28 Noviembre 2003
Esta semana partieron rumbo a España dos técnicos argentinos representando al Senasa y a la Secretaría de Agricultura de la Nación, para interiorizarse a fondo sobre los motivos que generaron el cierre de las fronteras de España a los cítricos provenientes de Argentina.
Si bien es cierto existieron algunos reclamos efectuados durante el mes de octubre por las autoridades españolas a las argentinas, también lo es que el tenor de los mismos no es del todo claro; y existe una gran cantidad de dudas que será necesario aclarar. En torno a este asunto tan delicado, en el cual estamos convencidos, los únicos que perderán serán los operadores argentinos y los españoles, habrá que encontrarle a dicha negociación un adecuado punto de equilibrio, sobre todo para que a partir de la próxima campaña se continúen de manera normal con las exportaciones de cítricos argentinos a la Unión Europea.
Además, esta denuncia efectuada por España sólo deberá servir como un severo llamado de atención para reforzar los controles en origen y en destino, castigándose solamente a los culpables de potenciales transgresiones a los protocolos fitosanitario y no a toda una actividad, que si de algo se caracterizó durante las últimas campañas fue de cumplir con todos los compromisos que había asumido en materia sanitaria.
No obstante debemos informar a la opinión pública, y a las autoridades argentinas, que desde España se hicieron sentir fuertes voces en apoyo a las exportaciones de Argentina y precisamente por parte de la Asociación Interprofesional del Limón y el Pomelo (AILIMPO), quienes manifestaron su descontento hacia las autoridades del Ministerio de Agricultura español (MAPA) por haber tomado una medida inconsulta y arbitraria, violándose el derecho al diálogo y el derecho a réplica que merece este tipo de actividad.
Y es que concretamente Murcia se convirtió, en los últimos 10 años, en un importante socio comercial de Tucumán gracias al negocio del limón. Este importante negocio había estado en mano de empresas holandesas a lo largo de toda la historia y eran precisamente los holandeses quienes negociaban directamente con Argentina y distribuían los principales frutos exportados por esta región hacia los principales mercados de Europa y el este europeo.
Reemplazo
Con el avance de los años, las empresas exportadoras españolas se dieron cuenta que contaban con una importante red comercial que quedaba ociosa durante el verano del Hemisferio Norte y debían motorizarla para licuar sus costos fijos, pero por sobre todo para satisfacer la demanda de sus clientes a lo largo de todo el año.
De esta manera, los españoles comenzaron a desplazar a los operadores frutihortícolas tradicionales como los holandeses, franceses y belgas, porque además contaban con mejores infraestructuras fruteras. Las principales cadenas de supermercados y los más importantes mercados centrales de toda Europa reclamaban a los españoles que lideraran las compras de limones de calidad del Hemisferio Sur para colocarlos en sus góndolas a partir del mes de mayo y hasta septiembre de cada año. Esta relación, que comenzó en forma incipiente hace más de 10 años, durante el presente llevó a que solamente por España ingresaran más de 60.000 toneladas de cítricos de Argentina, sin contar además con la triangulación que las empresas españolas efectúan todos los años con frutos cítricos argentinos hacia otros países de la UE, los países árabes, del sudeste asiático y del este europeo.
La citricultura argentina, sin querer, se convirtió en una importante fuente de trabajo para numerosas empresas españolas entre las que se encontraban empacadores, cooperativas, empresas de transporte y de logística, inspectores de calidad, etc.
Hoy, las presiones por parte de los operadores españoles sobre su gobierno son muy fuertes a favor de Argentina y tienen razón. Porque además de conocer que los exportadores de Argentina siempre respetaron los acuerdos en materia sanitaria, también lo es que nuestro país los abastece con frutos de elevada calidad (principalmente de limón) que ningún otro país les puede dar a partir de mayo de cada año.
Trabajo conjunto
Ante estos acontecimientos, los españoles se tienen que dar cuenta que Argentina más que competidor es un país socio, y solamente viéndonos como socios se pueden hacer importantes negocios con proyección exitosa hacia el futuro. La participación de empresas españolas en la comercialización de cítricos argentinos es un buen negocio y lo será más aún cuando ambos países comiencen a trazar estrategias conjuntas para la conquista de nuevos mercados como los de EEUU y Japón, en los cuales Argentina y España encuentran año tras año importantes barreras al ingreso de sus cítricos, pero no precisamente por problemas sanitarios. Si algo tienen en común Argentina y España, es que cuentan con productores y empresarios que conocen el sector, saben trabajar y ofrecen productos con elevados estándares de calidad. Todas estas virtudes deben servir para que el trabajo conjunto maximice los negocios a futuro. Las autoridades españolas deben entender que también en el comercio internacional de cítricos, la unión hace la fuerza.
Si bien es cierto existieron algunos reclamos efectuados durante el mes de octubre por las autoridades españolas a las argentinas, también lo es que el tenor de los mismos no es del todo claro; y existe una gran cantidad de dudas que será necesario aclarar. En torno a este asunto tan delicado, en el cual estamos convencidos, los únicos que perderán serán los operadores argentinos y los españoles, habrá que encontrarle a dicha negociación un adecuado punto de equilibrio, sobre todo para que a partir de la próxima campaña se continúen de manera normal con las exportaciones de cítricos argentinos a la Unión Europea.
Además, esta denuncia efectuada por España sólo deberá servir como un severo llamado de atención para reforzar los controles en origen y en destino, castigándose solamente a los culpables de potenciales transgresiones a los protocolos fitosanitario y no a toda una actividad, que si de algo se caracterizó durante las últimas campañas fue de cumplir con todos los compromisos que había asumido en materia sanitaria.
No obstante debemos informar a la opinión pública, y a las autoridades argentinas, que desde España se hicieron sentir fuertes voces en apoyo a las exportaciones de Argentina y precisamente por parte de la Asociación Interprofesional del Limón y el Pomelo (AILIMPO), quienes manifestaron su descontento hacia las autoridades del Ministerio de Agricultura español (MAPA) por haber tomado una medida inconsulta y arbitraria, violándose el derecho al diálogo y el derecho a réplica que merece este tipo de actividad.
Y es que concretamente Murcia se convirtió, en los últimos 10 años, en un importante socio comercial de Tucumán gracias al negocio del limón. Este importante negocio había estado en mano de empresas holandesas a lo largo de toda la historia y eran precisamente los holandeses quienes negociaban directamente con Argentina y distribuían los principales frutos exportados por esta región hacia los principales mercados de Europa y el este europeo.
Reemplazo
Con el avance de los años, las empresas exportadoras españolas se dieron cuenta que contaban con una importante red comercial que quedaba ociosa durante el verano del Hemisferio Norte y debían motorizarla para licuar sus costos fijos, pero por sobre todo para satisfacer la demanda de sus clientes a lo largo de todo el año.
De esta manera, los españoles comenzaron a desplazar a los operadores frutihortícolas tradicionales como los holandeses, franceses y belgas, porque además contaban con mejores infraestructuras fruteras. Las principales cadenas de supermercados y los más importantes mercados centrales de toda Europa reclamaban a los españoles que lideraran las compras de limones de calidad del Hemisferio Sur para colocarlos en sus góndolas a partir del mes de mayo y hasta septiembre de cada año. Esta relación, que comenzó en forma incipiente hace más de 10 años, durante el presente llevó a que solamente por España ingresaran más de 60.000 toneladas de cítricos de Argentina, sin contar además con la triangulación que las empresas españolas efectúan todos los años con frutos cítricos argentinos hacia otros países de la UE, los países árabes, del sudeste asiático y del este europeo.
La citricultura argentina, sin querer, se convirtió en una importante fuente de trabajo para numerosas empresas españolas entre las que se encontraban empacadores, cooperativas, empresas de transporte y de logística, inspectores de calidad, etc.
Hoy, las presiones por parte de los operadores españoles sobre su gobierno son muy fuertes a favor de Argentina y tienen razón. Porque además de conocer que los exportadores de Argentina siempre respetaron los acuerdos en materia sanitaria, también lo es que nuestro país los abastece con frutos de elevada calidad (principalmente de limón) que ningún otro país les puede dar a partir de mayo de cada año.
Trabajo conjunto
Ante estos acontecimientos, los españoles se tienen que dar cuenta que Argentina más que competidor es un país socio, y solamente viéndonos como socios se pueden hacer importantes negocios con proyección exitosa hacia el futuro. La participación de empresas españolas en la comercialización de cítricos argentinos es un buen negocio y lo será más aún cuando ambos países comiencen a trazar estrategias conjuntas para la conquista de nuevos mercados como los de EEUU y Japón, en los cuales Argentina y España encuentran año tras año importantes barreras al ingreso de sus cítricos, pero no precisamente por problemas sanitarios. Si algo tienen en común Argentina y España, es que cuentan con productores y empresarios que conocen el sector, saben trabajar y ofrecen productos con elevados estándares de calidad. Todas estas virtudes deben servir para que el trabajo conjunto maximice los negocios a futuro. Las autoridades españolas deben entender que también en el comercio internacional de cítricos, la unión hace la fuerza.














