Evalúan la incidencia del gusano barrenador

Las heridas provocadas por el Diatraea spp provocan el ingreso de patogenos que causan más daños al cañaveral.

21 Mayo 2004
Este año la Estación Experimental Agrícola Famaillá repitió los relevamientos regionales para determinar la incidencia de Diatraea (Gusano barrenador) en los cañaverales de la Provincia. En esta ocasión, la investigación tuvo una amplia distribución geográfica y, además, incluyó a las principales variedades cultivadas.
El relevamiento de la actual campaña agrícola se realizó en 17 localidades del área cañera, con muestreos en lotes comerciales de las variedades más difundidas y en la edad de socas jóvenes.
Entre otros parámetros se evaluó la incidencia de la plaga (expresada como porcentaje de entrenudos perforados), el momento del ataque y el daño interno en el tallo generado por el complejo Diatraea-podredumbres fúngicas.
Al confirmarse las tendencias observadas en 2003, y como se puede observar en el cuadro comparativo, se diferencian tres grupos principales por el comportamiento de las variedades con relación a esta plaga.
El grupo con mayor incidencia de daño está constituido por las variedades RA 87-2 y FAM 81-77, que registraron una incidencia promedio en toda la provincia superior al 10%.
En un segundo grupo se ubican las variedades LCP 85-376, CP 65-357 y TUCCP 77-42, con niveles intermedios de ataque (entre 7-8%). Las variedades que registraron menores incidencias en esta campaña fueron la LCP 85-384 y la RA 87-3, con valores inferiores al 7%.
Se observa un importante incremento de la incidencia de Diatraea en la variedad LCP 85-376, probablemente como consecuencia de un debilitamiento general en el comportamiento de esta variedad en la provincia.
En cuanto a la distribución geográfica, según las tres zonas productivas en que se pueden dividir los cañaverales de Tucumán, la zona Noreste registró la mayor incidencia relativa de la plaga con un promedio del 14,23 %, destacándose por la alta incidencia encontrada en las localidades de La Ramada, Los Ralos y Macomitas.
La zona Sur, con un 6,5%, se ubicó en segundo lugar, donde las localidades con mayor incidencia registrada fueron Río Seco y La Invernada.
Por último, y al igual que el año anterior, la zona central registró el menor daño con un 3,41% de incidencia, lo cual podría estar asociado a la mayor disponibilidad hídrica en esta región.
Por último se destaca que la incidencia general en la provincia en 2003 y 2004 fue de 8,89% y 8,04%, respectivamente, lo que muestra un cierto equilibrio que esta plaga alcanzó en los cañaverales tucumanos.
La incidencia económica de la plaga en la región del NOA puede considerarse de significación, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con algunas estimaciones preliminares del INTA, un 15% de incidencia de la plaga en el promedio de las principales variedades estaría determinando una pérdida del orden del 0,21 en el RFE% y del 0,45 puntos de Pureza.
Polémica por la ley que prohíbe quemar la caña

El sector cañero de la provincia planteó sus cuestionamientos a la recientemente sancionada ley que prohíbe la quema de cañaverales en todo el territorio provincial y, a través de la Unión de Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT) y de la Federación Económica de Tucumán (FET), propone que se realice un foro de discusión sobre el tema con todos los factores involucrados para encontrar un consenso y también que se eleve al Gobierno provincial un pedido de veto de la norma.
"Si bien la ley contempla la situación para los minifundistas que poseen entre 0 y 50 hectáreas de cultivo, la puesta en marcha de un plan de erradicación de la quema en todo el territorio suena como incumplible", señaló a LA GACETA Rural el presidente de la FET, Humberto Sánchez.El directivo estimó que el perjuicio económico de cambiar a una cosecha "en verde" le restringirá el mínimo margen de rentabilidad que hoy tienen los minifundistas. "Tendrían que utilizar mayor cantidad de mano de obra, que hoy le cuesta a los productores unos $ 22 por tonelada, solamente en mano de obra", apuntó Sánchez.
El titular de la central empresaria propuso que se realice un foro de discusión entre los cañeros y representantes de sus agremiaciones, los legisladores que propiciaron la ley y los organismos de investigación (INTA, Estación Experimental) para lograr un equilibrio entre los daños económicos que se causará a los minifundistas y la incidencia que tiene en el ambiente la quema de la caña de azúcar.

En todo el mundo
"En todas las áreas del mundo se quema la caña, incluyendo a Australia y a Estados Unidos", remarcó Sánchez. En este sentido, instó a que ese hecho se tenga en cuenta, al igual que las conclusiones del reciente taller sobre quema de caña, organizado por la Estación Experimental Famaillá, que observa que para la cosecha manual y semimecanizada no hay alternativa económica para realizarla sin quema.
En este orden, el directivo de la FET describió los antecedentes de cosecha de caña en Tucumán, que se resaltaron durante el taller que se realizó la semana pasada. "La cosecha manual es del 15%, con un 100% de quema; el 25% semimecanizada con el 100% de quema y el 60% mecanizada con el 80% de quema", indicó Sánchez.
También hizo referencia al informe sobre el impacto de la quema de caña sobre el ambiente que la Estación Experimental Obispo Colombres remitió a la comisión de Ecología y Recursos Naturales de la Legislatura. En ese escrito, la EEAoc comentó que "los esfuerzos que se realizan en el mundo azucarero han sido estériles para disminuir significativamente la quema durante el proceso de cosecha", y que la prohibición resulta inoportuna e inaplicable, porque podría afectar sensiblemente las posibilidades de Tucumán frente a otras zonas azucareras del país y del mundo. "También el informe describe los beneficios de la cosecha de la caña quemada y acentúa que la cosecha en verde incrementa el contenido de trash en la materia prima y, por lo tanto, disminuye la calidad", subrayó Sánchez.

Otros factores
Por su parte, el presidente de UCIT, cuestionó a los legisladores Sisto Terán (autor del proyecto de ley) y Alejandro Sangenis (titular de la comisión de Ecología), quienes acentuaron, durante la sesión que trató la ley, que está establecido un mecanismo para proteger al sector minifundista de menores recursos, con compensaciones por el costo económico que implica la no quema de caña, y que al resto "no se le toca, por el momento, el bolsillo".
"Parece que los legisladores no leyeron los informes del INTA ni de la Estación Experimental", se quejó Fara. "Hasta acá aparecen sólo los cañeros como los únicos que contaminan el ambiente con la quema de caña, cuando esto no es así, según los expertos. Deberían ver que si hay contaminación en los ríos y en el aire por la polución originada por las industrias. Estos si que son casos muy graves", indicó el productor.También Fara defendió lo que se califica aveces como quema indiscriminada. "Nunca es así. Sucede que la gente de Vialidad, enduristas o cazadores hacen fuego en las cunetas o en los montes, y ese fuego se expande hacia los surcos y los quema. También el descuido de la quema de pastos de las cunetas nos perjudica", concluyó.

Tamaño texto
Comentarios