03 Marzo 2006
Existe una amplia bibliografía que hace referencia al uso de agua caliente en una central frutihortícola para el control de enfermedades fúngicas, pero es necesario adaptar estos estudios a la situación de cada empaque en particular, señaló a LA GACETA Rural, el ingeniero Osvaldo Brunetti, de la división Decco Cerexagri Ibérica SA.
Si bien el agua caliente ejerce por sí sola -sin la intervención de fungicidas u otras sustancias- una acción fungistática sobre la piel de los cítricos, posiblemente, por reparto de la cera epicuticular que tapona pequeñas heridas y la inducción de sustancias antifúngicas -como la lignina o gomas-, evita la penetración de las conidias de los hongos, explicó.
“Hay que estar muy atentos a la temperatura, ya que si es elevada puede provocar daños en la fruta. El tratamiento con agua caliente también reduce las fisiopatías causadas por la conservación frigorífica, como el chilling injury y col pitting, especialmente cuando a continuación del tratamiento se realiza una aplicación de ceras de conservación”, agregó.
Según Brunetti, el uso de carbonato o bicarbonato en agua caliente tiene un satisfactorio control sobre Penicillium con temperaturas elevadas y con diferentes eficacias. La efectividad sobre naranjas y limones es muy buena. Pero hoy se necesita la incorporación de fungicidas de síntesis que permitan un control de podridos a temperaturas que no afecten la calidad de la piel de los cítricos y protejan a los frutos tratados durante la frigoconservación, hasta su comercialización y consumo. Apuntó que cuando se usa agua caliente, la efectividad del fungicida aumenta respecto de la aplicación en cera.
Si bien el agua caliente ejerce por sí sola -sin la intervención de fungicidas u otras sustancias- una acción fungistática sobre la piel de los cítricos, posiblemente, por reparto de la cera epicuticular que tapona pequeñas heridas y la inducción de sustancias antifúngicas -como la lignina o gomas-, evita la penetración de las conidias de los hongos, explicó.
“Hay que estar muy atentos a la temperatura, ya que si es elevada puede provocar daños en la fruta. El tratamiento con agua caliente también reduce las fisiopatías causadas por la conservación frigorífica, como el chilling injury y col pitting, especialmente cuando a continuación del tratamiento se realiza una aplicación de ceras de conservación”, agregó.
Según Brunetti, el uso de carbonato o bicarbonato en agua caliente tiene un satisfactorio control sobre Penicillium con temperaturas elevadas y con diferentes eficacias. La efectividad sobre naranjas y limones es muy buena. Pero hoy se necesita la incorporación de fungicidas de síntesis que permitan un control de podridos a temperaturas que no afecten la calidad de la piel de los cítricos y protejan a los frutos tratados durante la frigoconservación, hasta su comercialización y consumo. Apuntó que cuando se usa agua caliente, la efectividad del fungicida aumenta respecto de la aplicación en cera.
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