La utilización de la siembra directa, el empleo de cultivos de soja de maduración más corta y su condición de cultivo complementario, convirtieron al trigo en una actividad productiva que ayuda al hombre de campo a recomponer la ecuación económica de su emprendimiento. Además, la explotación del trigo ayuda a otorgar una mejor cobertura al suelo durante la época invernal y a realizar un buen control de las malezas.
Estos y otros factores fueron analizados en la Jornada de Actualización Técnica en Trigo que organizó la regional NOA de AACREA, oportunidad en que los productores y los técnicos desarrollaron las particularidades vinculadas con este cultivo.
Sigue creciendo el área sembrada con trigo en el NOA
El ingeniero Marcelo Torrent analizó los resultados que produjo la campaña triguera de 2005, en una de las disertaciones en la jornada de actualización en trigo que organizó AACREA.
"Los análisis de las campañas pasadas nos sirven para poder tener una descripción estadísticas de las actividades desarrolladas, donde podemos conocer qué es lo que sembramos, cuánto sembramos, cómo sembramos y cuáles son los resultados de todo lo realizado", señaló el especialista. "Además -continuó- estos datos nos permiten visualizar la evolución de diferentes parámetros como la superficie sembrada, el rendimiento, tipo de variedades, y otros de importancia, a lo largo del tiempo y, por supuesto, nos muestran (estos resultados) las tendencias que nos permiten resolver algunos interrogantes y que aparezcan otros nuevos que debemos resolver.
La información obtenida de los miembros de los grupos CREA son datos reales provenientes de lotes en producción, representando a muchos productores y en varias situaciones. "No son datos realizados a través de ensayos estadísticos, sino que representan situaciones reales que permiten detectar tendencias que, luego, se podrán corroborar o discutirlas mediante ensayos de validez estadística", consideró.
En este sentido, Torrent aclaró puntualmente este tipo de trabajo sólo puede realizarse a partir de la actitud generosa de los productores agropecuarios vinculados al CREA, que están dispuestos a compartir sus experiencias de producción en beneficio de todos los productores.
Durante el seminario se presentaron los datos de la campaña pasada, donde se pudo comprobar la evolución creciente en la superficie analizada con respeto a años anteriores.
Por ello, este año se relevaron 81.926 hectáreas con un total de 761 casos, mientras que en 2003 fueron 474 casos o lotes analizados y una superficie de 62.148 ha, y en 2004 con 621 lotes y 72.699 ha.
En 2005 se analizaron lotes a secano (679) y bajo riego (82), donde los promedios de rendimiento ponderados por superficie fueron de 1.321 kilos para lotes en secano y de 3.150 kilos por ha para lotes bajo riego.
El agua condiciona los rendimientos
Analizar en el NOA toda la estructura de manejo de cultivo es importante, ya que en los sistemas de producción de secano, ampliamente distribuidos en la región, varios parámetros determinan los resultados, comentó el ingeniero Emilio Satorre.
"Hay evidencias de que variedades de ciclo largo, siembras tempranas, altas densidades o distanciamientos entre hileras reducidos pueden determinar un mayor consumo de agua disponible en el suelo", advirtió.
El rendimiento del cultivo está asociado al mayor consumo de agua en la época crítica de determinación del número de granos. "Por ello -dijo-, es fundamental realizar un correcto manejo de la economía del agua".
Otro parámetro importantes son las variaciones de la oferta de nitrógeno, fósforo o azufre de los suelos al cultivo, que fue tímidamente evaluada en el NOA. Sin embargo, algunos resultados preliminares de los grupos CREA muestran la importancia de trabajar para mejorar la producción de materia seca y los rendimientos de los cultivos. Igualmente, el efecto del manejo de malezas, plagas o enfermedades puede ser analizado de acuerdo con el desarrollo del trigo.
En el NOA, por ejemplo, distintas especies de pulgones pueden afectar el normal desarrollo del cultivo -tanto en follaje como en cuello-, extrayendo savia e inyectando saliva tóxica, lo que da cómo resultado plantas más pequeñas y débiles.
Por ello, Bayer Crop Science desarrolló el curasemillas Yunta, en donde se combinan dos principios activos: Imidacloprid (insecticida sistémico) y Tebuconazole (fungicida sistémico). La experiencia asegura un control de pulgones por 60 días desde la siembra, lo cual evita aplicaciones foliares de rescate que, a veces, no llegan al cuello de la planta donde se ubican gran parte de los pulgones.



















