras debido a la sequía, el empresario señaló que el negocio de la soja en la Argentina tiene un gran futuro, principalmente por las necesidades que tiene el mundo de la harina de soja y del aceite de esta oleaginosa.
Consumo
Actualmente, en el mundo se consume unos 800 millones de toneladas de harina y la tasa de demanda está en crecimiento. Para el futuro es necesario producir unos 3.000 millones de toneladas, por lo que las perspectivas para el país para los próximos 20 años son excelentes."Sólo unos cuantos países pueden llegar a esos valores, y entre ellos se cuentan a la Argentina y a Brasil", precisó Grobocopatel.
En lo que respeta al Noa, la situación actual de los productores es de preocupación, ya que la sequía esta originando retrasos de las siembras. Además, la región es una zona que tiene problemas de estabilidad de suelos, por lo que los productores deben utilizar las rotaciones de cultivo con maíz como una constante.
Al respecto, el empresario indicó que el cultivo de los suelos como corresponde, con toda la tecnología disponible y aportando al suelo lo que él necesita y cuidando que no se erosione, con las cubiertas de rastrojos ese suelo no llega a degradarse sino que se enriquece."Sobre la producción de soja propiamente dicha, lo importante no es la plata que se hace con el cultivo. Es la tecnología que se aplica y cómo se la maneja. La soja es un producto que posee un gran valor agregado con toda la información relacionada con su explotación, conocimiento y la tecnología disponible en el mundo, la que se encuentra al alcance de los productores", resaltó el especialista.
El empresario comentó que el productor argentino en general, y el de granos en particular, es un productor innovador. "Basta ver los porcentajes de siembra directa que se registran en el país y en especial en el NOA, y el uso de tecnología de punta como la biotecnología", remarcó.
Retenciones
En otro orden Grobocopatel señaló que el campo argentino probablemente es el único sector que no sobrevivió a expensas del Estado. Al revés, es el Estado el que vive y sobrevive gracias al sector y al esfuerzo del hombre de campo. En ese sentido, subrayó que las retenciones impuestas por el Estado a las exportaciones agropecuarias son una transferencia de riquezas del interior a las ciudades y obligan a que el hombre de campo deje sus tierras y pase a engrosar las villas miserias.
A pesar de esto, todas las presiones y trabas del Gobierno hicieron que el sector tenga una gran capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia, lo que le dio al campo una ventaja competitiva respecto del resto de los sectores.
En otro orden, Grobocopatel opinó que la pesificación y la crisis por la que atravesó el país no fueron una oportunidad. "Generaron a los productores un problema operativo. Los insumos son importados, las labores están dolarizadas y los beneficios llegaron sólo por la suba de los precios internacionales. La devaluación solo fabricó más pobres en el país", concluyó.
Unas de las herramientas más utilizadas en el cultivo de soja, una vez que este está implantado -y que aporta buenos beneficios cuando es bien usada- es el monitoreo de las plagas, señaló el ingeniero Juan Carlos Gabundi, de la empresa Bayer, quien disertó sobre la "Incidencia del complejo de la chinche en la soja", durante la jornada realizada en la SRT y que fue organizada por la empresa Tucagro SRL. "Al inicio de la nueva campaña lo tenemos encima y este tipo de charlas sirven para poder afrontar con éxito las posibles plagas que aparecen luego en el cultivo", apuntó el especialista.
El técnico precisó que las fallas en el control de las chinches en la soja y el monitoreo inadecuado son causales de las pérdidas que se dan en la oleaginosa. De allí que un monitoreo correcto permite saber rápidamente cuál es el nivel de individuos presentes en el cultivo y conocer el potencial daño que pueden realizar.
"Este monitoreo nos permite tomar las decisiones a tiempo para el control de esta plaga que provoca severos daños, porque su aparato bucal picador suctor, con el que pica los granos de soja en diferentes estados del llenado del grano, provoca daños de diferente magnitud. Esa pérdida, según el estado de la vaina, será mayor cuanto más incipiente es el llenado de la vaina", agregó.
Enemigos naturales
Gabundi indicó que es fundamental tener en cuenta el nivel de daño económico de la plaga monitoreada, ya que con las aplicaciones de insecticidas fuera de término y a veces en varias oportunidades, matan también a los enemigos naturales de las chinches.
"Es importante definir bien el NDE en el cultivo, que después de numerosas evaluaciones y ensayos en la región es de dos chinches por metro lineal de cultivo, o a través de una convalidación local del NDE. "Los monitoreos para chinches deben ser lo más efectivos posibles; más aún cuando el espaciamiento entre líneas elegido para la siembra es el menor. Deben hacerlo con intervalos de tiempo no mayor a los siete días en los períodos más críticos de incidencia de la plaga", remarcó el experto.
Los ataques realizados por las chinches afectan a la producción de diferentes maneras al disminuir el número de granos a cosecha y su peso, ya que la picadura puede abortar el grano, abollarlo o picarlo, lo que genera ademas una disminución de la calidad.
Por cada chinche por metro cuadrado el rendimiento disminuye 125 kilos por hectárea.
Aapresid es una institución que viene trabajando desde hace más de diez años en la difusión de la siembra directa, poniendo énfasis en los beneficios técnicos que ella genera en los cultivos que se puede aplicar esta técnica.
Como es uno de los objetivos de esta ONG que la mayoría de sus socios -productores granarios- consoliden sistemas sustentables de producción agrícola, se crearon grupos de trabajo en todo el país. Tucumán también logró conformar la regional de Aapresid, dijo su presidente, el ingeniero Juan Carlos Morales.
"En esta filial diferentes equipos ya están trabajando en cuestiones técnicas de producción, con la idea de potenciar las capacidades instaladas", agregó.
En la actualidad -apuntó Morales-, Aapresid realiza tareas junto con Aacrea, en procura no solo de llevar a los productores nuevas herramientas productivas que mejoren su productividad sino también en temas gremiales que hacen a la defensa del sector.
Respecto de las relaciones con otras instituciones técnicas nacionales, el dirigente precisó que existen convenios de vinculación tecnológica con el INTA en lo que respeta a ensayos de variedades con la Red Nacional de Cultivares, a ensayos con fertilización y al desarrollo de nuevas alternativas de cultivo.
Convenios
"También se pueden destacar los convenios con el Instituto del Fósforo y la Potasa, en la que se está trabajando con una red nacional de ensayos en fertilización en soja y maíz", resaltó Morales. "En lo que estamos poniendo mucho énfasis es en crear conciencia en explotaciones sustentables en el tiempo, fomentando las rotaciones de cultivos. En este sentido, estamos llevando a cabo ensayos con maíz y sorgo como las alternativas de gramíneas estivales para usarlas en las rotaciones con la soja", añadió.
Como integrante de la Asociación del Maíz Argentino, buscan darle un fuerte impulso a la siembra de este cereal. "Con este tema no solo buscamos el mejoramiento de los suelos a través de las rotaciones sino también producir la integración de las cadenas agroalimentarias, procurando convertir el maíz en producciones de carnes de cerdo, aves y vacuna", concluyó el ingeniero Morales.
Es vital ser precisos con los plaguicidas
"Es fundamental realizar una gran difusión del manejo integrado de plagas, ya que es una herramienta de gran importancia para un control preciso y exacto de las plagas", señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Marcos Mares, en la charla sobre el MIP, durante las jornadas sobre soja en la SRT.
"No debemos esperar que surja algún problema en el cultivo para empezar la tarea de control de la plaga, ya que si se comienza antes los controles son más efectivos y menos costosos, y con menores daños en el cultivo", remarcó.
En la soja existe un numeroso complejo de plagas como lo son las orugas cortadoras, las orugas desfoliadoras, el complejo de chinches y la aparición de un complejo de nuevas plagas de la siembra directa como lo son las hormigas, las tucuras, los bichos bolita, los grillos y los picudos. Además, a estas plagas se le debe agregar la presencia de otros insectos que son benéficos al cultivo, ya que actúan como enemigos naturales de las plagas nombradas y son los arácnidos en general, los hemípteros, las vaquitas y las crisopas.
A raíz de esto es que los insecticidas a aplicar y el momento de la aplicación son importantes para matar el mayor número de plagas posibles y mantener su población por debajo del NDE, y no matar los enemigos naturales que colaboran en el control de las plagas.
Los insecticidas selectivos que existen tienen diferentes grados de control en diversas plagas y una selectividad diferencial en algunos enemigos naturales que actúan en las plagas de la soja.
Las enfermedades
En lo que respeta al control de enfermedades de fin de ciclo en la soja, y de acuerdo a los numerosos ensayos realizados por la EEAOC, deben utilizarse productos fungicidas que tengan una fuerte permanencia en el follaje, residualidad y flexibilidad, que prevengan la enfermedad y que la curen.
Todas estas características del producto deben ir acompañadas de un manejo integrado de las enfermedades de fin de ciclo, como lo es el uso de semillas sanas, el uso de curasemillas, la elección de cultivares de buen comportamiento y el manejo de las rotaciones de cultivo con maíz.














