04 Junio 2004
La reciente incorporación de diez países nuevos a la Unión Europea (ninguno de ellos productor de cítricos), llevó a 25 el número de Estados miembro. Pero sólo tres de ellos (España, Italia y Grecia) y la isla de Córcega (Francia), son productores de agrios en forma comercial. Bajo los actuales protocolos fitosanitarios es obligatorio que el bloque ampliado exija que los frutos cítricos que ingresen de la Argentina cumplan un estricto control en origen, que nada tiene que ver con la realidad productora citrícola de la UE, pero sí con el proteccionismo comercial.
A ciencia cierta, este nuevo protocolo aceptado por nuestro país, fue estudiado para que ninguna plaga ni enfermedad cuarentenaria de ultramar pueda ingresar a las zonas donde se producen cítricos en la UE que, por cuestiones agroclimatológicas, será siempre limitada. Pero este reglamento no beneficia a las zonas de la Unión no productoras de cítricos (la mayor superficie).
Por otra parte, aún no está comprobado ni técnica ni científicamente que un limón con una pequeña o microscópica mancha en su piel por Guignardia citricarpa (mancha negra) o por Xanthomona axonospodium (cancrosis), luego de haber sido tratado durante la poscosecha con sustancias biocidas eficaces -como el amonio cuaternario, el hipoclorito de sodio y detergentes desinfectantes-, permitan que cualquier inóculo presente, bacteria u hongo, pueda transmitirse patogénicamente en destino.
Grave perjuicio
Este nuevo "Protocolo 2004", diseñado para proteger comercialmente a España y al resto de los países citrícolas de la UE, perjudica significativamente el comercio citrícola con nuestro país. Entonces, la única salida que le queda a nuestra citricultura es renegociar un nuevo protocolo y trabajar bajo dos conceptos: A) el tratamiento de "partidas con baja incidencia de plagas cuarentenarias" y, B) la urgente "regionalización de la UE".
Esto llevaría a que Argentina trabaje con cajas de limones con baja incidencia de enfermedades cuarentenarias para zonas no productoras de agrios, que serían sometidas a controles de la fruta embalada en los empaques y puertos de origen. Esta inspección tendría que hacerse una vez finalizado el embalado en cada packing. Cajas embaladas con problemas graves generarían pallets rechazados, pero se aceptarían frutos con insignificantes daños de enfermedades cuarentenarias para los países no productores de cítricos.
Por otro lado, habría que proponer a las autoridades de Bruselas una urgente regionalización en la Unión Europea y diferenciar en los protocolos a los países productores de los no productores. Así, España, Italia, Grecia y Córcega deberían hacer cumplir el estricto "Protocolo 2004", de tal manera que quienes quieran ingresar a estos países cumplan con las actuales inspecciones de rigor, con frutos provenientes sólo de UP autorizadas. El resto de los países quedaría liberado para aceptar frutos provenientes de partidas de baja incidencia.
Para un seguro control, la fruta cítrica que ingrese a los Estados productores debería contar con una oblea que las identifique junto a sus cajas, como "fruta certificada libre de plagas cuarentenarias". Mientras que en el resto de los Estados miembro no productores, la fruta debería ser identificada como "proviene de partidas de baja incidencia", es decir, con baja probabilidad de portar inóculos. Esta fruta tendría vedado su ingreso a los países productores de cítricos, penalizándose a los distribuidores que no respeten estos aspectos.
Esta experiencia, que ya fue aplicada por la UE y otros países en cultivos como las flores o los bulbos, además de haber sido puesta en vigencia durante las exportaciones de limones tucumanos a EEUU, podría implementarse para los frutos cítricos dirigidos a la UE. Pero para que esto ocurra, habrá que demostrar voluntad de querer cambiar los acuerdos alcanzados, que de no ser así, terminarán perjudicando a gran parte del sector limonero local.
A ciencia cierta, este nuevo protocolo aceptado por nuestro país, fue estudiado para que ninguna plaga ni enfermedad cuarentenaria de ultramar pueda ingresar a las zonas donde se producen cítricos en la UE que, por cuestiones agroclimatológicas, será siempre limitada. Pero este reglamento no beneficia a las zonas de la Unión no productoras de cítricos (la mayor superficie).
Por otra parte, aún no está comprobado ni técnica ni científicamente que un limón con una pequeña o microscópica mancha en su piel por Guignardia citricarpa (mancha negra) o por Xanthomona axonospodium (cancrosis), luego de haber sido tratado durante la poscosecha con sustancias biocidas eficaces -como el amonio cuaternario, el hipoclorito de sodio y detergentes desinfectantes-, permitan que cualquier inóculo presente, bacteria u hongo, pueda transmitirse patogénicamente en destino.
Grave perjuicio
Este nuevo "Protocolo 2004", diseñado para proteger comercialmente a España y al resto de los países citrícolas de la UE, perjudica significativamente el comercio citrícola con nuestro país. Entonces, la única salida que le queda a nuestra citricultura es renegociar un nuevo protocolo y trabajar bajo dos conceptos: A) el tratamiento de "partidas con baja incidencia de plagas cuarentenarias" y, B) la urgente "regionalización de la UE".
Esto llevaría a que Argentina trabaje con cajas de limones con baja incidencia de enfermedades cuarentenarias para zonas no productoras de agrios, que serían sometidas a controles de la fruta embalada en los empaques y puertos de origen. Esta inspección tendría que hacerse una vez finalizado el embalado en cada packing. Cajas embaladas con problemas graves generarían pallets rechazados, pero se aceptarían frutos con insignificantes daños de enfermedades cuarentenarias para los países no productores de cítricos.
Por otro lado, habría que proponer a las autoridades de Bruselas una urgente regionalización en la Unión Europea y diferenciar en los protocolos a los países productores de los no productores. Así, España, Italia, Grecia y Córcega deberían hacer cumplir el estricto "Protocolo 2004", de tal manera que quienes quieran ingresar a estos países cumplan con las actuales inspecciones de rigor, con frutos provenientes sólo de UP autorizadas. El resto de los países quedaría liberado para aceptar frutos provenientes de partidas de baja incidencia.
Para un seguro control, la fruta cítrica que ingrese a los Estados productores debería contar con una oblea que las identifique junto a sus cajas, como "fruta certificada libre de plagas cuarentenarias". Mientras que en el resto de los Estados miembro no productores, la fruta debería ser identificada como "proviene de partidas de baja incidencia", es decir, con baja probabilidad de portar inóculos. Esta fruta tendría vedado su ingreso a los países productores de cítricos, penalizándose a los distribuidores que no respeten estos aspectos.
Esta experiencia, que ya fue aplicada por la UE y otros países en cultivos como las flores o los bulbos, además de haber sido puesta en vigencia durante las exportaciones de limones tucumanos a EEUU, podría implementarse para los frutos cítricos dirigidos a la UE. Pero para que esto ocurra, habrá que demostrar voluntad de querer cambiar los acuerdos alcanzados, que de no ser así, terminarán perjudicando a gran parte del sector limonero local.
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