28 Noviembre 2003
Las escasas lluvias durante el invierno y la primavera, que provocaron un inicio del ciclo sin reservas ni reposición de agua en los suelos, acompañadas por elevadas temperaturas (incluyendo registros récord) y baja humedad ambiente, generaron condiciones de deficiencias hídricas severas para el cultivo. Si las condiciones persisten, disminuirán los rendimientos culturales.
Se observa una alta variabilidad de situaciones respecto del avance de la brotación, macollaje y el crecimiento inicial de los cañaverales, relacionada con diferentes factores como las características de los suelos (capacidad de almacenaje de agua), la edad de los cañaverales y fase de desarrollo (cañas plantas y/o socas), además del comportamiento varietal y el manejo realizado al presente (las posibilidades de riego). También, las condiciones de sequía produjeron un retraso generalizado de algunas labores frecuentes en los cañaverales, como los cultivos mecánicos, con el fin de evitar mayores pérdidas de humedad del suelo. Estas condiciones influirán de manera importante en el nivel de recuperación que se registre en los cañaverales, al reestablecerse las condiciones hídricas.
Las operaciones de desboquille en caña planta fueron demoradas con cuidado, con el objetivo de conservar la escasa humedad que había en el perfil de suelo y no arriesgar la plantación, aunque se asuma un menor rendimiento.
Las operaciones de control de malezas en post emergencia no tuvieron el avance de años anteriores por el retraso de su desarrollo, por el escaso despegue de los cañaverales y el estado de estrés que hacen riesgoso el uso de los herbicidas post emergentes más comunes por la elevada sensibilidad del cañaveral, lo que puede derivar en daños de importancia.
La aplicación de los herbicidas residuales también fue limitada, casi con exclusividad a lotes bajo riego, aunque no su efecto si ya fueron absorbidos por los coloides del suelo.
Respecto de la fertilización se observó un avance en el nivel de información de los productores cañeros, ya que muchos fertilizaron sin esperar las lluvias previas, asumiendo que la mejor forma de almacenar la urea para que esté rápidamente disponible para el cultivo es incorporarla al suelo esperando el humedecimiento por lluvia o riego, con lo cual se recupera en parte el tiempo perdido.
Si bien algunos agricultores no aplicaron los fertilizantes esperando la lluvia, lo hicieron esperando condiciones de suelos más blandos para el mejor trabajo de su equipo de aplicación, sabiendo que no necesitan la humedad previa a la aplicación.
Por último, el riego concentró gran parte del esfuerzo de los productores, quienes tuvieron que enfrentarse a la insuficiencia de las redes de distribución, que sumado al bajo nivel de los ríos y a la competencia de otras actividades agrícolas tuvieron que ceder en sus expectativas de superficie regada.
Es necesario destacar la importancia de brindar un manejo adecuado, por su influencia en la capacidad de recuperación del cultivo cuando se restablezca el régimen pluviométrico. Aquellos productores que dispongan de riego deberían priorizar el uso del recurso en las cañas plantas, pero evitando las prácticas excesivas de laboreo para disminuir al máximo el secado de los suelos.
El mantenimiento de los residuos de cosecha puede contribuir a la conservación del agua almacenada en el perfil del suelo, además de favorecer el control de malezas. La aplicación rápida y efectiva de herbicidas residuales que permita aprovechar la humedad de una lluvia oportuna puede constituir una valiosa herramienta para el control de malezas.
Por último, es importante efectuar la fertilización de los cañaverales en época e incorporarlo aún con bajos niveles de humedad en el suelo, el que estará disponible cuando se restablezcan las lluvias.
RECOMENDACIONES POR LA FALTA DE AGUA Y POR LAS ALTAS TEMPERATURAS
HORTALIZAS: Se debe realizar un buen control de las malezas para evitar la competencia por el agua. Las pulverizaciones tienen que realizarse temprano a la mañana o a última hora de la tarde, para evitar quemaduras en el cultivo.
CITRICOS: Para los cítricos se recomienda no discontinuar las tareas de riego hasta que ocurran lluvias de importancia. Respecto del resto de las tareas culturales es importante maximizar el control de las malezas para que estas no compitan por agua con los cítricos. Debe evitarse las remociones del suelo para disminuir las pérdidas de humedad y también el uso de aceites insecticidas cuando las plantas estén bajo estrés hídrico.
TABACO: En las plantaciones de tabaco en floración y que hayan alcanzado una tonalidad amarillenta generalizada se sugiere iniciar la cosecha y esperar los síntomas de madurez en el resto del lote donde se alcanzó la anterior condición. Los lotes donde el color amarillento solo se presentan en hojas bajeras, como consecuencia de la sequía, se recomienda cosechar sólo estas y luego las plantas.
Se observa una alta variabilidad de situaciones respecto del avance de la brotación, macollaje y el crecimiento inicial de los cañaverales, relacionada con diferentes factores como las características de los suelos (capacidad de almacenaje de agua), la edad de los cañaverales y fase de desarrollo (cañas plantas y/o socas), además del comportamiento varietal y el manejo realizado al presente (las posibilidades de riego). También, las condiciones de sequía produjeron un retraso generalizado de algunas labores frecuentes en los cañaverales, como los cultivos mecánicos, con el fin de evitar mayores pérdidas de humedad del suelo. Estas condiciones influirán de manera importante en el nivel de recuperación que se registre en los cañaverales, al reestablecerse las condiciones hídricas.
Las operaciones de desboquille en caña planta fueron demoradas con cuidado, con el objetivo de conservar la escasa humedad que había en el perfil de suelo y no arriesgar la plantación, aunque se asuma un menor rendimiento.
Las operaciones de control de malezas en post emergencia no tuvieron el avance de años anteriores por el retraso de su desarrollo, por el escaso despegue de los cañaverales y el estado de estrés que hacen riesgoso el uso de los herbicidas post emergentes más comunes por la elevada sensibilidad del cañaveral, lo que puede derivar en daños de importancia.
La aplicación de los herbicidas residuales también fue limitada, casi con exclusividad a lotes bajo riego, aunque no su efecto si ya fueron absorbidos por los coloides del suelo.
Respecto de la fertilización se observó un avance en el nivel de información de los productores cañeros, ya que muchos fertilizaron sin esperar las lluvias previas, asumiendo que la mejor forma de almacenar la urea para que esté rápidamente disponible para el cultivo es incorporarla al suelo esperando el humedecimiento por lluvia o riego, con lo cual se recupera en parte el tiempo perdido.
Si bien algunos agricultores no aplicaron los fertilizantes esperando la lluvia, lo hicieron esperando condiciones de suelos más blandos para el mejor trabajo de su equipo de aplicación, sabiendo que no necesitan la humedad previa a la aplicación.
Por último, el riego concentró gran parte del esfuerzo de los productores, quienes tuvieron que enfrentarse a la insuficiencia de las redes de distribución, que sumado al bajo nivel de los ríos y a la competencia de otras actividades agrícolas tuvieron que ceder en sus expectativas de superficie regada.
Es necesario destacar la importancia de brindar un manejo adecuado, por su influencia en la capacidad de recuperación del cultivo cuando se restablezca el régimen pluviométrico. Aquellos productores que dispongan de riego deberían priorizar el uso del recurso en las cañas plantas, pero evitando las prácticas excesivas de laboreo para disminuir al máximo el secado de los suelos.
El mantenimiento de los residuos de cosecha puede contribuir a la conservación del agua almacenada en el perfil del suelo, además de favorecer el control de malezas. La aplicación rápida y efectiva de herbicidas residuales que permita aprovechar la humedad de una lluvia oportuna puede constituir una valiosa herramienta para el control de malezas.
Por último, es importante efectuar la fertilización de los cañaverales en época e incorporarlo aún con bajos niveles de humedad en el suelo, el que estará disponible cuando se restablezcan las lluvias.
RECOMENDACIONES POR LA FALTA DE AGUA Y POR LAS ALTAS TEMPERATURAS
HORTALIZAS: Se debe realizar un buen control de las malezas para evitar la competencia por el agua. Las pulverizaciones tienen que realizarse temprano a la mañana o a última hora de la tarde, para evitar quemaduras en el cultivo.
CITRICOS: Para los cítricos se recomienda no discontinuar las tareas de riego hasta que ocurran lluvias de importancia. Respecto del resto de las tareas culturales es importante maximizar el control de las malezas para que estas no compitan por agua con los cítricos. Debe evitarse las remociones del suelo para disminuir las pérdidas de humedad y también el uso de aceites insecticidas cuando las plantas estén bajo estrés hídrico.
TABACO: En las plantaciones de tabaco en floración y que hayan alcanzado una tonalidad amarillenta generalizada se sugiere iniciar la cosecha y esperar los síntomas de madurez en el resto del lote donde se alcanzó la anterior condición. Los lotes donde el color amarillento solo se presentan en hojas bajeras, como consecuencia de la sequía, se recomienda cosechar sólo estas y luego las plantas.














