La falta de gas complica al sector citrícola

La campañas exportadora y de industrialización son las incógnitas este año, por la crisis energética en el país. Más de 20 años de esfuerzo privado podrían perderse.

14 Mayo 2004
La campaña 2004 de exportación y de industrialización del limón se encuentra inmersa en una gran incertidumbre. Se suman, a esa falta de claridad de la actividad, amenazas de diferentes magnitudes, como el segundo año consecutivo de sequía y la dura normativa sanitaria impuesta por la UE de tolerancia cero en plagas cuarentenarias (para las unidades productoras inscriptas y sus aledaños).
También debe contarse ahora la crisis energética del país y la escasez de gas. El cuadro se materializa en la provincia con fábricas paradas y otras afectadas en su capacidad, por las restricciones impuestas por la distribuidora Gasnor y por la normativa vigente liderada por Enargas y la Secretaría de Energía nacional.
Cabe recordar que la actividad limonera en Tucumán ocupa el primer lugar como aportante al Producto Bruto Interno de la provincia, con casi U$S 300 millones de facturación anual. Es la principal actividad generadora de puestos de trabajo. Emplea en forma directa e indirecta a casi 50.000 trabajadores, que a partir de sus dignos salarios (crecieron el 100% en la última campaña), asumidos con esfuerzo por el empresariado local, contribuyen a elevar los pobres indicadores sociales de Tucumán.
También cabe recordar que la actividad limonera de Tucumán supo -en el tiempo y con plena autonomía- conseguir su lugar en el mundo, superando tradicionales competidores como Estados Unidos, España e Italia, hasta alcanzar hoy el primer puesto tanto en producción primaria de fruta, como en la exportación de limones frescos (entre mayo y septiembre) y de sus derivados industriales.

Marca registrada
Este récord fue ampliamente reconocido por el mundo frutero, que a la hora de pensar en limón piensa en Tucumán como una marca registrada de calidad y seriedad. Entonces, ¿es posible que la imprevisión y testarudez del sector político nacional, y la falta de un plan energético sustentable hayan puesto a la agroindustria tucumana en riesgo de perder el posicionamiento conseguido tras 20 años de esfuerzo consistente del sector privado? ¿Es que acaso el Estado Nacional olvidó la importante función social que el sector citrícola cumple al ser el principal empleador de la provincia? ¿ Acaso el Estado está dispuesto a sostener (y mal administrar) en el tiempo a más de 50.000 planes sociales adicionales?
El esfuerzo técnico, empresarial y comercial desarrollado por el sector privado llevó a calificar a la agroindustria citrícola tucumana como un importante exportador hacia los destinos más exigentes, llegando al lejano oriente e inclusive a Japón.
Se desarrolló además una fuerza productiva asentada en más de 35.000 hectáreas de limón, con varias decenas de empaques certificados por el Senasa. Y no hay que olvidar la capacidad industrial instalada, única en el mundo por su nivel tecnológico y operativo. De manera que se hace imposible aceptar que la incapacidad de los gobiernos de turno tiren por la borda el tremendo esfuerzo que la actividad privada realizó para posicionar a Tucumán en el mundo como una marca registrada para el limón.

Imprevisión
Finalmente, si la imprevisión y la negación de la realidad llevan a la principal actividad de Tucumán al borde del incumplimiento de las obligaciones comerciales asumidas, es hora de que el Estado tome los recaudos para que se reestablezca un escenario viable y se posibilite el cumplimiento de los contratos asumidos. El Gobierno Nacional, lanzó su plan energético de mediano y largo plazo, con miras a reestablecer el equilibrio energético perdido. Pero las urgencias productivas de Tucumán, y en particular las de la actividad citrícola, no pueden ni podrán esperar que se concreten. En este sentido, el gobierno provincial deberá jugar un rol decisivo, a la hora de conquistar la voluntad del poder central, focalizando su esfuerzo en brindar soluciones integrales para esta actividad agroexportadora. Sus características de estacionalidad requieren de soluciones urgentes para sostenerse en el tiempo.

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