10 Marzo 2006
“En esta campaña agrícola la “roya de la soja” ya fue encontrada en varias provincias del NOA. En Salta se la detectó a mediados de febrero en localidades de los departamentos de Anta y de San Martín. En Tucumán se la encontró a partir del 28 de febrero en muestras de dos localidades del departamento Burruyacu, mientras que en Santiago del Estero fue hallada el 7 de marzo”, resumió para LA GACETA Rural, el doctor Daniel Ploper, director técnico de la EEAOC y jefe de la Sección Fitopatología.
Si bien los niveles de la enfermedad son muy incipientes, a lo que se suma el hecho de que las condiciones ambientales han resultado poco conducentes para el desarrollo de la roya, ya se pueden extraer algunas conclusiones acerca de cómo se presenta esta patología durante este ciclo.
• La aparición de la roya en la región y en Tucumán se ha venido anticipando año a año. Conviene recordar que la enfermedad fue determinada por primera vez en el NOA en Tucumán, el 21 de abril de 2004. En la campaña siguiente, la primera detección en el NOA fue en Salta, el 11 de marzo de 2005, mientras que en Tucumán apareció el 30 de marzo del mismo año. Es decir, teniendo en cuentas las detecciones de 2006, para Tucumán la roya se anticipó 22 días entre el primero y el segundo año, y 30 días entre el segundo y el tercer año. Esto significa que existe disponibilidad de inóculo cada vez más temprano y que los niveles que alcanzará la enfermedad dependerán del factor ambiental.
• La aparición de la roya este año en el NOA marca una diferencia con lo ocurrido en las dos campañas anteriores. Ploper sostuvo que en 2003/04 y en 2004/05, la roya fue detectada en otras provincias productoras de soja antes que en el NOA, tales como Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco.
En cambio, en esta campaña, luego de las detecciones de diciembre de 2004 en Corrientes y en Misiones (donde el patógeno puede sobrevivir en invierno en hospedantes alternativos y en “soja guacha”), vinieron las de Salta y de Tucumán. Esto llama mucho la atención, teniendo en cuenta que se había encontrado roya en soja guacha en Entre Ríos, hasta noviembre; es decir, hasta el inicio mismo de las siembras de soja de verano.
• En cuanto al NOA, no debería haber mayores problemas con los lotes sembrados temprano (noviembre) ni con los sembrados en fechas normales (diciembre) o con lotes sembrados con variedades de maduración temprana. La razón es que la enfermedad no tendría tiempo de progresar -ni aún bajo condiciones favorables-, a niveles que comprometan la producción.
• Hay que prestar especial atención al grupo de enfermedades denominadas “de fin de ciclo” (EFC), que suelen causar pérdidas de rendimiento que rondan entre el 10% y 15%. Para controlarlas se recomienda aplicar fungicidas entre los estados fenológicos R3 y R5. En cambio, se debe prestar mucha atención a los lotes sembrados tardíamente (enero y febrero), y a los sembrados con variedades tardías, ya que todavía resta mucho para la finalización del ciclo.
Si bien los niveles de la enfermedad son muy incipientes, a lo que se suma el hecho de que las condiciones ambientales han resultado poco conducentes para el desarrollo de la roya, ya se pueden extraer algunas conclusiones acerca de cómo se presenta esta patología durante este ciclo.
• La aparición de la roya en la región y en Tucumán se ha venido anticipando año a año. Conviene recordar que la enfermedad fue determinada por primera vez en el NOA en Tucumán, el 21 de abril de 2004. En la campaña siguiente, la primera detección en el NOA fue en Salta, el 11 de marzo de 2005, mientras que en Tucumán apareció el 30 de marzo del mismo año. Es decir, teniendo en cuentas las detecciones de 2006, para Tucumán la roya se anticipó 22 días entre el primero y el segundo año, y 30 días entre el segundo y el tercer año. Esto significa que existe disponibilidad de inóculo cada vez más temprano y que los niveles que alcanzará la enfermedad dependerán del factor ambiental.
• La aparición de la roya este año en el NOA marca una diferencia con lo ocurrido en las dos campañas anteriores. Ploper sostuvo que en 2003/04 y en 2004/05, la roya fue detectada en otras provincias productoras de soja antes que en el NOA, tales como Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco.
En cambio, en esta campaña, luego de las detecciones de diciembre de 2004 en Corrientes y en Misiones (donde el patógeno puede sobrevivir en invierno en hospedantes alternativos y en “soja guacha”), vinieron las de Salta y de Tucumán. Esto llama mucho la atención, teniendo en cuenta que se había encontrado roya en soja guacha en Entre Ríos, hasta noviembre; es decir, hasta el inicio mismo de las siembras de soja de verano.
• En cuanto al NOA, no debería haber mayores problemas con los lotes sembrados temprano (noviembre) ni con los sembrados en fechas normales (diciembre) o con lotes sembrados con variedades de maduración temprana. La razón es que la enfermedad no tendría tiempo de progresar -ni aún bajo condiciones favorables-, a niveles que comprometan la producción.
• Hay que prestar especial atención al grupo de enfermedades denominadas “de fin de ciclo” (EFC), que suelen causar pérdidas de rendimiento que rondan entre el 10% y 15%. Para controlarlas se recomienda aplicar fungicidas entre los estados fenológicos R3 y R5. En cambio, se debe prestar mucha atención a los lotes sembrados tardíamente (enero y febrero), y a los sembrados con variedades tardías, ya que todavía resta mucho para la finalización del ciclo.
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