10 Marzo 2006
La enseñanza que dejan las desgracias
Panorama Rural. Por Gustavo Frías Silva. La confirmación del uso de Parathion en el caso policial de Villa Quinteros dejó en evidencia que los controles sobre la fabricación, la comercialización y el uso de agroquímicos en la cadena productiva son insuficientes.
La versión de que las personas que murieron en Villa Quinteros, a principio de este año, por un presunto consumo de un plaguicida, fue confirmada finalmente por los análisis de laboratorio realizados.
Hoy los medios de información del país están viendo este tema desde el punto de vista policial, pero lo que estamos vinculados al campo no debemos tomar esa noticia como una simple narración de hechos, sino darle la importancia que se merece, ya que el producto que causó esas muertes servía para el control de insectos en los campos argentinos. Pero lo sorprendente es que se encuentra prohibida su fabricación, fraccionamiento, comercialización y uso por la alta peligrosidad que representa.
En estos momentos hay numerosos productos menos nocivos en el mercado, que se comercializan en todas las casas de agroquímicos del país, y son más eficientes en el control y menos nocivos para el medio ambiente.
Permanentemente destacamos en esta sección la importancia de que todas las cadenas involucradas en el uso de agroquímicos conozcan las leyes de comercialización existentes, como también todos los procedimientos correctos de uso y de seguridad para lograr un eficiente control de plagas, para los que son destinados.
A los involucrados en toda la cadena productiva les debe servir de ejemplo esta información policial, respecto de que muchos pasos de la comercialización y del uso de agroquímicos no funcionan según las normas provinciales y nacionales.
La comercialización y el uso del parathion, el producto que habría causado las muertes, está prohibido en todo el país y, por ende, en Tucumán. Toda la cadena es responsable de que productos prohibidos como este y otros, que también se venden y usan, se los encuentren en algunos campos, galpones, y en este caso, en una vivienda.
Esfuerzo conjunto
El poder de policía en la provincia para aplicar la ley de agroquímicos Nº 6.291 lo ejerce la Dirección de Agricultura. Pero la repartición debe trabajar en forma conjunta con otras instituciones de investigación provinciales y nacionales, asociaciones de productores, Colegio de Ingenieros Agrónomos y Zootecnistas de Tucumán y empresas comercializadoras del medio. Este esfuerzo mancomunado hará que se pueda cumplir, como corresponde, la ley en toda su extensión.
Además, debe trabajarse en conjunto para concientizar a toda la población, y especialmente a los usuarios de agroquímicos, que se trata de productos que son peligrosos y que pueden ocasionar daños al medio ambiente, a cultivos y a los seres humanos.
La incorrecta manipulación, almacenaje y aplicación de productos fitosanitarios suele generar numerosas pérdidas al productor, que lo aplica y usa de manera incorrecta. También a las personas que los manejan o están cerca de los lugares de aplicación. Mas aún, cuando se trata de productos prohibidos y que circulan por diversos depósitos.
Aún no se determinó cómo llegó este producto al alcance de las personas involucradas en el luctuoso hecho de Villa Quinteros, pero debemos puntualizar que si apareció en manos de esa familia se debe a una deficiencia del sistema que debe ser subsanado inmediatamente, por todos los involucrados en la cadena productiva agropecuaria.
Es por ello que hay que insistir en la aplicación de las leyes y que las autoridades usen las herramientas a su alcance para que los productos prohibidos no sean comercializados de ninguna manera. Ello implica que si no nos involucramos todos, cualquier sea eslabón que falle en la cadena, las consecuencias son graves.
Debemos tener presente que los agroquímicos etiquetados como muy tóxicos y tóxicos hay que manejarlos y almacenarlos con extremo cuidado.
Es vital concientizarse de que estos productos ocasionan daños irreparables, de manera que es fundamental identificar a los agroquímicos y mantenerlos en su envase original.
Vigilancia
Los insecticidas, acaricidas y demás agroquímicos de alta toxicidad, como también los productos menos tóxicos, deben ser guardados en lugares ventilados y siempre en galpones o depositos de ingreso restringido para cualquier persona que no tenga la capacitación suficiente para manipularlos.
Nunca se debe trasvasar químicos a envases de uso cotidiano, como botellas plásticas y sin identificación, y guardarlos en cualquier lugar que pueda estar al alcance de un niño o persona que no conozca su contenido
Todo esto debe ir acompañado de un proceso de control permanente por parte de todos los que integran la cadena. Los fabricantes, los comercializadores, los productores, los aplicadores, los responsables de depósitos y los manipuladores tienen una gran cuota de responsabilidad, pero todo debe tener la presencia activa del Estado, con su poder de policía para aplicar la ley.
Hoy los medios de información del país están viendo este tema desde el punto de vista policial, pero lo que estamos vinculados al campo no debemos tomar esa noticia como una simple narración de hechos, sino darle la importancia que se merece, ya que el producto que causó esas muertes servía para el control de insectos en los campos argentinos. Pero lo sorprendente es que se encuentra prohibida su fabricación, fraccionamiento, comercialización y uso por la alta peligrosidad que representa.
En estos momentos hay numerosos productos menos nocivos en el mercado, que se comercializan en todas las casas de agroquímicos del país, y son más eficientes en el control y menos nocivos para el medio ambiente.
Permanentemente destacamos en esta sección la importancia de que todas las cadenas involucradas en el uso de agroquímicos conozcan las leyes de comercialización existentes, como también todos los procedimientos correctos de uso y de seguridad para lograr un eficiente control de plagas, para los que son destinados.
A los involucrados en toda la cadena productiva les debe servir de ejemplo esta información policial, respecto de que muchos pasos de la comercialización y del uso de agroquímicos no funcionan según las normas provinciales y nacionales.
La comercialización y el uso del parathion, el producto que habría causado las muertes, está prohibido en todo el país y, por ende, en Tucumán. Toda la cadena es responsable de que productos prohibidos como este y otros, que también se venden y usan, se los encuentren en algunos campos, galpones, y en este caso, en una vivienda.
Esfuerzo conjunto
El poder de policía en la provincia para aplicar la ley de agroquímicos Nº 6.291 lo ejerce la Dirección de Agricultura. Pero la repartición debe trabajar en forma conjunta con otras instituciones de investigación provinciales y nacionales, asociaciones de productores, Colegio de Ingenieros Agrónomos y Zootecnistas de Tucumán y empresas comercializadoras del medio. Este esfuerzo mancomunado hará que se pueda cumplir, como corresponde, la ley en toda su extensión.
Además, debe trabajarse en conjunto para concientizar a toda la población, y especialmente a los usuarios de agroquímicos, que se trata de productos que son peligrosos y que pueden ocasionar daños al medio ambiente, a cultivos y a los seres humanos.
La incorrecta manipulación, almacenaje y aplicación de productos fitosanitarios suele generar numerosas pérdidas al productor, que lo aplica y usa de manera incorrecta. También a las personas que los manejan o están cerca de los lugares de aplicación. Mas aún, cuando se trata de productos prohibidos y que circulan por diversos depósitos.
Aún no se determinó cómo llegó este producto al alcance de las personas involucradas en el luctuoso hecho de Villa Quinteros, pero debemos puntualizar que si apareció en manos de esa familia se debe a una deficiencia del sistema que debe ser subsanado inmediatamente, por todos los involucrados en la cadena productiva agropecuaria.
Es por ello que hay que insistir en la aplicación de las leyes y que las autoridades usen las herramientas a su alcance para que los productos prohibidos no sean comercializados de ninguna manera. Ello implica que si no nos involucramos todos, cualquier sea eslabón que falle en la cadena, las consecuencias son graves.
Debemos tener presente que los agroquímicos etiquetados como muy tóxicos y tóxicos hay que manejarlos y almacenarlos con extremo cuidado.
Es vital concientizarse de que estos productos ocasionan daños irreparables, de manera que es fundamental identificar a los agroquímicos y mantenerlos en su envase original.
Vigilancia
Los insecticidas, acaricidas y demás agroquímicos de alta toxicidad, como también los productos menos tóxicos, deben ser guardados en lugares ventilados y siempre en galpones o depositos de ingreso restringido para cualquier persona que no tenga la capacitación suficiente para manipularlos.
Nunca se debe trasvasar químicos a envases de uso cotidiano, como botellas plásticas y sin identificación, y guardarlos en cualquier lugar que pueda estar al alcance de un niño o persona que no conozca su contenido
Todo esto debe ir acompañado de un proceso de control permanente por parte de todos los que integran la cadena. Los fabricantes, los comercializadores, los productores, los aplicadores, los responsables de depósitos y los manipuladores tienen una gran cuota de responsabilidad, pero todo debe tener la presencia activa del Estado, con su poder de policía para aplicar la ley.
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