Preocupación empresaria por las deficiencias estructurales

Los productores agropecuarios de Tucumán opinan que el Gobierno debería generar el ámbito adecuado para el normal desenvolvimiento de la actividad económica.

27 Febrero 2004
El sector agroindustrial tucumano fue, a lo largo de las últimas décadas, uno de los pilares básicos de la economía provincial, generador de mano de obra genuina, de divisas tangibles y de una fuente inagotable de recursos que lo convirtieron en el motor de la economía provincial. Quien niegue esto, no conoce la verdadera realidad de la economía tucumana.
Pero lamentablemente en los últimos años, la agroindustria ha experimentado un elevado nivel de pérdida de competitividad ante la falta de políticas agropecuarias y de inversiones en infraestructura por parte de los Estados provincial y nacional, que lo hicieron enfrentarse con un escenario complejo e impredecible, en el que se requerían importantes decisiones, capaces de asegurar un futuro sin conflictos y que debieron ser acometidas con energía y urgencia.
Hace unos años atrás era imposible pensar cómo, en una provincia donde se encontraba enclavado el polo citrícola más importante del mundo, dicha actividad pudiera quedar paralizada ante una faltante segura de gas industrial que complicaría el normal funcionamiento de sus fábricas. También era impensable pensar que una empresa multinacional distribuidora de energía eléctrica radicada en Tucumán pudiera correr el riesgo de verse colapsada ante la faltante de ese mismo gas y, por consiguiente, disminuir o suspender la distribución de energía eléctrica con la gravedad que esto conllevaría.

Responsables
Pero lo más lamentable de esta historia es que las autoridades del Poder Ejecutivo provincial traten de hacerlo responsable de este colapso al mismo sector privado, cuando la única obligación que tienen las autoridades es la de generar un ámbito adecuado, para producir confianza y atraer inversores que se radiquen en una provincia digna de ser vivida, y de generar nuevas actividades económicas más o menos seguras. Esto se traduciría en ocupación de mano de obra genuina, y se brindarían soluciones concretas a tantos desempleados que habitan en Tucumán. En el escenario local, los numerosos problemas a resolver imponen políticas activas que los poderes públicos no abordan y que son imprescindibles para recuperar la competitividad.
No hay dudas que los tiempos de los funcionarios no son los mismos que los de la actividad privada.
En la cuestión del gas no es la hora de que el Gobierno busque culpables, sino sólo de dar soluciones a problemas complejos que hoy agobian a un amplio número de empresarios locales.
Estas deficiencias estructurales básicas que padece hoy la agroindustria tucumana imprimen una fuerte dosis de anticompetitividad, tanto en la faz productiva como en la industrial.
Está claro que el nivel de profesionalización alcanzado por el sector privado local es alto, y su dinamismo exige respuestas urgentes. Las agroindustrias exportadoras provinciales, que tributan elevadas sumas de dinero al Estado no han recibido el trato que merecen.

Cuestiones básicas
En Tucumán tendría que sobrar el gas, la energía eléctrica y el agua, pero lamentablemente nada de esto ocurre. Todavía los poderes públicos no han abordado políticas activas en materia de infraestructura y hasta que esto no ocurra, seguramente el crecimiento económico quedará relegado para un futuro lejano y más seguro.
La falta de escuelas y de centros asistenciales en el interior de la provincia, la escasez de sistemas de conducción de agua para riego (en los dos últimos años faltó el agua en Tucumán) y para consumo humano, la escasez de energía eléctrica en el campo, de gas en las industrias, además del mal estado de los caminos provinciales y la falta de puentes en las principales rutas y caminos, atentan contra el normal desarrollo del sector productivo y de la agroindustria tucumana y, por ende, de la generación de una economía más sólida y estable.
Hasta que los actuales poderes públicos no se den cuenta de esta lamentable realidad y en forma urgente implementen políticas activas a favor del sector agropecuario, nada cambiará y esta región continuará perdiendo el protagonismo que lideró en décadas pasadas y que lamentablemente hoy recaen en provincias vecinas de la región.

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