26 Diciembre 2003
La certificación de calidad incrementa la competitividad de las empresas, tanto en los mercados internacionales como en los internos, mediante la adecuación a las normas de calidad cada vez más exigentes. A la vez, permite reducir costos y mejorar la relación calidad-precio en las distintas instancias de la cadena producción-consumo.
El consumidor conoce hoy sobre los beneficios y/o potenciales desventajas del consumo de determinados alimentos. Por eso exigen cada vez más que se demuestren objetivamente las características deseables de los productos y de sus procesos de elaboración. Por lo tanto, las empresas elaboradoras de alimentos perciben la necesidad de adecuarse a estos requerimientos del mercado y, en este sentido, entienden que es imprescindible contar con herramientas técnicas y tecnologías que satisfagan a esta demanda del mercado.
De estas herramientas se desprende la certificación como una forma voluntaria de diferenciación y posicionamiento de los productos en el mercado. La certificación de un producto es el acto en el cual una tercera parte independiente (Entidad Certificadora) da fé que un producto es producido y/o comercializado en conformidad, con especificaciones preestablecidas en un pliego de condiciones, protocolo o norma.
El pliego de condiciones define las especificaciones del producto, proceso o servicio a respetar, así como también los tipos y frecuencias de los controles. El objetivo es diferenciar el producto certificado de aquellos obtenidos en producciones convencionales y contemplan las exigencias. La entidad certificadora (EC) debe ser independiente de la cadena de producción y de los consumidores.
El sistema de certificación conjunta, IRAM-ArgenINTA (SCC) se constituyó como alianza estratégica entre la Fundación ArgenINTA y el Instituto Argentino de Normalización (IRAM), para productos, procesos y servicios de origen agroalimentario, agroindustrial y de maquinaria agrícola. Para desarrollar su actividad, el SCC utiliza como referencia para la certificación documentos que se originan a partir de las actividades de normalización (Normas IRAM, ISO, etc), como también de la elaboración de protocolos específicos (Protocolos INTA, Normas Internas de empresas/productores, protocolos EUREP, etc.). El SCC opera bajo la norma ISO 65 y posee el reconocimiento tanto nacional como internacional en las disciplinas con que opera.
El consumidor conoce hoy sobre los beneficios y/o potenciales desventajas del consumo de determinados alimentos. Por eso exigen cada vez más que se demuestren objetivamente las características deseables de los productos y de sus procesos de elaboración. Por lo tanto, las empresas elaboradoras de alimentos perciben la necesidad de adecuarse a estos requerimientos del mercado y, en este sentido, entienden que es imprescindible contar con herramientas técnicas y tecnologías que satisfagan a esta demanda del mercado.
De estas herramientas se desprende la certificación como una forma voluntaria de diferenciación y posicionamiento de los productos en el mercado. La certificación de un producto es el acto en el cual una tercera parte independiente (Entidad Certificadora) da fé que un producto es producido y/o comercializado en conformidad, con especificaciones preestablecidas en un pliego de condiciones, protocolo o norma.
El pliego de condiciones define las especificaciones del producto, proceso o servicio a respetar, así como también los tipos y frecuencias de los controles. El objetivo es diferenciar el producto certificado de aquellos obtenidos en producciones convencionales y contemplan las exigencias. La entidad certificadora (EC) debe ser independiente de la cadena de producción y de los consumidores.
El sistema de certificación conjunta, IRAM-ArgenINTA (SCC) se constituyó como alianza estratégica entre la Fundación ArgenINTA y el Instituto Argentino de Normalización (IRAM), para productos, procesos y servicios de origen agroalimentario, agroindustrial y de maquinaria agrícola. Para desarrollar su actividad, el SCC utiliza como referencia para la certificación documentos que se originan a partir de las actividades de normalización (Normas IRAM, ISO, etc), como también de la elaboración de protocolos específicos (Protocolos INTA, Normas Internas de empresas/productores, protocolos EUREP, etc.). El SCC opera bajo la norma ISO 65 y posee el reconocimiento tanto nacional como internacional en las disciplinas con que opera.
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