01 Octubre 2004
Las aplicaciones eficientes de agroquímicos parece ser todavía una asignatura pendiente por parte de muchos productores de la región NOA. Un especialista del INTA Famaillá sostuvo que preocupa, además, el aumento permanente de las aplicaciones de productos químicos como herbicidas, insecticidas y funguicidas, sin un adecuado control. En la actualidad los tratamientos triplican el área sembrada en la región -que es superior a 1,8 millón de hectárea-, siendo la soja, el poroto y el algodón los cultivos que más aplicaciones reciben durante la temporada estival. Está comprobado que, en la actualidad, la aplicación de agroquímicos es el proceso más ineficiente de los actos productivos, sostuvo Ernesto Jalil Maluj, especialista en la materia.
"Más del 70 % de la efectividad de un producto depende de una buena aplicación y, para ello, habrá que considerar aspectos tan fundamentales como el estado de los tanques, sus mezcladores, el pH del agua, su contenido de materia orgánica o de arcillas y el orden que se siga en cada formulación", advirtió.
No obstante -dijo-, existe una serie de factores agroclimatológicos que por lo general no son tenidos en cuenta por el productor y que marcan la efectividad de los tratamientos.
En este sentido mencionó a la temperatura ambiente y la humedad relativa, al viento y a la ausencia de precipitaciones, como factores que se deberán considerar antes de cada tratamiento fitosanitario. Evaluando las características de cada región, permitirá evitar incurrir en pérdidas de productos, en daños al medio ambiente y derivas, recomendó el especialista.
La aplicación de agroquímicos exige analizar los factores climatológicos
La eficiencia en la aplicación de los agroquímicos depende de factores tecnológicos -que el aplicador debe manejar para la correcta realización de la tarea-, y de las condiciones ambientales como temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, lluvia, etc, explicó a LA GACETA Rural, César Lamelas, jefe de la sección Agrometereología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). "Estas últimas variables pueden afectar los resultados esperados y, en consecuencia, requieren ser estudiadas en su comportamiento a través del tiempo, y tenidas en cuenta en la planificación, ejecución y aplicación", aclaró. En general, temperaturas elevadas y baja humedad relativa aumentan la evaporación o volatilización del producto aplicado.
Velocidades del viento altas aumentan la deriva, es decir, que llevan el producto fuera de su destino, y las lluvias pueden provocar el lavado del producto.
Atendiendo a estos efectos, se determinó que las condiciones adecuadas para la aplicación están dadas por: temperatura menor de 30°C; humedad relativa mayor al 55%; velocidad del viento menor a 10 km/h, y ausencia de lluvia. Estos índices se utilizaron para evaluar las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos en la subestación Monte Redondo (EEAOC), departamento Cruz Alta, que es representativa del sector norte del área de producción de granos. La información de base está compuesta por datos meteorológicos horarios de los últimos 7 años.
Un día
En una primera etapa se tomaron muestras de días al azar, para evaluar cómo se modificaban las condiciones con el paso de las horas, tanto para las variables individuales como para el conjunto.
Para el 20 de enero de 2004, se consideró la marcha de la temperatura (T°); humedad relativa (HR); velocidad media del viento (V. Med.); velocidad máxima del viento (Racha) y variables tomadas juntas (Var. Comb.).
El análisis permitió inferir que las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos muestran una marcada variabilidad entre días y en el curso del mismo día. La temperatura y la humedad relativa afectan, en general, durante las horas de mayor insolación; en tanto que la velocidad del viento es muy variable y puede afectar en distintos momentos del día.
Diferentes escalas
Se analizó el comportamiento de las variables en diferentes escalas temporales: todo el año y todos los meses y también se compararon las condiciones diurnas (8 a 20) y nocturnas (20 a 8).
Este estudio permitió concluir que las condiciones favorables medias anuales se ven afectadas por: racha, humedad relativa, temperatura y viento medio.
a) Las variables tomadas en conjunto determinan que las condiciones adecuadas representan un 60,4% de todas las horas del día; b) El análisis mensual indica que, en términos medios, desde setiembre a febrero se verifican los menores porcentajes de horas con condiciones adecuadas para aplicar agroquímicos; c) El análisis horario-mensual muestra que en situaciones de sequía las frecuencias de condiciones adecuadas se reducen marcadamente.
Preocupa el aumento del número de pulverizaciones
El investigador del INTA Famaillá, Luis Ernesto Vicini, expresó su preocupación por el aumento permanente de aplicaciones de productos que se realizan en los diferentes cultivos; esto es, por aplicaciones de herbicidas, insecticidas, funguicidas y otros productos, campaña tras campaña, y que se incrementa en los últimos años.
La superficie de los principales cultivos agrícolas de verano en el NOA, producto del relevamiento satelital del PRORENOA para agosto de 2004, indica que casi 1,8 millón de hectáreas son tratadas varias veces en una campaña, lo que es lo mismo decir que "la superficie efectiva con tratamientos fitosanitarios triplica este número de hectáreas", sostuvo el profesional.
En general, hay un aumento constante del número de aplicaciones que se realizan en los cultivos durante una campaña; por ejemplo, en la soja de 1989 se realizaban dos o tres aplicaciones con un herbicida y uno o dos con insecticida; también se controlaban malezas en forma mecánica, con rastras rotativas y escardillos planos de reja.
Esto fue cambiando a dos herbicidas y dos insecticidas y, por último, después de la inclusión de la siembra directa, a dos herbicidas , dos o tres insecticidas y un funguicida, o sea 6 pasadas en un mismo lote por campaña.
"Parecería que ni el Monitoreo de Plagas (MIP) ni los controles selectivos de malezas dan todo el efecto deseado; las dosis únicas y generales utilizadas en grandes áreas y la aparición de nuevas enfermedades por falta de "rotación", producen malos efectos". No se alteran ni rotan y no se cambia la dosis según sectores del campo; se utiliza la técnica del menor esfuerzo de dosis única para grandes superficies, cosa que es un verdadero "disparate ecológico", opinó Vicini. La forma de aplicación de los productos es hoy 60% terrestre y 40% aérea.
Salto cualitativo en las técnicas que se utilizan
La siembra directa ha reducido el parque de maquinarias en las explotaciones agrícolas, pero ha incrementado el número de pulverizadoras para la aplicación de agroquímicos. Así, estas máquinas han cobrado una especial relevancia, que se hace mayor ante la aparición de nuevas plagas o enfermedades y ante la necesidad del cuidado del ambiente, sostuvo para LA GACETA Rural Ignacio Olea, jefe de la Sección Malezas de la EEAOC.
La revisión de las actuales prácticas de aplicaciones de fitosanitarios, la identificación de factores críticos y la organización de un sistema de información e intercambio de opiniones, resulta de especial importancia para esta especialidad. Así, en el marco del XII Congreso Nacional de AAPRESID, se realizó el foro interactivo denominado "Hacia un Salto Cualitativo en las Técnicas de Aplicación de Fitosanitarios". El resultado más importante de dicha reunión fue la constitución de una red para la difusión de "Buenas Prácticas de Aplicación de Fitosanitarios de Argentina" denominada "aplicAR", destacó Olea. Es evidente el progreso logrado por la industria nacional en la fabricación de pulverizadoras, al igual que en el desarrollo de controladores electrónicos para su funcionamiento correcto. Sin embargo, para obtener todos sus beneficios tecnológicos es necesario incrementar los esfuerzos en la formación de las personas que los operan", expresó el ingeniero Vicini del INTA Famaillá.
Por su parte, Olea manifestó que un aspecto importante es la información del estado actual y la proyección futura sobre la aplicación de normas. Actualmente, se están fabricando pulverizadoras, de acuerdo a normativas ISO. También el productor deberá prepararse para certificar desde el punto de vista de la seguridad todas sus máquinas pulverizadoras, finalizó Olea.
Los cuidados que hay que tener en cuenta
La aplicación de agroquímicos pasó a ser el eslabón más débil en la cadena de eventos de la producción agrícola o lo que es lo mismo, en el proceso más ineficiente de ese acto productivo, sostuvo para LA GACETA Rural, Ernesto Jalil Maluf, docente y experto en aspectos fitosanitarios. "Más del 70% de la efectividad de un producto depende de la efectividad de la aplicación, y esa efectividad se ve modificada por diversos factores", explicó. El proceso de aplicación comienza con la mezcla en el tanque, seguido por la pulverización, transporte hasta el blanco, impacto/deposición, comportamiento de la gota post-impacto (cubrimiento, retención, absorción, translocación), según sea acción de contacto o sistémica para culminar con el efecto biológico.
Analizando paso a paso este proceso, comenzaremos con la mezcla de tanque, momento en el que ya podemos comenzar a tener pérdidas si no conocemos la calidad del agua empleada: pH, dureza, limpieza, mezcla de productos.
a) El pH óptimo para la aplicación está entre 4 y 6; pH altos o muy bajos pueden descomponer el producto por hidrólisis; b) Las aguas duras bloquean la acción del glifosato por la presencia de Ca, Mg e Fe, al formar un complejo molecular que no puede ser absorbido por las plantas;
c) Las aguas con presencia de arcillas o restos de materia orgánica adsorben fuertemente al glifosato, bajando su disponibilidad en el caldo asperjado; d) El orden de agregado en el tanque, cuando mezclamos plaguicidas, guarda correlación con el resultado de la calidad del caldo de aspersión; asi que, sólo a modo orientativo y cuando los marbetes no indiquen lo contrario, el orden de agregado sería el siguiente: gránulos dispersables, polvos mojables, suspensiones concentradas, gránulos solubles, líquidos solubles y concentrados emulsionables.
"Más del 70 % de la efectividad de un producto depende de una buena aplicación y, para ello, habrá que considerar aspectos tan fundamentales como el estado de los tanques, sus mezcladores, el pH del agua, su contenido de materia orgánica o de arcillas y el orden que se siga en cada formulación", advirtió.
No obstante -dijo-, existe una serie de factores agroclimatológicos que por lo general no son tenidos en cuenta por el productor y que marcan la efectividad de los tratamientos.
En este sentido mencionó a la temperatura ambiente y la humedad relativa, al viento y a la ausencia de precipitaciones, como factores que se deberán considerar antes de cada tratamiento fitosanitario. Evaluando las características de cada región, permitirá evitar incurrir en pérdidas de productos, en daños al medio ambiente y derivas, recomendó el especialista.
La eficiencia en la aplicación de los agroquímicos depende de factores tecnológicos -que el aplicador debe manejar para la correcta realización de la tarea-, y de las condiciones ambientales como temperatura, humedad relativa, velocidad del viento, lluvia, etc, explicó a LA GACETA Rural, César Lamelas, jefe de la sección Agrometereología de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC). "Estas últimas variables pueden afectar los resultados esperados y, en consecuencia, requieren ser estudiadas en su comportamiento a través del tiempo, y tenidas en cuenta en la planificación, ejecución y aplicación", aclaró. En general, temperaturas elevadas y baja humedad relativa aumentan la evaporación o volatilización del producto aplicado.
Velocidades del viento altas aumentan la deriva, es decir, que llevan el producto fuera de su destino, y las lluvias pueden provocar el lavado del producto.
Atendiendo a estos efectos, se determinó que las condiciones adecuadas para la aplicación están dadas por: temperatura menor de 30°C; humedad relativa mayor al 55%; velocidad del viento menor a 10 km/h, y ausencia de lluvia. Estos índices se utilizaron para evaluar las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos en la subestación Monte Redondo (EEAOC), departamento Cruz Alta, que es representativa del sector norte del área de producción de granos. La información de base está compuesta por datos meteorológicos horarios de los últimos 7 años.
Un día
En una primera etapa se tomaron muestras de días al azar, para evaluar cómo se modificaban las condiciones con el paso de las horas, tanto para las variables individuales como para el conjunto.
Para el 20 de enero de 2004, se consideró la marcha de la temperatura (T°); humedad relativa (HR); velocidad media del viento (V. Med.); velocidad máxima del viento (Racha) y variables tomadas juntas (Var. Comb.).
El análisis permitió inferir que las condiciones ambientales para la aplicación de agroquímicos muestran una marcada variabilidad entre días y en el curso del mismo día. La temperatura y la humedad relativa afectan, en general, durante las horas de mayor insolación; en tanto que la velocidad del viento es muy variable y puede afectar en distintos momentos del día.
Diferentes escalas
Se analizó el comportamiento de las variables en diferentes escalas temporales: todo el año y todos los meses y también se compararon las condiciones diurnas (8 a 20) y nocturnas (20 a 8).
Este estudio permitió concluir que las condiciones favorables medias anuales se ven afectadas por: racha, humedad relativa, temperatura y viento medio.
a) Las variables tomadas en conjunto determinan que las condiciones adecuadas representan un 60,4% de todas las horas del día; b) El análisis mensual indica que, en términos medios, desde setiembre a febrero se verifican los menores porcentajes de horas con condiciones adecuadas para aplicar agroquímicos; c) El análisis horario-mensual muestra que en situaciones de sequía las frecuencias de condiciones adecuadas se reducen marcadamente.
El investigador del INTA Famaillá, Luis Ernesto Vicini, expresó su preocupación por el aumento permanente de aplicaciones de productos que se realizan en los diferentes cultivos; esto es, por aplicaciones de herbicidas, insecticidas, funguicidas y otros productos, campaña tras campaña, y que se incrementa en los últimos años.
La superficie de los principales cultivos agrícolas de verano en el NOA, producto del relevamiento satelital del PRORENOA para agosto de 2004, indica que casi 1,8 millón de hectáreas son tratadas varias veces en una campaña, lo que es lo mismo decir que "la superficie efectiva con tratamientos fitosanitarios triplica este número de hectáreas", sostuvo el profesional.
En general, hay un aumento constante del número de aplicaciones que se realizan en los cultivos durante una campaña; por ejemplo, en la soja de 1989 se realizaban dos o tres aplicaciones con un herbicida y uno o dos con insecticida; también se controlaban malezas en forma mecánica, con rastras rotativas y escardillos planos de reja.
Esto fue cambiando a dos herbicidas y dos insecticidas y, por último, después de la inclusión de la siembra directa, a dos herbicidas , dos o tres insecticidas y un funguicida, o sea 6 pasadas en un mismo lote por campaña.
"Parecería que ni el Monitoreo de Plagas (MIP) ni los controles selectivos de malezas dan todo el efecto deseado; las dosis únicas y generales utilizadas en grandes áreas y la aparición de nuevas enfermedades por falta de "rotación", producen malos efectos". No se alteran ni rotan y no se cambia la dosis según sectores del campo; se utiliza la técnica del menor esfuerzo de dosis única para grandes superficies, cosa que es un verdadero "disparate ecológico", opinó Vicini. La forma de aplicación de los productos es hoy 60% terrestre y 40% aérea.
La siembra directa ha reducido el parque de maquinarias en las explotaciones agrícolas, pero ha incrementado el número de pulverizadoras para la aplicación de agroquímicos. Así, estas máquinas han cobrado una especial relevancia, que se hace mayor ante la aparición de nuevas plagas o enfermedades y ante la necesidad del cuidado del ambiente, sostuvo para LA GACETA Rural Ignacio Olea, jefe de la Sección Malezas de la EEAOC.
La revisión de las actuales prácticas de aplicaciones de fitosanitarios, la identificación de factores críticos y la organización de un sistema de información e intercambio de opiniones, resulta de especial importancia para esta especialidad. Así, en el marco del XII Congreso Nacional de AAPRESID, se realizó el foro interactivo denominado "Hacia un Salto Cualitativo en las Técnicas de Aplicación de Fitosanitarios". El resultado más importante de dicha reunión fue la constitución de una red para la difusión de "Buenas Prácticas de Aplicación de Fitosanitarios de Argentina" denominada "aplicAR", destacó Olea. Es evidente el progreso logrado por la industria nacional en la fabricación de pulverizadoras, al igual que en el desarrollo de controladores electrónicos para su funcionamiento correcto. Sin embargo, para obtener todos sus beneficios tecnológicos es necesario incrementar los esfuerzos en la formación de las personas que los operan", expresó el ingeniero Vicini del INTA Famaillá.
Por su parte, Olea manifestó que un aspecto importante es la información del estado actual y la proyección futura sobre la aplicación de normas. Actualmente, se están fabricando pulverizadoras, de acuerdo a normativas ISO. También el productor deberá prepararse para certificar desde el punto de vista de la seguridad todas sus máquinas pulverizadoras, finalizó Olea.
La aplicación de agroquímicos pasó a ser el eslabón más débil en la cadena de eventos de la producción agrícola o lo que es lo mismo, en el proceso más ineficiente de ese acto productivo, sostuvo para LA GACETA Rural, Ernesto Jalil Maluf, docente y experto en aspectos fitosanitarios. "Más del 70% de la efectividad de un producto depende de la efectividad de la aplicación, y esa efectividad se ve modificada por diversos factores", explicó. El proceso de aplicación comienza con la mezcla en el tanque, seguido por la pulverización, transporte hasta el blanco, impacto/deposición, comportamiento de la gota post-impacto (cubrimiento, retención, absorción, translocación), según sea acción de contacto o sistémica para culminar con el efecto biológico.
Analizando paso a paso este proceso, comenzaremos con la mezcla de tanque, momento en el que ya podemos comenzar a tener pérdidas si no conocemos la calidad del agua empleada: pH, dureza, limpieza, mezcla de productos.
a) El pH óptimo para la aplicación está entre 4 y 6; pH altos o muy bajos pueden descomponer el producto por hidrólisis; b) Las aguas duras bloquean la acción del glifosato por la presencia de Ca, Mg e Fe, al formar un complejo molecular que no puede ser absorbido por las plantas;
c) Las aguas con presencia de arcillas o restos de materia orgánica adsorben fuertemente al glifosato, bajando su disponibilidad en el caldo asperjado; d) El orden de agregado en el tanque, cuando mezclamos plaguicidas, guarda correlación con el resultado de la calidad del caldo de aspersión; asi que, sólo a modo orientativo y cuando los marbetes no indiquen lo contrario, el orden de agregado sería el siguiente: gránulos dispersables, polvos mojables, suspensiones concentradas, gránulos solubles, líquidos solubles y concentrados emulsionables.
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