01 Octubre 2004
La Argentina fue uno de los principales productores de lino del mundo, y llegó en la década del 30 a tener una superficie cultivada de 3 millones de hectáreas. En esa época, sus principales usos eran industriales, tanto para producir aceite para pinturas como fibra textil.
Con el desarrollo de aceites industriales sintéticos de origen mineral y por la sustitución de las fibras de lino por las de algodón u otros orígenes también sintéticos, el cultivo fue desapareciendo a nivel mundial. Esto también ocurrió en nuestro país, donde hoy se cubren sólo 25.000 hectáreas con este cultivo. De esa superficie, el 70% se ubica en Entre Ríos y el resto en el sur de la provincia de Buenos Aires y el norte de Santa Fe.
Sin embargo, en los últimos años -debido a investigaciones realizadas en los países desarrollados, especialmente Canadá- quedaron en evidencia los beneficios que éste cultivo produce para la salud humana.
Según el Flax Council of Canadá, las semillas de lino agregan sabor y nutrición a muchos alimentos como panes, galletas y ensaladas. Además, su aceite contiene ácidos grasos omega 3, los cuáles protegen al organismo de las enfermedades del corazón y de derrames cerebrales.Por otra parte, las semillas integran las raciones suministradas a las aves ponedoras, dando por resultado huevos enriquecidos con omega 3. Cabe recordar que las semillas de lino contienen 41% de aceite y 20% de proteínas. Pero lo más significativo es que la mayor parte de ese aceite está formado por ácidos grasos poliinsaturados, especialmente el ácido alfa linolénico, es decir lo que se conoce comúnmente como omega 3. También contiene, pero en menor proporción, el ácido linolénico, conocido como omega 6. Expertos en nutrición consideran esenciales a éstos dos ácidos grasos, debido a que el cuerpo humano no puede producirlos de otra sustancia y por eso debe formar parte de nuestra dieta diaria.
Comparaciones
Otras semillas, como las de maíz, de girasol y de maní contienen ácido graso omega 6, pero solamente las semillas de lino tienen una alta proporción de omega 3, con todos los beneficios ya señalados para la salud humana. A ellos deben agregarse las investigaciones que están desarrollo, dirigidas a prevenir el cáncer de seno femenino.
Ante esta situación, es importante señalar que en los últimos años la semilla de lino comenzó a ser demandada por varios países, especialmente Bélgica, Alemania, Holanda, EEUU, Japón, Reino Unido y Egipto. El principal país proveedor de ésta demanda -se encuentra en expansión- es Canadá, que concentra el 93% de la comercialización.
El área sembrada a nivel mundial aún es reducida. Alcanza los 3,3 millones de hectáreas. La India es el país con mayor superficie cultivada: 770.000 ha (23%)l Le siguen, en orden de importancia, Canadá y China. Estos tres países cubren el 66% del área total sembrada. La producción mundial es de 2,5 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 757 kg/ha. El principal productor es Canadá con 850.000 toneladas (34%), y le siguen China, India y EEUU. La Argentina produce 22.000 toneladas, con una productividad media de 880 kg/ha.
La conclusión que surge del actual panorama es que los avances en investigación, con las nuevas aplicaciones para usos alimenticios de alta calidad, abrieron innumerables posibilidades de mercado para este cultivo a nivel mundial y la Argentina, con la experiencia adquirida a través de muchas décadas, a lo que suma sus excelentes condiciones ecológicas, puede volver a posicionarse como uno de los principales productores.
Ese es el desafío que todos los actores del sector agropecuario debemos estar dispuestos a enfrentar, y no cabe duda de que podemos lograrlo en un futuro no muy lejano.
Con el desarrollo de aceites industriales sintéticos de origen mineral y por la sustitución de las fibras de lino por las de algodón u otros orígenes también sintéticos, el cultivo fue desapareciendo a nivel mundial. Esto también ocurrió en nuestro país, donde hoy se cubren sólo 25.000 hectáreas con este cultivo. De esa superficie, el 70% se ubica en Entre Ríos y el resto en el sur de la provincia de Buenos Aires y el norte de Santa Fe.
Sin embargo, en los últimos años -debido a investigaciones realizadas en los países desarrollados, especialmente Canadá- quedaron en evidencia los beneficios que éste cultivo produce para la salud humana.
Según el Flax Council of Canadá, las semillas de lino agregan sabor y nutrición a muchos alimentos como panes, galletas y ensaladas. Además, su aceite contiene ácidos grasos omega 3, los cuáles protegen al organismo de las enfermedades del corazón y de derrames cerebrales.Por otra parte, las semillas integran las raciones suministradas a las aves ponedoras, dando por resultado huevos enriquecidos con omega 3. Cabe recordar que las semillas de lino contienen 41% de aceite y 20% de proteínas. Pero lo más significativo es que la mayor parte de ese aceite está formado por ácidos grasos poliinsaturados, especialmente el ácido alfa linolénico, es decir lo que se conoce comúnmente como omega 3. También contiene, pero en menor proporción, el ácido linolénico, conocido como omega 6. Expertos en nutrición consideran esenciales a éstos dos ácidos grasos, debido a que el cuerpo humano no puede producirlos de otra sustancia y por eso debe formar parte de nuestra dieta diaria.
Comparaciones
Otras semillas, como las de maíz, de girasol y de maní contienen ácido graso omega 6, pero solamente las semillas de lino tienen una alta proporción de omega 3, con todos los beneficios ya señalados para la salud humana. A ellos deben agregarse las investigaciones que están desarrollo, dirigidas a prevenir el cáncer de seno femenino.
Ante esta situación, es importante señalar que en los últimos años la semilla de lino comenzó a ser demandada por varios países, especialmente Bélgica, Alemania, Holanda, EEUU, Japón, Reino Unido y Egipto. El principal país proveedor de ésta demanda -se encuentra en expansión- es Canadá, que concentra el 93% de la comercialización.
El área sembrada a nivel mundial aún es reducida. Alcanza los 3,3 millones de hectáreas. La India es el país con mayor superficie cultivada: 770.000 ha (23%)l Le siguen, en orden de importancia, Canadá y China. Estos tres países cubren el 66% del área total sembrada. La producción mundial es de 2,5 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 757 kg/ha. El principal productor es Canadá con 850.000 toneladas (34%), y le siguen China, India y EEUU. La Argentina produce 22.000 toneladas, con una productividad media de 880 kg/ha.
La conclusión que surge del actual panorama es que los avances en investigación, con las nuevas aplicaciones para usos alimenticios de alta calidad, abrieron innumerables posibilidades de mercado para este cultivo a nivel mundial y la Argentina, con la experiencia adquirida a través de muchas décadas, a lo que suma sus excelentes condiciones ecológicas, puede volver a posicionarse como uno de los principales productores.
Ese es el desafío que todos los actores del sector agropecuario debemos estar dispuestos a enfrentar, y no cabe duda de que podemos lograrlo en un futuro no muy lejano.
Lo más popular














