02 Abril 2004
Organizado por la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), el estudio Marchese, Grandi, Mesón & Asociados y la empresa Certificadora SGS se llevó a cabo en las instalaciones de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) una jornada de capacitación sobre EUREPGAP Versión 2004 y la presentación del Sistema de Calidad Inglés BRC (British Retail Consortium).
Las disertaciones estuvieron a cargo de la ingeniera Diana Gaglietti, de la firma SGS.
La experta, en diálogo con LA GACETA Rural, sostuvo que estamos viviendo en un contexto internacional en donde se exige inocuidad en los alimentos, garantizándose la sanidad de los mismos para consumirlos con tranquilidad y sin riesgos.
"Hoy la globalización exige la implementación de normas de calidad como BPA, BPM, POES, HACCP, EUREPGAP, BRC entre otras, que obligan a las empresas a entrar en este camino si es que quieren estar presentes en el mercado", señaló.
"No obstante hay que aclara que los responsables en asegurar la calidad en los alimentos son tanto los productores como los fabricantes y los distribuidores. "Sin embargo, la responsabilidad siempre recae sobre el fabricante y su distribuidor", puntualizó.
La normativa EUREPGAP -explicó Gaglietti-, surgió de una serie de "condicionamientos planteados por las cadenas de supermercados debido, básicamente, al crecimiento de reportes de enfermedades que sufrieron los consumidores después de haber tomado alimentos de mala calidad o con problemas".
Una selección
Esto llevó a que los supermercados extremen sus cuidados en la selección de sus proveedores y se aseguren -de alguna manera- que los productos que llegan a sus góndolas gocen, además, de una elevada calidad e inocuidad garantizada. En Europa ya existen, en la mayoría de los países, exigencias por parte de los distribuidores de alimentos, en general, y de frutas y hortalizas en particular, exigiendo la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) en campo y de HACCP en empaque.
"Esta es la tendencia actual y es allí donde están trabajando casi todas las empresas manipuladoras y expendedoras de alimentos frescos de todo el mundo", insistió la especialista.
"Los productores -según la asesora- deben comprender que los alimentos tienen que cumplir obligatoriamente con requisitos técnicos, legales y comerciales, y es allí donde trabajan todos los sistemas de calidad". Los alimentos, y sobre todos los perecederos -agregó-, "deben ser producidos con un filosofía de calidad, y en cada sistema de gestión hay que escribir lo que se hace, hacer lo que se escribe y luego controlar lo que se hizo, para posteriormente pedir una auditoría o control externo sobre lo que se hizo".
Principios
Euro Retailer Produce Working Group (EUREPGAP), que es un grupo de supermercados muy exigentes de Europa, define un estándar mínimo aceptable para los principales proveedores de alimentos perecederos en Europa, considerando cuatro principios básicos que buscan cuidar: a) el medio ambiente; b) asegurar la higiene; c) la inocuidad de los alimentos y, d) la seguridad personal.
Hay que obtener productos frescos y saludables
"Las Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) persiguen combinar tecnología y técnicas adecuadas para obtener productos frescos saludables, de calidad superior, con altos rendimientos económicos, trabajando con especial énfasis en el manejo integrado de plagas y cultivos, en la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente y minimizando los riesgos para la salud humana", sostuvo para LA GACETA Rural la contadora María Rita Colombres del estudio Marchese, Grandi, Mesón & Asociados. En la industria alimenticia -comentó-, "uno de los principales objetivos buscados es la producción de alimentos inocuos", a través de la implementación de principios mínimos indispensables que deben seguirse en lo que respecta al manejo y al cuidado higiénico de los mismos, en todas las etapas de manipulación, elaboración, almacenamiento y transporte".
Los puntos críticos
Por otra parte, Colombres sostuvo que, en el caso concreto de las empresas alimenticias, "lo que más se está usando en sistemas de calidad es el Hazard Analysis and Critical Control Points (HACCP), cuya traducción significa analizar los peligros en los puntos críticos de control".
Este sistema (HACCP) identifica, evalúa y controla los peligros que son significativos para la seguridad alimentaria.
El principal objetivo de este importante sistema es la prevención de la contaminación microbiológica, física y química del producto elaborado, durante todo el proceso que conforma la cadena de producción del mismo.
Alto nivel
El sistema BRC (British Retail Consortium) es la norma de más alto nivel que existe en cuanto a exigencias, y parte de un grupo o Consorcio de Minoristas Británicos.
"El BRC marca los estándares de un grupo de minoristas para alimentos, especificando los criterios de seguridad y de calidad que deben cumplir los proveedores a los cuales se les exige la certificación de Sistemas de Gestión de Calidad, HACCP implantado, un grupo de estándares ambientales mínimos preestablecidos, controles sobre el producto, controles sobre el proceso y sobre el personal", concluyó la especialista.
Requisitos para los empaques
Para que una planta de empacar pueda certificar con algún "sistema de gestión de calidad" reconocido, debe cumplir con los Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento (POES). Son procesos de aplicación obligatoria antes, durante y después de elaborar los alimentos. Los POES son un prerrequisito para la certificación inglesa BRC. En definitiva, los POES garantizarán una correcta higiene y desinfección del establecimiento. Más arriba de los POES están las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM). Es decir, en la cadena para certificar con BRC, primero hay que cumplir con las POES, luego con las BPM y después con las HACCP, asegurando el camino para las BRC.
La norma británica es la más estricta para agroalimentos
El sistema British Retail Consortium (BRC) es la norma más exigente que existe en aspectos de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria, basados en una serie de exigencias formuladas por un grupo de minoristas británicos que decidieron formar el "British Retail Consortium" y dictar normas para que las cumplan las empresas proveedoras de alimentos, que son sus asociadas. La normativa BRC surgió en la década del 90, buscando que los proveedores cumplan con condiciones de calidad, seguridad y legalidad.
Este estándar técnico británico establece los requisitos exigibles a cada empresa proveedora.
Este tipo de certificación recae únicamente sobre establecimientos elaboradores o procesadores de alimentos (frutas y hortalizas frescas), y no sobre los campos de producción.
Seis capítulos
El protocolo BRC contiene seis (6) capítulos que se deben cumplir, y son considerados como 6 (seis) prerrequisitos para acceder a la certificación.
El primero es que el establecimiento tenga implementado un sistema de gestión Hazard (HACCP), debiendo controlar los puntos críticos y minimizar los riesgos de la salud garantizando la inocuidad de los alimentos.
El segundo prerrequisito es que el establecimiento tenga implementado un sistema de calidad tipo ISO 9000 o cualquier otro sistema de gestión internacionalmente reconocido.
BRC exige, además, que la empresa a certificar maneje estándares que respeten el medio ambiente, además de contar con mecanismos para controlar los productos de la planta, controlar los procesos y realizar un fuerte trabajo de capacitación y concientización en el personal, en temas referentes a calidad, sanidad e inocuidad de los alimentos. El sistema británico se resume en la sumatoria de las Buenas Prácticas de Manufacturas (GAP), HACCP e ISO. Unicamente se puede acceder a la certificación del establecimiento si no existen no conformidades, es decir, en la planta debe estar todo en regla.
Actualmente, en Inglaterra, existen varios supermercados como la cadena Sainsbury que no compra ningún producto alimenticio si no posee certificación EUREPGAP en el campo y norma BRC en los establecimientos de manipulación.
Las disertaciones estuvieron a cargo de la ingeniera Diana Gaglietti, de la firma SGS.
La experta, en diálogo con LA GACETA Rural, sostuvo que estamos viviendo en un contexto internacional en donde se exige inocuidad en los alimentos, garantizándose la sanidad de los mismos para consumirlos con tranquilidad y sin riesgos.
"Hoy la globalización exige la implementación de normas de calidad como BPA, BPM, POES, HACCP, EUREPGAP, BRC entre otras, que obligan a las empresas a entrar en este camino si es que quieren estar presentes en el mercado", señaló.
"No obstante hay que aclara que los responsables en asegurar la calidad en los alimentos son tanto los productores como los fabricantes y los distribuidores. "Sin embargo, la responsabilidad siempre recae sobre el fabricante y su distribuidor", puntualizó.
La normativa EUREPGAP -explicó Gaglietti-, surgió de una serie de "condicionamientos planteados por las cadenas de supermercados debido, básicamente, al crecimiento de reportes de enfermedades que sufrieron los consumidores después de haber tomado alimentos de mala calidad o con problemas".
Una selección
Esto llevó a que los supermercados extremen sus cuidados en la selección de sus proveedores y se aseguren -de alguna manera- que los productos que llegan a sus góndolas gocen, además, de una elevada calidad e inocuidad garantizada. En Europa ya existen, en la mayoría de los países, exigencias por parte de los distribuidores de alimentos, en general, y de frutas y hortalizas en particular, exigiendo la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) en campo y de HACCP en empaque.
"Esta es la tendencia actual y es allí donde están trabajando casi todas las empresas manipuladoras y expendedoras de alimentos frescos de todo el mundo", insistió la especialista.
"Los productores -según la asesora- deben comprender que los alimentos tienen que cumplir obligatoriamente con requisitos técnicos, legales y comerciales, y es allí donde trabajan todos los sistemas de calidad". Los alimentos, y sobre todos los perecederos -agregó-, "deben ser producidos con un filosofía de calidad, y en cada sistema de gestión hay que escribir lo que se hace, hacer lo que se escribe y luego controlar lo que se hizo, para posteriormente pedir una auditoría o control externo sobre lo que se hizo".
Principios
Euro Retailer Produce Working Group (EUREPGAP), que es un grupo de supermercados muy exigentes de Europa, define un estándar mínimo aceptable para los principales proveedores de alimentos perecederos en Europa, considerando cuatro principios básicos que buscan cuidar: a) el medio ambiente; b) asegurar la higiene; c) la inocuidad de los alimentos y, d) la seguridad personal.
"Las Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) persiguen combinar tecnología y técnicas adecuadas para obtener productos frescos saludables, de calidad superior, con altos rendimientos económicos, trabajando con especial énfasis en el manejo integrado de plagas y cultivos, en la conservación de los recursos naturales y del medio ambiente y minimizando los riesgos para la salud humana", sostuvo para LA GACETA Rural la contadora María Rita Colombres del estudio Marchese, Grandi, Mesón & Asociados. En la industria alimenticia -comentó-, "uno de los principales objetivos buscados es la producción de alimentos inocuos", a través de la implementación de principios mínimos indispensables que deben seguirse en lo que respecta al manejo y al cuidado higiénico de los mismos, en todas las etapas de manipulación, elaboración, almacenamiento y transporte".
Los puntos críticos
Por otra parte, Colombres sostuvo que, en el caso concreto de las empresas alimenticias, "lo que más se está usando en sistemas de calidad es el Hazard Analysis and Critical Control Points (HACCP), cuya traducción significa analizar los peligros en los puntos críticos de control".
Este sistema (HACCP) identifica, evalúa y controla los peligros que son significativos para la seguridad alimentaria.
El principal objetivo de este importante sistema es la prevención de la contaminación microbiológica, física y química del producto elaborado, durante todo el proceso que conforma la cadena de producción del mismo.
Alto nivel
El sistema BRC (British Retail Consortium) es la norma de más alto nivel que existe en cuanto a exigencias, y parte de un grupo o Consorcio de Minoristas Británicos.
"El BRC marca los estándares de un grupo de minoristas para alimentos, especificando los criterios de seguridad y de calidad que deben cumplir los proveedores a los cuales se les exige la certificación de Sistemas de Gestión de Calidad, HACCP implantado, un grupo de estándares ambientales mínimos preestablecidos, controles sobre el producto, controles sobre el proceso y sobre el personal", concluyó la especialista.
Requisitos para los empaques
Para que una planta de empacar pueda certificar con algún "sistema de gestión de calidad" reconocido, debe cumplir con los Procedimientos Operativos Estandarizados de Saneamiento (POES). Son procesos de aplicación obligatoria antes, durante y después de elaborar los alimentos. Los POES son un prerrequisito para la certificación inglesa BRC. En definitiva, los POES garantizarán una correcta higiene y desinfección del establecimiento. Más arriba de los POES están las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM). Es decir, en la cadena para certificar con BRC, primero hay que cumplir con las POES, luego con las BPM y después con las HACCP, asegurando el camino para las BRC.
El sistema British Retail Consortium (BRC) es la norma más exigente que existe en aspectos de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria, basados en una serie de exigencias formuladas por un grupo de minoristas británicos que decidieron formar el "British Retail Consortium" y dictar normas para que las cumplan las empresas proveedoras de alimentos, que son sus asociadas. La normativa BRC surgió en la década del 90, buscando que los proveedores cumplan con condiciones de calidad, seguridad y legalidad.
Este estándar técnico británico establece los requisitos exigibles a cada empresa proveedora.
Este tipo de certificación recae únicamente sobre establecimientos elaboradores o procesadores de alimentos (frutas y hortalizas frescas), y no sobre los campos de producción.
Seis capítulos
El protocolo BRC contiene seis (6) capítulos que se deben cumplir, y son considerados como 6 (seis) prerrequisitos para acceder a la certificación.
El primero es que el establecimiento tenga implementado un sistema de gestión Hazard (HACCP), debiendo controlar los puntos críticos y minimizar los riesgos de la salud garantizando la inocuidad de los alimentos.
El segundo prerrequisito es que el establecimiento tenga implementado un sistema de calidad tipo ISO 9000 o cualquier otro sistema de gestión internacionalmente reconocido.
BRC exige, además, que la empresa a certificar maneje estándares que respeten el medio ambiente, además de contar con mecanismos para controlar los productos de la planta, controlar los procesos y realizar un fuerte trabajo de capacitación y concientización en el personal, en temas referentes a calidad, sanidad e inocuidad de los alimentos. El sistema británico se resume en la sumatoria de las Buenas Prácticas de Manufacturas (GAP), HACCP e ISO. Unicamente se puede acceder a la certificación del establecimiento si no existen no conformidades, es decir, en la planta debe estar todo en regla.
Actualmente, en Inglaterra, existen varios supermercados como la cadena Sainsbury que no compra ningún producto alimenticio si no posee certificación EUREPGAP en el campo y norma BRC en los establecimientos de manipulación.
Lo más popular















