26 Diciembre 2003
Las exportaciones agroindustriales al final de 2003 sumarán unos U$S 16.300 millones como resultado de una actividad que invirtió $ 13.000 millones para el desarrollo de la campaña agrícola y aportó unos $ 6.000 millones en materia tributaria, según estimaciones de las entidades del sector. Estas cifras que revelan el impulso que la devaluación en el plano nacional le otorgó al campo argentino, se dio en un contexo internacional en el que los países en desarrollo le marcaron la cancha a las potencias de la Unión Europea y a EE.UU., al reclamar con insistencia la eliminación de los subsidios a la agricultura.
El dinamismo del sector, que a pesar de la crisis económica de 2002 mantuvo una producción de 70 millones de toneladas de granos y conservó -con su complejo sojero- la condición de principal exportador mundial de aceite, se manifestó también en la reactivación económica del interior del país.
La devaluación monetaria que devolvió competitividad a las producciones regionales facilitando su inserción en el negocio exportador, sumado al aumento de las ventas de tractores y maquinarias agrícolas, que tiene comprometida su demanda hasta la segunda mitad de 2004, incrementó el requerimiento de mano de obra en las comunidades rurales.
Actualmente, las estimaciones del sector privado indican que entre actividades agropecuarias específicas e industrias involucradas el sector ocupa a 1,6 millón de personas.
Simultáneamente, en el plano internacional, el reclamo por los subsidios agrícolas que aplican los países más desarrollados encendió este año una luz amarilla para las grandes potencias luego del fracaso de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se realizó en setiembre en Cancún.
El dinamismo del sector, que a pesar de la crisis económica de 2002 mantuvo una producción de 70 millones de toneladas de granos y conservó -con su complejo sojero- la condición de principal exportador mundial de aceite, se manifestó también en la reactivación económica del interior del país.
La devaluación monetaria que devolvió competitividad a las producciones regionales facilitando su inserción en el negocio exportador, sumado al aumento de las ventas de tractores y maquinarias agrícolas, que tiene comprometida su demanda hasta la segunda mitad de 2004, incrementó el requerimiento de mano de obra en las comunidades rurales.
Actualmente, las estimaciones del sector privado indican que entre actividades agropecuarias específicas e industrias involucradas el sector ocupa a 1,6 millón de personas.
Simultáneamente, en el plano internacional, el reclamo por los subsidios agrícolas que aplican los países más desarrollados encendió este año una luz amarilla para las grandes potencias luego del fracaso de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se realizó en setiembre en Cancún.
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