02 Enero 2004
El arándano es un grupo de especies pertenecientes al genero Vaccinium, originario del hemisferio norte. El área de dispersión se extiende desde zonas con inviernos largos y muy fríos (este de Canadá) hasta zonas de clima más templado y subtropical como la Florida. Dichas especies evolucionaron en suelos minerales, ricos en materia orgánica y de reacción ácida. Estas adaptaciones definen los requerimientos agroclimáticos y consecuentes prácticas de manejo.
El arándano, si bien tiene sus requerimientos de fertilización, no es exigente en nutrientes (incluso son sensibles a los excesos). Las mayores exigencias están en el pH y la fertilidad física. El rango de pH más adecuado es entre 4,5 y 5,2 y los suelos tienen que ser sueltos y de buena porosidad.
Los requerimientos de acidez se relacionan directamente con la nutrición mineral de la planta.
En cuanto a las características físicas, los suelos sueltos son fundamentales para ofrecerle al sistema radicular, superficial y débil, el ambiente adecuado que necesita para poder tener buena capacidad exploratoria.
Desde el punto de vista hídrico, el arándano es sensible tanto al déficit como al exceso de agua.
Aquellos lugares que no sean naturalmente aptos desde el punto de vista de los suelos para el cultivo de este berrie (suelos sueltos bien drenados de pH ácido y alto contenido de materia orgánica), deberán adecuarse a tal fin, de ser posible. De lo contrario, no es recomendable realizar la inversión en ese sitio.
Las medidas culturales que normalmente se recomiendan con respecto a la preparación del suelo apuntan a: corregir el pH (con azufre, por ejemplo); modificar los niveles de materia orgánica (subirlos, de ser bajos, con el agregado de materia orgánica de reacción ácida); hacer todo lo necesario para impedir que el sistema radicular pueda, en algún momento, encontrarse en una situación de anegamiento.
El arándano, si bien tiene sus requerimientos de fertilización, no es exigente en nutrientes (incluso son sensibles a los excesos). Las mayores exigencias están en el pH y la fertilidad física. El rango de pH más adecuado es entre 4,5 y 5,2 y los suelos tienen que ser sueltos y de buena porosidad.
Los requerimientos de acidez se relacionan directamente con la nutrición mineral de la planta.
En cuanto a las características físicas, los suelos sueltos son fundamentales para ofrecerle al sistema radicular, superficial y débil, el ambiente adecuado que necesita para poder tener buena capacidad exploratoria.
Desde el punto de vista hídrico, el arándano es sensible tanto al déficit como al exceso de agua.
Aquellos lugares que no sean naturalmente aptos desde el punto de vista de los suelos para el cultivo de este berrie (suelos sueltos bien drenados de pH ácido y alto contenido de materia orgánica), deberán adecuarse a tal fin, de ser posible. De lo contrario, no es recomendable realizar la inversión en ese sitio.
Las medidas culturales que normalmente se recomiendan con respecto a la preparación del suelo apuntan a: corregir el pH (con azufre, por ejemplo); modificar los niveles de materia orgánica (subirlos, de ser bajos, con el agregado de materia orgánica de reacción ácida); hacer todo lo necesario para impedir que el sistema radicular pueda, en algún momento, encontrarse en una situación de anegamiento.
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