El uso de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo exige hacer investigaciones

Aumenta el nivel de producción. El INTA Famaillá organizó una jornada técnica, donde se evaluó la importancia que tiene la fertilización en diferentes cultivos que se desarrollan en la región.

19 Noviembre 2004
La Estación Experimental Agrícola INTA Famaillá organizó la semana pasada una jornada técnica sobre la importancia que posee la fertilización en diferentes cultivos de la región.
Los trabajos presentados fueron el resultado de una serie de ensayos de investigación realizadas en forma conjunta entre ese organismo de nuestra provincia y el Instituto Internacional de la Potasa (IPI).
En la apertura de las jornadas, el ingeniero Néstor Zamudio, director del INTA, manifestó que es necesario profundizar los estudios sobre fertilización en diferentes cultivos de la región, especialmente en lo referente al uso de los nutrientes como el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Son elementos muy demandados por los cultivos hortícolas, ya que -además- trasfieren una elevada calidad a las producciones obtenidas.
Zamudio se refirió, en particular, al cultivo de la papa. Dijo que estos nutrientes sirven para mejorar la calidad de la producción y para darle más vida comercial a esta hortaliza, que se comercializa en el mercado interno.
Por su parte Patricia Imaz, coordinadora del Instituto Internacional de la Potaza (IPI) -con sede en Suiza-, sostuvo que "es necesario dar a conocer las bondades que confiere el potasio a los cultivos que, junto con el nitrógeno y el fósforo, son esenciales para una mejor productividad de los cultivos en general".
No obstante, la especialista sostuvo que "el potasio es fundamental para la producción y debe incluirse en cualquier programa de fertilización, si es que se quieren obtener producciones adecuadas en cantidad y calidad".
Tanto el limón como la caña de azúcar y la frutilla necesitan potasio para su producción.
"Está comprobado en el NOA, que el potasio agregado al cultivo aumenta la calidad de la producción, y su respuesta es positiva", comentó.
A su turno Ricardo Melga, delegado nacional del Programa "Fertilizar" del INTA, manifestó que el organismo de investigación federal tiene como objetivo transferir conocimientos sobre las bondades que significa, llevar adelante, una adecuada fertilización, e instó a los productores a recibir un adecuado asesoramiento.
"Deben tomar como meta optimizar la inversión de sus insumos y obtener, con el agregado de un abono, los mayores retornos en aspectos de cantidad y calidad", señaló.
Finalmente Fernando García, director regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo de Canadá, se mostró satisfecho con los ensayos que lleva adelante la institución que el mismo representa, en convenio con el INTA.
El acuerdo permite que se lleven adelante ensayos en cultivos de frutilla y caña de azúcar.
García instó a los hombres de campo a encarar estudios serios de suelo y de material vegetal de sus cultivos, con el objetivo de desarrollar adecuados programas de fertilización.
"En estos programas se deben incluir al fósforo y al potasio, elementos que -junto con el nitrógeno- son la base de cualquier fuente de alimentación para los cultivos", dijo.
En nuestro país -dijo-, "en el caso de los productores de granos, es enorme la cantidad de nutrientes que se extraen del suelo por las cosechas; por ello, es necesario que el agricultor reponga esos nutrientes que extrae con la realización de adecuadas prácticas, para que el medio "suelo" siga siendo sustentable en el espacio y en el tiempo".
Los estudios de suelo deben ser considerados seriamente por los productores, ya que la composición de los mismos será la que nos indicará el tipo de nutrientes faltante y su disponibilidad para el cultivo. En la agricultura intensiva se requiere de una gran reposición de nitrógeno, fósforo y potasio en el suelo y, por lo tanto, hay que fertilizar siempre con estas premisas. A su vez, en suelos agotados es preciso hacer un estudio integral que incluya análisis de suelo, historia del predio, cultivo a sembrar y clima, para poder elaborar así un adeucado plan de fertilización.

Los citrus requieren de controles precisos
La fertilización es una de las principales prácticas culturales en el cultivo de los cítricos y, sin dudas, constituye -después del riego- el segundo factor limitante de la productividad.
Con la fertilización lo que se busca es: a) Incrementar la fertilidad natural del suelo y, por lo tanto, obtener mayores rendimientos; b) Suplir los nutrientes que faltan en el suelo y restituir los extraídos por el cultivo. Cuando un nutriente se encuentra en la planta en estado deficitario, al incrementar su aporte se consiguen aumentos en la producción que compensan el costo del abono suplementario.
Sin embargo, a partir de determinados niveles de este elemento, el incremento de la cosecha es decreciente, alcanzándose un nivel crítico en el que el mayor gasto de fertilizante deja de compensar la mejora en el rendimiento de la cosecha. Tanto el déficit como el exceso son perjudiciales para cualquier cultivo.
Los principales factores a considerar en la determinación de las dosis de abonado en las plantaciones de cítricos se resume en los siguientes estudios: a) Análisis del suelo y agua (informa sobre los nutrientes presentes en el suelo y en el agua de riego); b) Análisis foliar (informa sobre la absorción real de la planta); c) Características del arbolado (variedad, edad, desarrollo, etc); d) Características de la plantación (drenaje, modalidad del cultivo, sistema de riego, etc).

Cada campo es diferente
Después del nitrógeno (N) y el fósforo (P), viene el potasio (K) en importancia como fertilizante. Este elemento se encuentra normalmente retenido en el suelo y se mueve muy poco, llegando a la planta por la misma solución del suelo. Es por ello que todo productor debe estudiar los niveles de potasio disponibles para el cultivo que tiene su campo y actuar sobre ello. Este potasio disponible forma parte de la fertilidad actual de los suelos.

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