Hay que atacar a la podredumbre peduncular

Entre las enfermedades que afectan a los frutos cítricos, una de las más difícil manejo y control es el Stem end rot. Los daños económicos son importantes.

09 Abril 2004
Una de las principales complicaciones que se presentan al inicio de cada campaña exportadora de cítricos es la aparición de hongos en los frutos que ingresan a los empaques para su confección. Este fenómeno se agrava cuando la fruta que viene del campo no ingresa a los packing con el color adecuado para su comercialización y debe ser sometida a un proceso de desverdización, cuyos parámetros potencian la acción de algunos hongos que muchas veces son de difícil control.
Stem end rot es una enfermedad patogénica provocada por los hongos Phomopsis citri y Diplodia natalensis que, en forma conjunta, provocan un tipo de podredumbre blanda y marrón que desmerece comercialmente a la fruta afectada.
Normalmente se conoce su daño como podredumbre peduncular, porque el daño comienza a manifestarse en la zona del pedúnculo de los frutos cítricos. Para evitar crear susceptibilidades es preciso aclarar que estos hongos se encuentran presentes en todas las regiones citrícolas del mundo y no pueden ser considerados como cuarentenarios, a pesar de que su presencia suele provocar graves pérdidas económicas entre los exportadores por su difícil manejo y control.
Su frecuencia se da bastante en todo el mundo citrícola. La infección se inicia siempre en el cáliz o en las heridas de la zona estilar. Se produce un ablandamiento de la piel y de la pulpa subyacente. Más tarde se decolora la piel y la zona afectada se vuelve marrón. La infección se produce en el árbol ya que estos hongos viven sobre la madera muerta o seca, y sus esporas, por medio de la lluvia, se desplazan hacia los pedúnculos de los frutos, donde se alojan.

Esporas
Las esporas transportadas por el agua inician una infección débil del cáliz ya que tanto Diplodia como Phomopsis no se desarrollan en el período de crecimiento del fruto. Permanecen en letargo, latente y viviendo saprofíticamente. Al cosecharse los frutos, el cáliz comienza su senescencia y una vez caído es cuando los hongos reanudan su actividad y penetran en el fruto invadiendo el eje central y los demás tejidos.
La infección se desarrolla con mayor intensidad cuando se producen épocas lluviosas, en el período de crecimiento del fruto. Por eso es endémica en los países donde llueve en verano, como en la Argentina, EE.UU. o Sudáfrica. También se presenta con alta frecuencia en la cuenca del Mediterráneo por al elevada humedad ambiente.
Las temperaturas altas, superiores a los 18 grados, acompañadas de humedades altas dan lugar a la germinación de los conidios (inóculo). Esta enfermedad es propia de los comienzos de las campañas de exportación y se activa por el tratamiento con etileno en las cámaras de desverdización.
Tanto Diplodia como Phomopsis actúan en forma conjunta desmereciendo comercialmente al fruto dañado. Los frutos terminan siendo invadidos por otros hongos como Penicillium sp., por lo que a veces una podredumbres se confunde con otra. Los frutos más verdes son más resistentes a la podredumbre peduncular, mientras que los maduros son muy sensibles.

Control
Las medidas de manejo de esta enfermedad deben iniciarse en el campo. En primer lugar deben podarse las ramas secas o muertas de los árboles para eliminar la principal fuente de inóculo.
No obstante, una de las medidas más recomendables para controlar a estos hongos es asperjar o duchar las frutas en el mismo campo, inmediatamente después de la cosecha, con algún fungicida de la familia de los bencimidazoles (carbendazim, tiabendazol o benomilo).
Sin embargo, cabe aclarar que esta práctica está prohibida por muchas industrias citrícolas ya que gran parte de esos frutos irán a parar a sus fábricas. La presencia de residuos de bencimidazoles están prohibidos, en la actualidad, en los aceites y jugos, por la mayoría de las industrias alimenticias del mundo.
Ya en el packing, lo recomendable es el tratamiento de la fruta en forma inmediata con agua caliente, en balsa, para aquellos almacenes que cuenten con tecnología más avanzada. De esta manera se somete a la fruta durante 5 minutos a temperaturas de 53 grados centígrados. Luego, y también en el mismo packing, en la etapa del tratamiento químico, en las duchas, se aconseja agregarle tiabendazole (TBZ) -dividiendo la dosis- tanto al fungicida imazalil como durante la aplicación de la cera que recubrirá los frutos.
Una vez confeccionada la fruta, lo recomendable para detener el avance de cualquier vestigio de Stem end rot será llevar en forma inmediata la fruta a depósitos refrigerados entre 8 y 10 grados centígrados.

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