En este sentido, el doctor Federico Pérez Zamora -experto local en fertilización en caña de azúcar-, consideró que el uso de los fertilizantes nitrogenados (en esa producción) debe hacerse utilizando, en cada condición de producción, la mínima dosis de nitrógeno (N) para que no limite la producción significativamente y permita además potenciar todos los otros factores que intervienen en la formación del rendimiento. "El concepto de la fertilización no se termina en el nitrógeno", destacó el experto. "Esto es solo un factor importante -continuó durante su disertación en la jornada técnica del INTA-; hay otros nutrientes como fósforo (P) y azufre (S) que, en las últimas experimentaciones realizadas en la región, han demostrado tener influencias en los niveles productivos". En cuanto al cultivo de la frutilla en Tucumán, la ingeniera Ana María Bórquez -del INTA Famaillá-, consideró que el potasio es uno de los nutrientes esenciales para alcanzar y sostener niveles elevados de producción, e imprescindible para mejorar la calidad de los frutos cultivados. Esta conclusión se desprende de un trabajo que realizaron investigadores de los INTA Famaillá y Balcarce, del Internacional Potash Institute (IPI) y de la Municipalidad de Lules (provincia de Tucumán).
La fertilización de la caña debe estar integrada al manejo agronómico
En la jornada técnica llevada a cabo en el INTA Famaillá, el doctor Federico Pérez Zamora realizó un análisis de la fertilización de la caña de azúcar integrada al resto de las normas de manejo agronómico del cañaveral y a las potencialidades productivas de los campos.
Utilizando una sólida base de datos experimentales obtenidos durante más de una década en Tucumán, el técnico subrayó la necesidad de interpretar a la fertilización como "una herramienta que tiene el objetivo de aislar los resultados productivos y económicos en una explotación cañera, de los factores naturales relacionados a la fertilidad propia del suelo".
En otras palabras, planteó que una agricultura de resultados asegurados utiliza a la fertilización como una tecnología; esto se realiza con el objeto de lograr que los factores edáficos relacionados a la nutrición vegetal, alcancen valores cercanos al óptimo y, por lo tanto, no limiten la obtención de los potenciales productivos de una variedad determinada, con un manejo agronómico establecido.
Pérez Zamora destacó que el manejo del nitrógeno (N), base sobre el cual pivotea la fertilización, debe estar sustentado en el conocimiento del abastecimiento del suelo de ese nutriente, de la capacidad productiva de ese cañaveral y de las condiciones de drenaje interno del campo.
"Esto hace más compleja la toma de decisiones -dijo-, ya que no se puede diagnosticar la necesidad a partir del análisis de suelo solamente". "De esta manera, destacó, el uso de los fertilizantes nitrogenados en caña de azúcar debe hacerse utilizando, en cada condición de producción, la mínima dosis de nitrógeno".
"Por lo tanto, no se limitará la la producción en forma significativa, y permitirá potenciar todos los otros factores que intervienen en la formación del rendimiento", puntualizó.
El concepto de la fertilización no se termina en el nitrógeno, dijo Pérez Zamora. "Esto es sólo un factor importante; hay otros nutrimentos como fósforo, potasio y azufre que, en las últimas experimentaciones en la región, han demostrado tener influencia en los niveles productivos.
Buscan mejorar la calidad del cultivo de frutilla
El potasio es uno de los nutrientes esenciales para alcanzar y sostener niveles elevados de producción e imprescindible para mejorar la calidad de los frutos en el cultivo de frutilla, sostuvo para LA GACETA Rural, la ingeniera Ana María Bórquez del INTA Famaillá. Esta conclusión surge de un trabajo que realizaron investigadores de los INTA Famaillá y Balcarce, del IPI (Internacional Potash Institute) y de la Municipalidad de Lules. Si bien comúnmente al potasio se lo aplica como nitrato de potasio (KNO3), hay otras alternativas posibles como el cloruro de potasio (KCl) o el sulfato de potasio (K2SO4) que pueden presentar ventajas económicas y ambientales, sin afectar la producción y la calidad del cultivo.
El trabajo tuvo como objetivo investigar la posibilidad de reemplazar, total o parcialmente, el KNO3 por el cloruro de potasio y el sulfato de potasio.
Los beneficios que se pueden obtener por el reemplazo de nitrato de potasio por estos fertilizantes potásicos son: Aumentar la calidad del fruto debido a la disminución de la aplicación excesiva de nitratos al cultivo; Disminuir el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas por lixiviado de nitratos, y Aumentar el beneficio económico para el agricultor al usar fertilizantes más económicos.
Hay que ser muy cuidadosos con las soluciones salinas
Al reemplazar KNO3 por KCl serían esperables dos cambios en el agua de riego: 1) aumento de la salinidad, debido al mayor índice salino del KCl comparado con el KNO3 y, 2) niveles más altos de cloruro. Sin embargo, en el experimento que realizaron investigadores del INTA sobre frutilla, el aumento de la salinidad causado por el uso de KCl no resultó muy elevado, y el nivel absoluto de CE -de la solución nutritiva- no fue alto debido al bajo valor relativo de CE del agua de riego. Con estos niveles de CE, el cultivo no fue afectado por la salinidad, ya que no se observó disminución de los rendimientos.
"El uso de KCl y bajo N mejoró la firmeza del fruto hacia las últimas cosechas, lo cual lo hace más resistente a golpes durante el transporte, disminuye la incidencia de enfermedades de poscosecha y alarga la vida en estante", destacó la ingeniera Bórquez. Este es un efecto favorable por utilizar niveles aceptables de Cl en la solución de riego.
El aumento de la salinidad sobre la calidad de los frutos (tomate, melón y otras hortalizas regadas con aguas salinas), reduce el tamaño del fruto y el rendimiento total; pero mejora la calidad del fruto al aumentar la concentración de azúcares reducidos, la acidez titulable y el contenido de sólidos solubles, mejorando así el sabor del fruto.














