El modelo australiano

En la oportunidad, destacaron la alta tecnificación en todos los procesos, así como la planificación y el excelente ensamble con las áreas de comercialización. Australia produce casi 5 millones de toneladas de azúcar -es el segundo exportador mundial-, de las cuales sólo 700.000 toneladas se destinan al mercado interno. El resto va en crudo hacia distintos países, la mayoría asiáticos. Los tucumanos subrayaron el aprovechamiento del agua para riego y los sistemas utilizados, así como el aprovechamiento de la malhoja para preservar la humedad de los suelos y los rendimientos fabriles que se obtienen, que llegan hasta el 15%.

02 Enero 2004
Una positiva experiencia vivieron los integrantes tucumanos del grupo Argentina Sugar Cane, durante su reciente misión técnico-empresaria a Australia. En la ocasión, observaron a campo las técnicas de manejo y cosecha de cultivos de caña de azúcar, así como los procesos de industrialización y de comercialización.
La delegación estuvo integrada por los cañeros Ricardo Cebe; Julio Néstor Miranda; Francisco Ramírez, el ingeniero Bernabé Alzabé, y el industrial Antonio Bulacio (ingenio Marapa).
Los viajeros contaron que Australia produce de 4,5 a 5 millones de toneladas anuales de azúcar. El 85% de crudo se destina a la exportación y el resto al mercado interno. Es el segundo exportador mundial, detrás de Brasil, y sus compradores son Canadá, Japón, Malasia, Corea, Arabia Saudita, EEUU y Tawián. El valor de su producción es de 2.000 millones de dólares australianos (U$S 1.400 millones), es decir 4.000 millones de pesos argentinos.
Desde 1979, la cosecha de caña es el 100% mecanizada, con fletes desde el campo a través del ferrocarril (3.800 km). También se usan camiones de 24 y de 40 toneladas para el traslado.
La cosecha se realiza un 80% con caña verde, con tendencia al 100%. El despunte no se quema y forma parte de un mulchin para conservar la humedad y aumentar la fertilidad de los suelos. Para el resto de las tareas culturales (cultivo, aplicación de fertilizantes y herbicidas) se utilizan distintas maquinarias, algunas con diseño propio y otras que se compran en las fábricas locales.
El 95% de los cañeros están nucleados en Canegrowers ( Asociación de Cultivadores de Caña). El productor australiano vive y trabaja con su familia el campo, y cubre todo el trabajo. Sólo para la cosecha contrata mano de obra, para las maquinarias.
Son 7.210 los productores que entregan su caña en 29 ingenios. En Queesland hay 25 fábricas, en Nueva Gales del Sur tres y en el oeste australiano uno (en 1986, por la reestructuración, se cerraron cinco). Sólo una fábrica se ocupa de refinar azúcar.
Queensland tiene 6.550 productores, Nueva Gales del Sur 550 y el oeste australiano 20. El rango promedio de superficie se encuentra en el primer distrito: entre 30 y 120 hectáreas por productor. El lento crecimiento en los últimos años se debió a la regulación estatal, que puso énfasis en el control de las hectáreas plantadas, en la renovación del cañaveral y en los precios de exportación.

Valores
Según constataron los integrante de la misión técnico-empresaria, el precio del azúcar de exportación de Australia depende del mercado internacional y es casi idéntico al del mercado interno. Oscila desde los 233 dólares australianos/tn desde 1985, sin recuperarse. Este año se estima que llegaría a 260, valor que aún se considera bajo.
El rendimiento fabril de la caña es del 14,5% y se muelen unos 35 millones de toneladas de caña. La cosecha es totalmente mecanizada por el alto costo de la mano de obra. También lo es la disponibilidad de calidad de caña a ingenio sin estacionamiento y con volúmenes adecuados a la planificación de molienda.
Las cosechadoras están montadas sobre orugas (permite salir rápido del surco sin necesidad de anchos caminos internos para el giro, como ocurre en Tucumán), igual que los auto-vuelcos que reciben la caña cortada. De manera que no se detienen en épocas de lluvias. Los camiones no ingresan a los cañaverales y no se permite la cosecha nocturna.
"La planificación de molienda permite que el ingenio no realice stock de caña en canchón. Esa acumulación de materia prima se realiza en las fincas cañeras en los container, que quedan disponibles para al entrega. Las fábricas tienen su área de cosecha, y cada cañero e ingenio están obligados a la compra y a la venta, respectivamente, sólo dentro de esa área", señaló Alzabé.

El 75% utiliza algún tipo de riego

Los productores cañeros australianos consideran esencial al riego, especialmente en los distritos de bajas lluvias como Burdekin, Bundaberg y Mackay. El 75% de ellos utiliza algún sistema de riego, cuyo sistema está determinado por la disponibilidad de agua, el volumen, la topografía y el riesgo a la salinidad.
Según explicó el ingeniero Bernabé Alzabé, predominan el riego por aspersión en sus distintas formas: cañón -el más común-, pivote central y el de aspersores, con traslado de caños. "Requiere de poca labor y se aplica sin exigencias de nivelación. Las desventajas son el alto costo de mantenimiento de la conducción del agua; la pérdida de cepas o surcos en el uso y diseño; la mala distribución con el viento, que es común en Australia; y la poca efectividad en los suelos de alta exigencia de agua. A diferencia de lo que ocurre en Tucumán, todos los pivot son fijos y no se trasladan", señaló.

Por surco
El riego por surco es utilizado en los distritos de Buderkin, Ord y Tablelande -remarcó Alzabé-, por la cantidad de agua de la que disponen, por los relieves adecuados y largo de surcos, según el diseño de riego. En todos los casos se utiliza una manga de 500 micrones y una válvula por surco. "Para tener una idea del volumen de agua usado, en un campo había abiertas 46 válvulas en surcos de 150 metros. En estos casos, la nivelación del campo es determinante", explicó el experto.
Algunos manejan los dos tipos de riego: por aspersión, cuando la caña está baja, y por surco, cuando se cierra el cultivo. Las desventajas del riego por surco es el mayor volumen de agua que se usa, pero a un costo menor. La excesiva filtración en campos salinos también es un problema.La provisión de agua es de pozos profundos y de derivación, por diferencia de nivel, directamente de los ríos o utilizando poderosas bombas de alto caudal. El líquido es conducido por canales que atraviesan las plantaciones y por vasos comunicantes (sifón) llegan a los campos del productor, donde son bombeados de acuerdo con la necesidad.
Cada campo tiene su medidor de agua y paga por la cantidad que utiliza. Esta eficiencia en el uso se refleja en el hecho de no encontrar charcos o barriales en los surcos ni agua en las cunetas o caminos vecinales. Esto si ocurre en Tucumán, donde se paga de acuerdo con las hectáreas regadas sin importar el volumen de líquido usado, resaltó Alzabé.

El despunte sirve como rastrojo

El productor cañero australiano sólo piensa en producir. "No como nosotros, que tenemos que cubrir baches de la economía, pensar en el dólar o en el precio del azúcar. Ellos primero venden la producción afuera, a través de su asociación, y luego los socios, que son los industriales y cañeros, discuten y se ponen de acuerdo sobre el precio para la zafra. Es así de simple", señaló el productor cañero Ricardo Cebe.
Si bien la tecnología que utilizan en Australia es casi similar a la de Tucumán, Cebe destacó que durante la cosecha las máquinas lanzan a la par el despunte en trozos de 20 centímetros, que sirven como rastrojo. "No se quema, como ocurre en muchos casos en nuestra provincia", apuntó.También resaltó el resultado obtenido por las cosechadoras con los puntones inclinados a 45 y 50 grados, para aprovechar la caña caída, en lugar de los 90 que se usa en la provincia.
Respecto de las variedades, Cebe hizo hincapié en los beneficios del clima tropical australiano, como ocurre en Brasil y en Cuba. "Obtienen un alto rendimiento (casi un 15%), fertilizando tres veces más que nosotros. Con esas dosis en nuestros campos se cae el rinde. Creo que no tenemos, para llegar a esos niveles, las variedades adecuadas", precisó.Respecto de las cosechadoras montadas sobre orugas, Cebe indicó que este dispositivo es más cóncavo, de bajo perfil -no más de 5 centímetros-, no deja rastro y es más rápido. "Su aplicación en Tucumán choca con el costo. La cosechadoras tiene un camioncito autovuelco, también con orugas, que lleva la caña hasta el camino donde están estacionados los camiones que cargan y van al ingenio", remarcó.
Finalmente, dijo que hay que copiar la "nivelación láser". Los australianos sacan la tierra fértil a un costado del campo, nivelan y entonces vuelven a cubrir la superficie con la fértil", concluyó.

La experiencia vivida en Sudáfrica también dejó enseñanzas positivas

En una experiencia anterior con una misión técnico-empresaria en Sudáfrica, quedó en claro que la actividad azucarera tucumana podría copiar al eficiente esquema agroindustrial del país africano para adecuarse a los tiempos competitivos que corren, atendiendo las ventajas topográficas y comparativas que tiene Tucumán.
Son muchas las similitudes con la actividad sudafricana. Los ingenios azucareros son 16 y sólo uno realiza el refinado. También las fábricas muelen su propia caña (aportan el 18% del total), y el resto de la materia prima la aportan 45.000 cañeros, de los cuáles 43.000 son minifundistas de las regiones de KwaZulu, KaNgwane y Transkei. En Tucumán, a los 15 ingenios llega el 60% de la caña de los productores y el 40% restante que se industrializa es propia.
La caña sudafricana se cultiva en el cinturón interior que se forma desde la frontera sur de Natal con Transkei hasta las tierras bajas de Transvaal, en el norte. En Natal y KwaZulu la caña crece a lo largo de la costa. Las características topográficas de esas áreas (cultivos en pequeñas colinas), obliga a ocupar gran cantidad de mano de obra ante la imposibilidad de mecanizar las tareas culturales. Los agricultores emplean por zafra unas 130.000 personas, mientras que la industria otras 12.000.
La comercialización de los 2 millones de toneladas de azúcar que se produce es canalizada por la industria, al igual que las actividades anexas como el marketing -es intenso-; el financiamiento; las tareas de investigación; la capacitación de personal, y la administración del negocio exportador.
Además, hay una Asociación Azucarera Sudafricana que maneja los Fondos de Ayuda Financiera para los minifundistas, cuyo dinero surge de un porcentaje que se retiene en las facturaciones del comercio local y al exterior. También la ayuda se extiende a cuestiones socio-económicas, como la educación, la medicina y la nutrición, entre otras.
Por esas ayudas nació en 1992 la Unión del Desarrollo de los Cañeros Pequeños, una entidad que posibilitó al sector la toma de decisiones y resolver sus propios problemas. Aunque está apuntalada por la industria azucarera, la Unión es un cuerpo independiente formado por minifundistas que se autoadministran.
El escrupuloso respeto del cañero para enviar a los ingenios las cargas según la planificación de molienda, como también la puntillosa administración de los fondos de la actividad para el financiamiento, la investigación y la transferencia de tecnología -para la actividad local y el mundo, con patente propia- hicieron que Sudáfrica pueda exportar el 50% de su producción, en azúcar crudo, y produzca hasta 17 tipos de refinados para consumo interno. Entre ellas, la marrón (Brown sugar), la más demandada; la blanca; las cristalinizadas; y las de colores con distintas formas, que se usan en la repostería.

La tecnología está a mano y no se usa
"La moraleja de este viaje a Australia es que lo que no se hace en la industria azucarera tucumana es porque no se quiere. Es como si nos hubieran dicho: vean señores fabricantes y cañeros que las cosas se pueden hacer bien; todo es cuestión de aplicar correctamente los conocimientos y la tecnología que está a mano, porque se puede consultar también por Internet", fue la síntesis de la experiencia del ingeniero Antonio Bulacio, jefe de caña del ingenio Marapa.
Rescató la actitud de los factores azucareros australianos que no bajan los brazos y avanzan hacia la excelencia de la producción, a pesar que, por los bajos precios mundiales por la sobreoferta de Brasil, los márgenes de rentabilidad son exiguos en comparación con el esfuerzo y la inversión.
"Sin embargo, buscan algún margen en la reducción de los costos operativos, pero sin perder de vista que la excelencia debe mantenerse", explicó. En ese sentido, señaló que los cañaverales se renuevan entre los 4 y 6 años como máximo, y resaltó la importancia que le dan a los materiales genéticos en la búsqueda de una mejor sanidad en los cultivos.
Respecto del proceso fabril australiano, subrayó que la molienda está computarizada. "Son ingenios de 6.000 toneladas diarias de caña para moler, que cuentan con 70 operarios durante toda la zafra. Todo está automatizado y hasta los camiones son controlados en forma satelital. Es un ensamble perfecto", indicó.
Finalmente, Bulacio dijo que Tucumán no puede producir con rindes del 10%. "Hay que motorizar todos los recursos para llegar al 12%, por lo menos. No podemos producir materiales enfermos. Los australianos no saben más que nosotros; la diferencia es que ellos ponen en práctica toda la tecnología que está disponible", indicó.

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