07 Abril 2006
Las organizaciones de productores citrícolas (AVA y Tyrius) unieron sus fuerzas en una campaña de reclamos por un "comercio justo para agricultores y consumidores". Denuncian los abusivos márgenes comerciales que, en algunos casos, son escandalosos, como en los limones. Valen 0,03 euros por kilo en el campo y llegan a 1,30 euro en las tiendas.
La situación de los precios de alimentos agrarios frescos y de las crecientes diferencias entre los puntos de origen y establecimientos de venta final, está alcanzando tal gravedad que organizaciones de agricultores y ganaderos y de consumidores están entablando acuerdos para actuar en común y tratar de influir ante las administraciones públicas para que actúen y frenen la incidencia de este problema.
Cristóbal Aguado (presidente de AVA) y Asunción Francés (titular de Tyrius) explicaron la próxima semana realizarán una concentración en la Plaza de la Reyna de Valencia, junto al Micalet y la puerta barroca de la catedral. Dispondrán de un muestrario de frutas, de hortalizas y de otros alimentos típicos valencianos, ofrecerán degustaciones a los transeúntes y les explicarán el alcance del problema. La protestas se repetirán en la localidades de Requena, Carcaixent, Sagunto, Torrent, Lliria y Gandía. En contra de las multinacionales
Agricultores europeos, estadounidenses y del tercer mundo proclamaron, en un documento conjunto, que la negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) favorece a grandes multinacionales, y reclamaron una mayor protección para los productores PyME y también por la independencia alimentaria de cada nación.
Advirtieron que la apertura de mercados no equivale a impulsar el desarrollo. Este tema, que fue abordado por el prestigioso Semanario frutihortícola español "Valencia Fruits", sostiene que un total de 51 países de la OMC lograron un acuerdo histórico en Ginebra, porque frente a la tendencia liberalizadora a ultranza del comercio agrario mundial, los productores firmaron un pacto para defender la soberanía alimentaria y la estabilidad de la oferta de alimentos a precios razonables en cada uno de sus países.
Todos esas naciones consideran que deben defender sus derechos a establecer una serie de productos sensibles o especiales, que deberían quedar protegidos y al margen de la corriente liberalizadora. Advierten, además, que la agricultura es un sector estratégico básico, al igual que el energético, que garantiza la alimentación de los pueblos.
La situación de los precios de alimentos agrarios frescos y de las crecientes diferencias entre los puntos de origen y establecimientos de venta final, está alcanzando tal gravedad que organizaciones de agricultores y ganaderos y de consumidores están entablando acuerdos para actuar en común y tratar de influir ante las administraciones públicas para que actúen y frenen la incidencia de este problema.
Cristóbal Aguado (presidente de AVA) y Asunción Francés (titular de Tyrius) explicaron la próxima semana realizarán una concentración en la Plaza de la Reyna de Valencia, junto al Micalet y la puerta barroca de la catedral. Dispondrán de un muestrario de frutas, de hortalizas y de otros alimentos típicos valencianos, ofrecerán degustaciones a los transeúntes y les explicarán el alcance del problema. La protestas se repetirán en la localidades de Requena, Carcaixent, Sagunto, Torrent, Lliria y Gandía. En contra de las multinacionales
Agricultores europeos, estadounidenses y del tercer mundo proclamaron, en un documento conjunto, que la negociación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) favorece a grandes multinacionales, y reclamaron una mayor protección para los productores PyME y también por la independencia alimentaria de cada nación.
Advirtieron que la apertura de mercados no equivale a impulsar el desarrollo. Este tema, que fue abordado por el prestigioso Semanario frutihortícola español "Valencia Fruits", sostiene que un total de 51 países de la OMC lograron un acuerdo histórico en Ginebra, porque frente a la tendencia liberalizadora a ultranza del comercio agrario mundial, los productores firmaron un pacto para defender la soberanía alimentaria y la estabilidad de la oferta de alimentos a precios razonables en cada uno de sus países.
Todos esas naciones consideran que deben defender sus derechos a establecer una serie de productos sensibles o especiales, que deberían quedar protegidos y al margen de la corriente liberalizadora. Advierten, además, que la agricultura es un sector estratégico básico, al igual que el energético, que garantiza la alimentación de los pueblos.
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