Debe aplicarse la Ley de Sanidad Vegetal

Panorama rural por Gustavo Frías Silva. Las nuevas actividades de producción primaria también requieren un orden legal.

07 Abril 2006
Actualmente, Tucumán cuenta en su legislación con la Ley Nº 6.109 de Sanidad Vegetal, promulgada por la entonces Intervención Federal de 1991. Antes de esa fecha sólo existían disposiciones dispersas para prevenir la cancrosis de los citrus, con diferentes manejos y uso de tecnología en los montes frutales.Todo lo relacionado con la investigación sobre la sanidad del monte frutal, estaba bajo la órbita de la EEAOC. Por resolución de su directorio, en 1978, se confió a la Secretaria de Estado de Agricultura y Ganadería de la provincia la responsabilidad del control y de la vigilancia.Existía entonces un ordenamiento de la actividad agraria, tanto del sector público como del privado. Había orden de conductas concretas y de responsabilidades en el tratamiento y en el control de organismos nocivos, ya que la actividad incidía en la producción de vegetales de origen local como foráneos.
Se establecían cursos de acción y de orientación y regía también de un sistema de sanciones tendientes a persuadir y encausar el comportamiento de los responsables. El propósito era defender eficientemente la actividad y castigar los incumplimientos, ya que causaban daños patrimoniales al agricultor y a la comunidad en su conjunto.
A raíz de esto y a las atribuciones del Gobierno nacional otorgadas a través de los decretos Nº 103 y 104 de enero de 1991, es que se sancionó y promulgó la Ley de Sanidad Vegetal Nº 6.109.
Esta norma rige desde el 9 de abril de 1991 y su fin es instrumentar los cursos de acción necesarios que hacen a la defensa sanitaria de la producción de todos los vegetales en Tucumán. La intención es la defensa contra los organismos nocivos, a través del control, la restricción y la garantía del buen estado sanitario de esos vegetales (plantas) y productos vegetales, envases, embalaje y otros elementos relacionados con la actividad.
La autoridad de aplicación es la Secretaria de Estado de Agricultura y Ganadería de la provincia, lo que hoy, después de muchos cambios, es la Subsecretaria de Asuntos Agrarios y Alimentos, a través de su Dirección de Agricultura. Y es la que establece, en lo que se refiere a los vegetales y a todos sus productos, la nómina y categorización de los organismos nocivos. Puede declararlos plaga, cuya introducción, circulación interior y tránsito en toda la provincia estarán prohibidos.
Todo lo explicado sobre la ley sirve para decir que existen las herramientas necesarias para que el Estado provincial pueda realizar los controles necesarios para asegurar todo lo que se produce en Tucumán, ya que la autoridad de aplicación dispone de los medios para recopilar información, estudiar y difundir todo lo relacionado con la sanidad vegetal, organismos nocivos y plagas.
Esto es trascendental para que se protejan todas las producciones agrícolas tucumanas, sean las ya establecidas como también las nuevas que puedan aparecer.
En forma permanente se ve en los medios como una actividad nueva está generando buenas expectavivas a futuro como la producción de arándanos. Es por ello que desde la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán (Apratuc) tienen la inquietud de conocer en profundidad todo lo relacionado con las plagas y las enfermedades que puedan afectar a esta actividad.
El esfuerzo periódico de técnicos muchas veces es desbordado por las nuevas dudas. Por ello. Apratuc está convencida de que el trabajo conjunto de entidades de investigación y el Estado, junto con la actividad privada, pueden aunar los esfuerzos en favor de minimizar los riesgos.Hoy existen convenios de trabajo con la FAZ-UNT y se está con contacto permanente con la EEAOC para desarrollar una estrategia de trabajo de investigación para poder evacuar todas las dudas que surgen dentro de una nueva actividad.
La comisión fitosanitaria local, integrada por el Estado provincial, la EEAOC, la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT y por representantes de la actividad agropecuaria privada, deben definir rápidamente una estrategia a seguir.
El futuro de esta nueva actividad, como lo es el arándano, y de otras que están incorporadas o que puedan aparecer, están propensas a una serie de complicaciones si no se toman los recaudos necesarios para protegerla.
La responsabilidad es de todos y las herramientas para el resguardo de cualquier actividad existen. Sólo deben adecuarselas para aplicarlas a los fines pertinentes.

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