El mercado internacional de cítricos sigue operando con demasiada tranquilidad

Panorama rural por Ernesto José Caram. Los productores y exportadores tucumanos de limón están preocupados por la poca demanda.

31 Marzo 2006
Hasta el lunes pasado las exportaciones de cítricos de la Argentina no habían alcanzado valores de consideración, sobre todo en lo referente a volúmenes comercializados de limones. Y es que a igual fecha del año pasado, el único cítrico que experimentó un crecimiento en sus ventas al exterior, y sobre todo a la Unión Europea, fueron las mandarinas extra tempranas del litoral argentino, habiendo realizado ventas de 6.815 pallets frente a los 6.646 del año anterior.
Como ocurre todos los años, las mandarinas argentinas encuentran, entre los principales mercados del mundo, una demanda asegurada por la ausencia de competencias, en cantidad y en calidad, proveniente de otros países productores. Sólo Uruguay ofrece este cítrico en forma conjunta con nuestro país, en estas fechas, en los mercados de la Unión Europea, ya que Sudáfrica, otro de los fuertes exportadores de cítricos del Hemisferio Sur, posee sus mejores aptitudes en las naranjas que recién estarán listas para cosecharse a partir del mes de mayo. Tanto para los limones como para el pomelo, el mercado internacional está muy estático, sin demanda, con precios bajos y con abundante oferta española.
En lo que respecta a pomelos, tanto rojos como rosados, los envíos fueron nulos este año, frente a los apenas 140 pallets que salieron al exterior a igual fecha de 2005, esperándose para estos días el comienzo de las compras por parte del Viejo Continente.
Este fruto experimentó en los últimos años un retroceso en las ventas, producto de las escasas compras por parte de los países consumidores y de los bajos precios que se pagaron, además de haberse demandado calibres muy acotados y calidades muy selectas. Los precios que paga el mercado mundial por el pomelo, como fruta fresca, no justifica ni siquiera en pensar en prepararlo para tal fin.

Parálisis
Pero lo que más preocupa a nivel país es el escaso movimiento que muestra la actividad limonera nacional. Al 27 de este mes, se habían exportado 2.918 pallets de este fruto frente a los 4.331 pallets que se exportaron a igual fecha del año pasado.
Estos números, que todavía son muy preliminares, parecería que serán la tendencia a lo largo de toda la campaña exportadora, por cierto difícil de poder revertir. Esta situación se presenta así debido a la mayor oferta de limón español, tanto en sus variedades Primofiori (limón de invierno) como Verna (limón de verano), que están siendo ofertados no tan sólo entre los principales mercados de la UE. También se los encuentra en países más alejados como Rusia, Ucrania, Hong Kong y en el mismo puerto de Rótterdam, donde acuden compradores de todo el mundo en busca de las producciones de mayor oferta y de menores precios.
Se estima que España, este año, estará en el mercado europeo hasta junio inclusive, ofreciéndole una gran competencia al limón argentino. Y esto es precisamente lo que frena las exportaciones de limones locales, ya que encuentran frutos de otros países, en los principales mercados, con mayores volúmenes y a menores precios que los nuestros. Algo difícil de manejar por parte de los exportadores.
Está de más decir que, en la actualidad, lo que menos vale es la fruta en sí, ya que los gastos de embalaje, packaging y logística encarecen de tal manera las exportaciones que los frutos son el punto más débil de la cadena exportadora y, por ende, los que más sufren los efectos negativos son los productores y los exportadores.
Argentina está muy lejos -a más de 20 días de los principales mercados consumidores-, lo que motiva que los costos de logística que incluyen fletes en camiones, movimientos portuarios y fletes marítimos tornen al negocio cada vez complicado y con márgenes muchas veces impredecibles. Esto ocurre, sobre todo, en mercados sobre ofertados como los que deberá, indefectiblemente, afrontar el limón tucumano en los principales mercados del mundo.
Lo que está claro es que, una vez más, el mercado será el que mande en el resultado final de las ventas, con lo que los precios irán al compás de la oferta, en cantidad y en calidad.
Este año, más que nunca, se deberá afinar la punta del lápiz y no tan sólo minimizar los costos operativos y logísticos, sino también negociar programas de ventas acordes a las circunstancias.
Desde la Asociación Tucumana del Citrus (ATC) se están haciendo enormes esfuerzos para lograr acuerdos que resulten de beneficio para el sector. Las cartas ya están echadas y los exportadores tienen la última palabra.

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