28 Noviembre 2003
Tucumán nunca se destacó por la producción de sandía a pesar de contar, en algunas zonas, con condiciones ecológicas adecuadas para el cultivo. La superficie sembrada no supera las 500 hectáreas, con un rendimiento promedio de 30 toneladas por unidad de superficie y una producción de unas 15.000 toneladas, sostuvo para LA GACETA Rural, Néstor Zamudio, director del INTA Famaillá.
La oferta de fruta de excelente calidad y sabor, por parte de áreas productoras de las provincia de San Juan y Santiago del Estero, atentó siempre contra la producción local, sobre todo porque dichas zonas cuentan con ambientes más favorables -por la baja humedad atmosférica-, para la obtención de frutos dulces, de mejor sabor y textura, sostuvo el especialista.
Esta situación pierde hoy sustento, si consideramos que la zona este de Tucumán posee excelentes condiciones de clima y de suelo para producir sandía de igual calidad, si se cuenta con riego suplementario. Esto último no es nuevo para optimizar la agricultura extensiva de nuestra llanura y la implementación de riego en dicha zona ha sido reclamada por cañeros, sojeros y trigueros.
La producción de esta "cucurbitácea" se vio favorecida, por la incorporación de nuevos híbridos, con un manejo de fertilización y de riego de última generación.
En efecto, se dejó atrás la famosa y legendaria variedad de polinización abierta Charleston Gray, de fruto alargado, color verde claro con estrías de color verde oscuro, y se adoptaron híbridos con resistencia a enfermedades como Sugar Baby y Blue Belle, de fruto redondo de color verde oscuro y con estrías blancas.
Estos cultivares, manejados con riego por goteo y fertilización a base de nitrógeno, fósforo y potasio, rindieron más de 60 toneladas por hectárea. La aparición de nuevas variedades de sandía sin semillas, en países como España o Francia, es una alternativa de comercial dinamizadora que define un mercado en expansión en la Unión Europea.
La oferta de fruta de excelente calidad y sabor, por parte de áreas productoras de las provincia de San Juan y Santiago del Estero, atentó siempre contra la producción local, sobre todo porque dichas zonas cuentan con ambientes más favorables -por la baja humedad atmosférica-, para la obtención de frutos dulces, de mejor sabor y textura, sostuvo el especialista.
Esta situación pierde hoy sustento, si consideramos que la zona este de Tucumán posee excelentes condiciones de clima y de suelo para producir sandía de igual calidad, si se cuenta con riego suplementario. Esto último no es nuevo para optimizar la agricultura extensiva de nuestra llanura y la implementación de riego en dicha zona ha sido reclamada por cañeros, sojeros y trigueros.
La producción de esta "cucurbitácea" se vio favorecida, por la incorporación de nuevos híbridos, con un manejo de fertilización y de riego de última generación.
En efecto, se dejó atrás la famosa y legendaria variedad de polinización abierta Charleston Gray, de fruto alargado, color verde claro con estrías de color verde oscuro, y se adoptaron híbridos con resistencia a enfermedades como Sugar Baby y Blue Belle, de fruto redondo de color verde oscuro y con estrías blancas.
Estos cultivares, manejados con riego por goteo y fertilización a base de nitrógeno, fósforo y potasio, rindieron más de 60 toneladas por hectárea. La aparición de nuevas variedades de sandía sin semillas, en países como España o Francia, es una alternativa de comercial dinamizadora que define un mercado en expansión en la Unión Europea.














