21 Mayo 2004
Los cítricos necesitan fertirrigación
Para analizar este y otros temas vinculados con la actividad citrícola en Tucumán, a comienzos de esta semana se realizó un seminario que congregó a productores y profesionales del NOA, donde se remarcaron los aspectos más sobresalientes de la nutrición y el riego de los cítricos.
Cuando se aplica agua se deberá garantizar no tan sólo que la misma cumpla su papel para reponer las verdaderas necesidades hídricas del cultivo, sino que además se deberá aprovechar para colocar a los nutrientes en el lugar adecuado y en el momento oportuno. De esta manera se estará optimizando la relación insumo/producto", señaló el ingeniero Rubén Acosta, de la empresa de riego Netafim Argentina SA, quien fue uno de los disertantes en el seminario para citricultores organizado por la firma Pro Agro y que se desarrolló el martes pasado en Tucumán. "Una vez que el productor defina que necesita invertir en riego, se deberá realizar un diseño adecuado desde el punto de vista agronómico, ya que si se diseña mal se potenciarán los daños al cultivo, por una faltante o por un exceso de aportes de agua y de fertilizantes", puntualizó.
"El riego localizado fue concebido para que los emisores aporten el agua necesaria en el lugar adecuado, es decir el bulbo radicular, lugar donde se concentra el mayor volumen de raíces activas que absorberán el agua y los nutrientes necesarios", explicó.
Según Acosta, "con las características climáticas reinantes en Tucumán, donde las primaveras son secas y las precipitaciones muy irregulares, es necesario diseñar sistemas de riego acordes a cada necesidad". "Pero el riego debe estar presente si es que se quiere brindar al cultivo el agua necesaria y los nutrientes en su momento más crítico, que ocurre durante la época de la floración (primavera)", aclaró.
Cuando un profesional diseñe un equipo de riego, deberá pensar -además de las necesidades propias de cada cultivo, como en este caso de los cítricos-, en las características físicas y químicas del suelo y del clima en donde se deberá implantar el equipo, sugirió el profesional. Una de las principales condiciones a considerar durante el riego será la textura del suelo: si es liviano (arenoso) o pesado (con arcillas), ya que el movimiento del agua a lo largo del perfil se comportará de manera diferente. Para optimizar un equipo de riego será necesario pensar, además, en fertilizar y efectuar ambas prácticas en forma conjunta. Cada vez que se añada agua al perfil, será necesario agregar los nutrientes que demande el cultivo.
Capacidad de campo
Cuando el suelo contiene un adecuado nivel de humedad, es cuando se encuentra en el estado de "capacidad de campo" y es, además, el estado en el que tendría que estar el cultivo en forma permanente, ya que en ese momento las raíces absorben el agua y los nutrientes sin esfuerzo."Además, el agua no percola y no se pierde en el perfil y, de esta manera, se ahorra tanto agua como fertilizantes", explicó. Uno de los secretos del riego localizado es entregarle a la planta el agua y los nutrientes que necesita donde están las raíces, y crear las condiciones para el nacimiento de futuras raíces alrededor de los emisores.
Conferencistas
Entre los disertantes se destacaron el norteamericano Barry Bull (Yara Internacional), que habló sobre la importancia de los nutrientes y del calcio para los cítricos; Martín Oyarzábal (Yara Argentina) disertó sobre el papel del nitrógeno; el chileno Juan Palma (SQM Internacional) sobre la ventajas de la fertilización en base a potasio, y Javier Brenner (Phosyn) disertó sobre la importancia de los micronutrientes.
"En Tucumán existen suelos muy buenos, con abundante materia orgánica y, además, durante la mayor parte del año, en el área citrícola gozan de buenas precipitaciones, lo que otorga a esta región importantes ventajas productivas", sostuvo el especialista Barry Bull de la empresa de fertilizantes Yara Internacional.
Pero aclaró que además de necesitar los cítricos niveles adecuados de reposición de agua en forma permanente, "será necesario entregar el agua en el momento oportuno, cuando el cultivo lo requiera en sus momentos más críticos y en un espacio reducido, entre los primeros 30 a 50 centímetros del perfil". "Si queremos ser eficientes en la entrega del agua y de los nutrientes, estos deberán ser colocados por el fluído en este espacio, ya que los cítricos tienen raíces más bien superficiales", sugirió.
Lo ideal es fertirrigar con varias dosis de fertilizantes a baja tasa, para lograr una mayor eficiencia en la aplicación, reemplazando las tradicionales aplicaciones en dos entregas, por las de varias entregas durante los períodos más críticos.
Para ello, "será necesario que cada asesor estudie bien el suelo y su conformación antes de proponer un plan de fertirrigación. Será necesario -además- entregar el volumen adecuado de agua, ya que si se entrega de más la misma se lixiviaría y se perderían los nutrientes".
Debemos trabajar siempre a "capacidad de campo", en donde no hay ni escurrimiento superficial ni lixiviación, aprovechándose mejor el agua y los nutrientes" sostuvo Bull.
En los cítricos existen puntos críticos durante el ciclo vegetativo, que deben ser bien conocidos para que se desarrollen con su máxima potencialidad. Ellos son la floración, el llenado del fruto y la conformación final de su piel.
En Tucumán, concretamente, la estación seca coincide con la principal floración, y es precisamente allí donde se debe suministrar el agua y los fertilizantes.
Investigar
Existen numerosos aspectos a considerar para llevar adelante una buena fertilización: realizar un análisis de suelo, monitorear el agua de riego, realizar análisis de los tejidos y estudiar el estado del cultivo. "Sólo conjugando todos estos factores se podrá llegar a un adecuado nivel de humedad y nutrientes disponibles en los momentos más críticos del cultivo", aclaró Bull. "No obstante, el análisis foliar es una de las prácticas más importantes, ya que nos dan una idea casi exacta de cómo está nutricionalmente la planta y dónde debemos atacar", señaló.
El pH (acidez) también es un factor que se debe poder manejar, ya que tanto en sus niveles muy bajos como altos marcan en ambos extremos señales de déficit de algunos nutrientes.
Por ejemplo, un pH entre 6 y 7 afecta la disponibilidad de fósforo, y un pH de 8,5 a 9 muestra síntomas muy marcados de micronutrientes.
La fertilización es una de las principales prácticas en el cultivo de los cítricos. Sin duda, se constituye, junto con el riego, en uno de los importantes factores limitantes del cultivo.
El objetivo principal del "abonado" es incrementar la fertilidad natural del suelo y, por lo tanto, aumentar el rendimiento de las cosechas. Para ello, el aporte de fertilizantes debe cumplir dos funciones: suplir los nutrientes que faltan en el suelo, y restituir los minerales extraídos por el cultivo. Hay que considerar, que cuando un nutriente se encuentra en la planta en estado deficitario, al aumentar su aporte se consiguen aumentos en la producción que compensan el costo del abono suplementario.
"Sin embargo, a partir de determinados niveles de este elemento, el incremento de la cosecha como consecuencia del mayor aporte del fertilizante es decreciente, alcanzándose niveles críticos en los que el mayor gasto de producto deja de compensar la mejora en el rendimiento de la cosecha, y esto se debe conocer perfectamente", aclarararon los disertantes.
"Lo que un productor no debe desconocer -sostuvieron- es que si bien una deficiente nutrición de las plantas produce una reducción de la cosecha, y en muchos casos del tamaño del fruto, el exceso de abonado ocasiona consecuencias adversas". Entre ellas destacaron: pérdida de calidad de los frutos; consumo de los fertilizantes con la consiguiente disminución de la rentabilidad de la plantación; desequilibrios nutricionales por antagonismo con otros elementos; alteraciones difícilmente reversibles y contaminación ambiental. Además, se mencionó que los principales factores a considerar en la determinación de las dosis de abonado en los cítricos deben contemplar los resultados del análisis del suelo y del agua, un análisis foliar y un estudio de las características del arbolado.
En la profundidad
El análisis del suelo y del agua aporta valiosas indicaciones sobre los nutrientes que se encuentran en el suelo de forma asimilable, así como los aportados por el agua de riego. Los estudios informan sobre las características físico-químicas del suelo que inciden sobre el comportamiento de los fertilizantes. El análisis foliar explica la absorción real de los nutrientes por las planta, muestra la presencia de estados carenciales e indica la existencia de antagonismos entre nutrientes, además de permitir evaluar las reservas de la planta.
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