05 Marzo 2004
Prácticamente confirmada la situación de aportes hídricos inferiores a lo normal, se presenta como muy preocupante la perspectiva de disponibilidad de agua para los distintos usos durante el año, reconoció el subdirector de Irrigación de la provincia, ingeniero Aníbal Comba. En San Miguel de Tucumán el monto precipitado durante noviembre fue extraordinariamente seco, encontrándose entre los tres noviembres más secos de la estadística. Diciembre fue normal.
Sin embargo, durante enero de 2004 las lluvias alcanzaron apenas al 50% del promedio histórico, y durante febrero al 60%.
En cuanto a la disponibilidad de agua en los ríos la situación es muy complicada, observándose "bajantes" inusuales para la época, y si tenemos en cuenta que el pronóstico anuncia que no lloverá durante la semana entrante, es de esperar que el panorama empeore.
"Esto muestra, indudablemente, y a pesar que queda marzo (buen productor de agua), se ha definido que la perspectiva hídrica para este año no es muy alentadora", advirtió Comba.
Por ello, la Dirección de Recursos Hídricos volvió a insistir en que "los usuarios y concesionarios de agua (regantes, industriales, ganaderos, etc.) deberán adoptar todas las medidas necesarias para poner en condiciones la infraestructura de reserva y regulación, de conducción o extracción de agua subterránea o superficial, de manera de poder atender los requerimientos en los momentos más críticos de disponibilidad hídrica (desde junio hasta octubre)".
Una mejor situación, respecto de enero, se observa en las reservas disponibles en los embalses más importantes de Tucumán (El Cadillal y Escaba), las que se están preservando para el inicio de zafra y campaña de riego.
La cota actual en El Cadillal es de 603,78 metros sobre el nivel del mar (msnm), o sean 157 hm3 de reserva, faltando casi 4 metros para llenarse hasta el vertedero.
En Escaba la cota es de 621,51 msnm (77 hm3 de reserva), faltando 10 metros para llenarse. Frente a este panorama, la Dirección de Recursos Hídricos ratificó que durante la presente campaña los recursos hídricos serán insuficientes para la demanda potencial, por lo cual será necesario cumplir los requisitos indispensables para acceder al servicio, como estar al día en el pago de la tasa al uso del agua y con las concesiones vigentes.
Además, es indispensable que la población, en general, cuide y ahorre agua, que no la contamine y que sea solidaria en cuanto a la distribución entre usuarios, entendiendo que se está ante una situación climática inusual.
Mediciones
Desde el año 2001, la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la EEAOC efectúa sistemáticamente controles de humedad cada 14 días en localidades representativas del área productora de granos. Esto se hace tomando muestras de suelo que se llevan a laboratorio y mediciones "in-situ" a las profundidades de 5 cm, 20 cm, 50 cm, 70 cm, 110 cm y 150 cm usando una sonda de neutrones. El objeto de este trabajo es recolectar información acerca del balance de humedad de los suelos y de las necesidades de agua de los cultivos. "La presente campaña se ha caracterizado hasta ahora por lluvias escasas y de distribución irregular", sostuvo para LA GACETA Rural Roberto Figueroa, jefe de la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la EEAOC.
Las últimas determinaciones de humedad, realizadas el 26 de febrero, revelan que el sector oeste de Burruyacu (las localidades de San Patricio Este y Oeste, La Cruz y El Diamante Oeste) muestra una cantidad de agua utilizable intermedia a baja en los primeros 60 cm, y contenidos de humedad ligeramente más altos entre los 60 y los 120 cm de profundidad.
En este sector del área productora la situación no alcanzó todavía niveles críticos, en lo que a disponibilidad de agua se refiere. Cuando se comparan estos contenidos hídricos con los correspondientes al control realizado el 27 de febrero de 2003, se observa que, a fechas iguales, la disponibilidad de agua es parecida.
Al respecto, los contenidos de humedad en "El Diamante oeste" y "San Patricio este" fueron ligeramente menores en la campaña 2002-03. En el sector este, en las localidades de El Diamante este, Monte Redondo y Cañete, la situación es también parecida a la del año pasado a la misma época y se caracteriza por un importante estrés hídrico.
Las lluvias caídas en febrero no aliviaron el déficit hídrico
"El seguimiento del balance del agua cada 10 días (decádico) para la zona de El Colmenar indica condiciones de déficit hídrico creciente entre el 10 y el 20 de febrero hasta la fecha, como consecuencia de la forma interrumpida que se presentaron las precipitaciones a partir de la primera semana de febrero. Esas lluvias hacían albergar esperanzas y expectativas de una mejora en la situación hídrica de la provincia, hecho que no ocurrió", sintetizó para LA GACETA Rural, César Lamelas, jefe de la sección Agrometereología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
Si nos remontamos al año pasado, vemos que a partir del 20 de enero la situación marca un balance hídrico negativo para El Colmenar, con equilibrios muy cortos en algunos períodos del año pasado, dijo. El máximo déficit hídrico fue en la primavera pasada, cuando en octubre comenzó con valores negativos de 55 mm y llegó en noviembre a un déficit de 65 mm.
"Durante todo 2003 se registró un déficit de 425 mm para El Colmenar, valor al que hay que sumarle 96 mm más de déficit hídrico de 2004, lo que nos causa una gran preocupación".
En El Colmenar, hay suelos que no tuvieron agua útil desde mediados de agosto hasta fines de febrero, a excepción de lo que ocurrió a principios de febrero cuando hubo lluvias considerables. "Esas precipitaciones se caracterizaron por ser muy buenas, con importantes aportes, de larga duración y moderada intensidad, lo que se aprovechó en casi su totalidad", indicó.
"En esa primera semana los registros superaron la marca de los 100 mm acumulados en el suelo en algunas zonas".
Pero en la zona pedemontana alta las lluvias llegaron a superar los 200 mm, lo que permitió la recarga de algunos ríos.
A partir de la segunda semana de febrero las precipitaciones fueron escasas, con distribución irregular, lo que motivó que el déficit hídrico se acentúe en estos días que transcurren.
Podemos decir que estamos ante una situación muy delicada por la pronunciada escasez de agua. Esto está afectando de manera dispar y en algunos casos muy severa a algunos cultivos: a) la caña que está en su etapa de pleno crecimiento, el déficit la afecta en forma considerable; b) la soja que se sembró temprano y que está en floración y llenado de grano (período crítico) está en peligro por la escasez de lluvias; c) la soja que se sembró tarde está ya muy afectada en su crecimiento, finalizó el especialista.
La sequía también alcanzó a la soja y al maíz salteño
La zona productora de la vecina provincia de Salta también sufrió y está sufriendo las consecuencias de la falta de agua suficiente en los suelos, lo que impide un normal desarrollo de las plantaciones.Los cultivos de soja y de maíz asentados en zonas de secano en varios departamentos del sur salteño, registran importantes pérdidas a causa de la sequía que afecta a la región.
Por eso, los productores ganaderos deben saber que si no se realiza el traslado de hacienda hacia otros sectores, la mayoría de los animales podría morir a causa de la falta de agua y de pasturas, en cantidad y en calidad suficientes.
"Los registros de las precipitaciones actuales no superan el 30% de los datos históricos de precipitaciones para los meses de noviembre a febrero, con una media de 397 milímetros (mm) por temporada. Actualmente no superan los 119 milímetros", advirtió un informe elaborado por la consultora agropecuaria "El Tunal".
Los sembrados en zona de secano -nombre con el que se denomina a las tierras de labor que no tienen riego y sólo reciben agua a través de precipitaciones-, más afectados están ubicados en los departamentos Anta y Metán.
Faltan pasturas
"En períodos normales y en esta época del año, los pastos de la zona alcanzaban la altura de una camioneta. Sin embargo, ahora las pasturas están ralas y al ras del piso", puntualizó la entidad en un documento que lleva la firma del ingeniero agrónomo Fernando D'Angelo.
La consultora advirtió, por último, que los productores ganaderos de esa parte del chaco salteño deberán liquidar o trasladar su animales, ante la falta de pastura y agua en la región, evitando más inconvenientes.
Los cañaverales enfrentan una situación límite
"En el área cañera donde nosotros nos encontramos (departamento Leales), venimos sintiendo la seca desde noviembre. Recién en ese mes pudimos abonar gracias a algunos chaparrones y hacer las labores culturales en tiempo y forma. En la fecha actual la situación es límite", nos comentó el ingeniero Ivan Ginel, productor cañero.
En la zona de Ranchillos, Agua Dulce, La Tala, El Empalme y Los Ralos, dentro de todo se pudieron hacer las cosas como corresponde, principalmente porque se dispone de agua de riego.
"En lo que respeta a los sistemas, la situación es bastante complicada ya que está colapsado casi un 50% del sistema de regadío, a pesar de los esfuerzos que realiza la Dirección de Irrigación en entregar agua a todos los usuarios de la zona", advirtió.
"El riego en nuestra zona es fundamental, ya que sin el agua no tendremos caña. Por lo tanto, el mantenimiento es fundamental y los productores, junto con el Estado, deberiamos trabajar en conjunto para solucionarlo".
Realmente la falta de precipitaciones y la mala distribución de las que hubo complicaron, de alguna manera, el período de crecimiento de las cañas. Por ello, esta falta de agua acentúa aún más los problemas en aquellos suelos que presentan inconvenientes de salinidad.
"Puedo decir que esta falta de agua pudo hacer disminuir un rendimiento de casi el 20%, y si no tenemos lluvias en lo que resta a marzo y abril, hasta que comience el período de zafra, esta disminución puede ser aún más significativa en la zona donde producimos", señaló.Realmente la situación de los cañaverales en la zona sudeste es bastante complicada, dijo. El riego es fundamental, a la vez que es muy beneficioso, ya que si se logra regar 3 veces durante el cultivo se pueden lograr buenos rendimientos.
El agua en los perfiles del suelo está por agotarse
El agua útil almacenada en los primeros 60 cm del perfil de los suelos está agotada o próxima a agotarse, mientras que entre los 60 cm y los 120 cm existen situaciones diversas, pero con contenidos hídricos en general bajos, reseñó Roberto Figueroa, jefe de la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la Estación Experimental.
Este es el cuadro de situación en el sector este de la provincia, representado por las localidades de El Diamante este, Monte Redondo y Cañete.
Figueroa sostuvo que el análisis comparativo de la evolución de la humedad desde fines de diciembre, muestra que la campaña anterior se caracterizó por una muy prolongada sequía a partir de mediados de enero.
Plantas marchitadas
Esta situación hizo caer el nivel de agua utilizable a valores próximos al punto de marchitez, y por tiempos prolongados, en toda el área sembrada con granos en los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta. Luego de las precipitaciones ocurridas en la primera quincena de febrero, el fenómeno volvió a ocurrir en la segunda quincena del mismo mes.
"En este aspecto, la situación de la campaña 2002-2003 no se ha repetido en la presente", comentó Figueroa.
"Aun cuando las lluvias también fueron escasas y hubo poca uniformidad en su distribución, el suelo no experimentó disminuciones en el contenido hídrico tan marcadas y valores mínimos tan bajos durante los meses de enero y febrero", destacó el técnico.
Esto permite concluir -agregó Figueroa- que "si las lluvias se acercan a los promedios históricos registrados durante los meses de marzo y de abril, los rendimientos pueden ser superiores a los producidos durante la campaña 2003".
Sin embargo, durante enero de 2004 las lluvias alcanzaron apenas al 50% del promedio histórico, y durante febrero al 60%.
En cuanto a la disponibilidad de agua en los ríos la situación es muy complicada, observándose "bajantes" inusuales para la época, y si tenemos en cuenta que el pronóstico anuncia que no lloverá durante la semana entrante, es de esperar que el panorama empeore.
"Esto muestra, indudablemente, y a pesar que queda marzo (buen productor de agua), se ha definido que la perspectiva hídrica para este año no es muy alentadora", advirtió Comba.
Por ello, la Dirección de Recursos Hídricos volvió a insistir en que "los usuarios y concesionarios de agua (regantes, industriales, ganaderos, etc.) deberán adoptar todas las medidas necesarias para poner en condiciones la infraestructura de reserva y regulación, de conducción o extracción de agua subterránea o superficial, de manera de poder atender los requerimientos en los momentos más críticos de disponibilidad hídrica (desde junio hasta octubre)".
Una mejor situación, respecto de enero, se observa en las reservas disponibles en los embalses más importantes de Tucumán (El Cadillal y Escaba), las que se están preservando para el inicio de zafra y campaña de riego.
La cota actual en El Cadillal es de 603,78 metros sobre el nivel del mar (msnm), o sean 157 hm3 de reserva, faltando casi 4 metros para llenarse hasta el vertedero.
En Escaba la cota es de 621,51 msnm (77 hm3 de reserva), faltando 10 metros para llenarse. Frente a este panorama, la Dirección de Recursos Hídricos ratificó que durante la presente campaña los recursos hídricos serán insuficientes para la demanda potencial, por lo cual será necesario cumplir los requisitos indispensables para acceder al servicio, como estar al día en el pago de la tasa al uso del agua y con las concesiones vigentes.
Además, es indispensable que la población, en general, cuide y ahorre agua, que no la contamine y que sea solidaria en cuanto a la distribución entre usuarios, entendiendo que se está ante una situación climática inusual.
Mediciones
Desde el año 2001, la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la EEAOC efectúa sistemáticamente controles de humedad cada 14 días en localidades representativas del área productora de granos. Esto se hace tomando muestras de suelo que se llevan a laboratorio y mediciones "in-situ" a las profundidades de 5 cm, 20 cm, 50 cm, 70 cm, 110 cm y 150 cm usando una sonda de neutrones. El objeto de este trabajo es recolectar información acerca del balance de humedad de los suelos y de las necesidades de agua de los cultivos. "La presente campaña se ha caracterizado hasta ahora por lluvias escasas y de distribución irregular", sostuvo para LA GACETA Rural Roberto Figueroa, jefe de la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la EEAOC.
Las últimas determinaciones de humedad, realizadas el 26 de febrero, revelan que el sector oeste de Burruyacu (las localidades de San Patricio Este y Oeste, La Cruz y El Diamante Oeste) muestra una cantidad de agua utilizable intermedia a baja en los primeros 60 cm, y contenidos de humedad ligeramente más altos entre los 60 y los 120 cm de profundidad.
En este sector del área productora la situación no alcanzó todavía niveles críticos, en lo que a disponibilidad de agua se refiere. Cuando se comparan estos contenidos hídricos con los correspondientes al control realizado el 27 de febrero de 2003, se observa que, a fechas iguales, la disponibilidad de agua es parecida.
Al respecto, los contenidos de humedad en "El Diamante oeste" y "San Patricio este" fueron ligeramente menores en la campaña 2002-03. En el sector este, en las localidades de El Diamante este, Monte Redondo y Cañete, la situación es también parecida a la del año pasado a la misma época y se caracteriza por un importante estrés hídrico.
Las lluvias caídas en febrero no aliviaron el déficit hídrico
"El seguimiento del balance del agua cada 10 días (decádico) para la zona de El Colmenar indica condiciones de déficit hídrico creciente entre el 10 y el 20 de febrero hasta la fecha, como consecuencia de la forma interrumpida que se presentaron las precipitaciones a partir de la primera semana de febrero. Esas lluvias hacían albergar esperanzas y expectativas de una mejora en la situación hídrica de la provincia, hecho que no ocurrió", sintetizó para LA GACETA Rural, César Lamelas, jefe de la sección Agrometereología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc).
Si nos remontamos al año pasado, vemos que a partir del 20 de enero la situación marca un balance hídrico negativo para El Colmenar, con equilibrios muy cortos en algunos períodos del año pasado, dijo. El máximo déficit hídrico fue en la primavera pasada, cuando en octubre comenzó con valores negativos de 55 mm y llegó en noviembre a un déficit de 65 mm.
"Durante todo 2003 se registró un déficit de 425 mm para El Colmenar, valor al que hay que sumarle 96 mm más de déficit hídrico de 2004, lo que nos causa una gran preocupación".
En El Colmenar, hay suelos que no tuvieron agua útil desde mediados de agosto hasta fines de febrero, a excepción de lo que ocurrió a principios de febrero cuando hubo lluvias considerables. "Esas precipitaciones se caracterizaron por ser muy buenas, con importantes aportes, de larga duración y moderada intensidad, lo que se aprovechó en casi su totalidad", indicó.
"En esa primera semana los registros superaron la marca de los 100 mm acumulados en el suelo en algunas zonas".
Pero en la zona pedemontana alta las lluvias llegaron a superar los 200 mm, lo que permitió la recarga de algunos ríos.
A partir de la segunda semana de febrero las precipitaciones fueron escasas, con distribución irregular, lo que motivó que el déficit hídrico se acentúe en estos días que transcurren.
Podemos decir que estamos ante una situación muy delicada por la pronunciada escasez de agua. Esto está afectando de manera dispar y en algunos casos muy severa a algunos cultivos: a) la caña que está en su etapa de pleno crecimiento, el déficit la afecta en forma considerable; b) la soja que se sembró temprano y que está en floración y llenado de grano (período crítico) está en peligro por la escasez de lluvias; c) la soja que se sembró tarde está ya muy afectada en su crecimiento, finalizó el especialista.
La sequía también alcanzó a la soja y al maíz salteño
La zona productora de la vecina provincia de Salta también sufrió y está sufriendo las consecuencias de la falta de agua suficiente en los suelos, lo que impide un normal desarrollo de las plantaciones.Los cultivos de soja y de maíz asentados en zonas de secano en varios departamentos del sur salteño, registran importantes pérdidas a causa de la sequía que afecta a la región.
Por eso, los productores ganaderos deben saber que si no se realiza el traslado de hacienda hacia otros sectores, la mayoría de los animales podría morir a causa de la falta de agua y de pasturas, en cantidad y en calidad suficientes.
"Los registros de las precipitaciones actuales no superan el 30% de los datos históricos de precipitaciones para los meses de noviembre a febrero, con una media de 397 milímetros (mm) por temporada. Actualmente no superan los 119 milímetros", advirtió un informe elaborado por la consultora agropecuaria "El Tunal".
Los sembrados en zona de secano -nombre con el que se denomina a las tierras de labor que no tienen riego y sólo reciben agua a través de precipitaciones-, más afectados están ubicados en los departamentos Anta y Metán.
Faltan pasturas
"En períodos normales y en esta época del año, los pastos de la zona alcanzaban la altura de una camioneta. Sin embargo, ahora las pasturas están ralas y al ras del piso", puntualizó la entidad en un documento que lleva la firma del ingeniero agrónomo Fernando D'Angelo.
La consultora advirtió, por último, que los productores ganaderos de esa parte del chaco salteño deberán liquidar o trasladar su animales, ante la falta de pastura y agua en la región, evitando más inconvenientes.
Los cañaverales enfrentan una situación límite
"En el área cañera donde nosotros nos encontramos (departamento Leales), venimos sintiendo la seca desde noviembre. Recién en ese mes pudimos abonar gracias a algunos chaparrones y hacer las labores culturales en tiempo y forma. En la fecha actual la situación es límite", nos comentó el ingeniero Ivan Ginel, productor cañero.
En la zona de Ranchillos, Agua Dulce, La Tala, El Empalme y Los Ralos, dentro de todo se pudieron hacer las cosas como corresponde, principalmente porque se dispone de agua de riego.
"En lo que respeta a los sistemas, la situación es bastante complicada ya que está colapsado casi un 50% del sistema de regadío, a pesar de los esfuerzos que realiza la Dirección de Irrigación en entregar agua a todos los usuarios de la zona", advirtió.
"El riego en nuestra zona es fundamental, ya que sin el agua no tendremos caña. Por lo tanto, el mantenimiento es fundamental y los productores, junto con el Estado, deberiamos trabajar en conjunto para solucionarlo".
Realmente la falta de precipitaciones y la mala distribución de las que hubo complicaron, de alguna manera, el período de crecimiento de las cañas. Por ello, esta falta de agua acentúa aún más los problemas en aquellos suelos que presentan inconvenientes de salinidad.
"Puedo decir que esta falta de agua pudo hacer disminuir un rendimiento de casi el 20%, y si no tenemos lluvias en lo que resta a marzo y abril, hasta que comience el período de zafra, esta disminución puede ser aún más significativa en la zona donde producimos", señaló.Realmente la situación de los cañaverales en la zona sudeste es bastante complicada, dijo. El riego es fundamental, a la vez que es muy beneficioso, ya que si se logra regar 3 veces durante el cultivo se pueden lograr buenos rendimientos.
El agua en los perfiles del suelo está por agotarse
El agua útil almacenada en los primeros 60 cm del perfil de los suelos está agotada o próxima a agotarse, mientras que entre los 60 cm y los 120 cm existen situaciones diversas, pero con contenidos hídricos en general bajos, reseñó Roberto Figueroa, jefe de la sección Suelos y Nutrición Vegetal de la Estación Experimental.
Este es el cuadro de situación en el sector este de la provincia, representado por las localidades de El Diamante este, Monte Redondo y Cañete.
Figueroa sostuvo que el análisis comparativo de la evolución de la humedad desde fines de diciembre, muestra que la campaña anterior se caracterizó por una muy prolongada sequía a partir de mediados de enero.
Plantas marchitadas
Esta situación hizo caer el nivel de agua utilizable a valores próximos al punto de marchitez, y por tiempos prolongados, en toda el área sembrada con granos en los departamentos de Burruyacu y Cruz Alta. Luego de las precipitaciones ocurridas en la primera quincena de febrero, el fenómeno volvió a ocurrir en la segunda quincena del mismo mes.
"En este aspecto, la situación de la campaña 2002-2003 no se ha repetido en la presente", comentó Figueroa.
"Aun cuando las lluvias también fueron escasas y hubo poca uniformidad en su distribución, el suelo no experimentó disminuciones en el contenido hídrico tan marcadas y valores mínimos tan bajos durante los meses de enero y febrero", destacó el técnico.
Esto permite concluir -agregó Figueroa- que "si las lluvias se acercan a los promedios históricos registrados durante los meses de marzo y de abril, los rendimientos pueden ser superiores a los producidos durante la campaña 2003".
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