03 Marzo 2006
Buenos Aires.- El nuevo peso mínimo para la faena de animales, que subió de 260 a 280 kilos, comenzó a regir el miércoles último en medio de críticas de entidades agropecuarias y ganaderas, las cuales consideran que esta medida reducirá la oferta y provocará aumentos en el precio de la carne.
Con esta disposición el Gobierno busca sostener el stock ganadero en el mercado interno, pero los productores la rechazan.
“Esta medida contribuye a la disminución de la oferta de carne y, al mismo tiempo, provoca un incremento de su precio al consumidor debido a la retracción de la oferta y a la firmeza de la demanda”, señaló la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
El presidente de Carbap, Javier Jayo Ordoqui, señaló que una vaquillona que sale con 300 kilos de origen puede llegar con 270 kilos al mercado, por lo que “aún no sabemos qué medida tomará la Organización Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca)”, a cargo de los controles.
Sergio Tranfo, integrante del área de fiscalización de la Oncca, dijo que “si mandan para el mercado a un animal de 300 kilos, saben que va a perder peso en el viaje, por lo que esto debería ser considerado antes”. Sin embargo, Tranfo aclaró que ese organismo verifica los frigoríficos y no a los animales que ingresan a Liniers.
“Cuando detectamos una media res con bajo peso, la tenemos que interdictar y dejar en la cámara hasta que la Oncca decida devolverla para la venta”, explicó. (NA)
Con esta disposición el Gobierno busca sostener el stock ganadero en el mercado interno, pero los productores la rechazan.
“Esta medida contribuye a la disminución de la oferta de carne y, al mismo tiempo, provoca un incremento de su precio al consumidor debido a la retracción de la oferta y a la firmeza de la demanda”, señaló la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap).
El presidente de Carbap, Javier Jayo Ordoqui, señaló que una vaquillona que sale con 300 kilos de origen puede llegar con 270 kilos al mercado, por lo que “aún no sabemos qué medida tomará la Organización Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca)”, a cargo de los controles.
Sergio Tranfo, integrante del área de fiscalización de la Oncca, dijo que “si mandan para el mercado a un animal de 300 kilos, saben que va a perder peso en el viaje, por lo que esto debería ser considerado antes”. Sin embargo, Tranfo aclaró que ese organismo verifica los frigoríficos y no a los animales que ingresan a Liniers.
“Cuando detectamos una media res con bajo peso, la tenemos que interdictar y dejar en la cámara hasta que la Oncca decida devolverla para la venta”, explicó. (NA)
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