14 Abril 2006
A fines de 2004, la Universidad de Florida publicó los resultados de un estudio que realizó con expertos de diferentes países del mundo, sobre las proyecciones en la producción y el consumo de cítricos para la próxima década. En el mismo se hace un repaso de los hechos transcurridos, sobre todo a partir de la década de 1980. que se la cita como el período en donde la citricultura mundial experimentó el mayor crecimiento en producción y en consumo mundial.
A partir de esta fecha, la producción de cítricos creció, un efecto que fue acompañado por una mayor demanda de fruta fresca en los principales mercados del mundo, como así también de productos industrializados. Dicho crecimiento fue mayor, aún, cuando la logística de distribución fue más desarrollada y cuando la cadena de frío se mantuvo prácticamente sin interrupciones, desde la producción hasta el consumo. Y esto ocurrió en los países de alto poder adquisitivo.
Sin embargo, a partir de 2000, la rápida expansión vivida en la producción no fue acompañada por el consumo, con un crecimiento más lento y, en algunos casos, se notó hasta una retracción en la demanda, lo que provocó, sobre todo en naranjas y en pomelos, una reducción en los precios por una mayor oferta y por una menor demanda.
A partir de ese momento, el ritmo de nuevas plantaciones se hizo más lento, por lo que se prevén tasas de crecimiento proyectadas respecto de la producción y del consumo, en los próximos años, inferiores a las alcanzadas en las décadas del 80 y del 90.
En lo que respecta al futuro, el informe menciona que tanto San Pablo (Brasil) como Florida (EE.UU.) seguirán siendo las dos principales regiones de producción de jugo de naranja del mundo. Se prevé, además, que España, con un constante aumento del consumo de "clementinas", elevará su producción. Algo similar se espera para China, donde se produciría un fuerte crecimiento en naranjas y en mandarinas. En el caso de la Argentina, Uruguay, México, Cuba, Belice y Costa de Marfil, la mejora será más lenta.
En cuanto a los limones, a quienes se les asocia las limas, se prevé un comportamiento diferente a otras variedades.
El crecimiento experimentado en la limonicultura argentina se verá frenado durante la próxima década, debido a una desaceleración en el crecimiento productivo ante una oferta elevada ya consolidada, una calidad acreditada y una fuerte competencia con otros países del Hemisferio Norte.
Las proyecciones para limones y limas indican una producción superior a 10 millones de toneladas mundiales para 2010, lo que representa un aumento de 15% respecto de 2000. La taza de crecimiento ascenderá a 1,12% en la próxima década, sensiblemente inferior a la tasa de 4% anual registrada entre los 80 y los 90.
Esta desaceleración obedece a una caída en los precios internacionales de los productos frescos e industrializados del limón.
Es de esperar que si se abre el mercado de los EE.UU. al limón argentino, el país del Norte podría convertirse en un importante comprador del agrio nacional.
Para el caso del jugo de limón y de otros productos industrializados, el informe indica que su gran disponibilidad, tanto fresco como industrializado, será un factor suficiente para inhibir los aumentos de precios.
Esta caída en las cotizaciones podría inducir a la sustitución de otros productos por jugo de limón, en algunas bebidas. Se prevé que, hacia fines de 2010, los precios se recuperen hasta llegar al punto en el que, en términos reales, difieran poco de los precios del período inicial (1980).
Las constantes mejoras de la logística del transporte harán posible que los exportadores suministren, durante todo el año, cítricos de alta calidad, con precios estables y razonables para consumir.
Finalmente, el informe de la Universidad de Florida es muy optimista ya que indica que la demanda mundial de cítricos seguirá ampliándose, y que las perspectivas a largo plazo seguirán siendo positivas.
A partir de esta fecha, la producción de cítricos creció, un efecto que fue acompañado por una mayor demanda de fruta fresca en los principales mercados del mundo, como así también de productos industrializados. Dicho crecimiento fue mayor, aún, cuando la logística de distribución fue más desarrollada y cuando la cadena de frío se mantuvo prácticamente sin interrupciones, desde la producción hasta el consumo. Y esto ocurrió en los países de alto poder adquisitivo.
Sin embargo, a partir de 2000, la rápida expansión vivida en la producción no fue acompañada por el consumo, con un crecimiento más lento y, en algunos casos, se notó hasta una retracción en la demanda, lo que provocó, sobre todo en naranjas y en pomelos, una reducción en los precios por una mayor oferta y por una menor demanda.
A partir de ese momento, el ritmo de nuevas plantaciones se hizo más lento, por lo que se prevén tasas de crecimiento proyectadas respecto de la producción y del consumo, en los próximos años, inferiores a las alcanzadas en las décadas del 80 y del 90.
En lo que respecta al futuro, el informe menciona que tanto San Pablo (Brasil) como Florida (EE.UU.) seguirán siendo las dos principales regiones de producción de jugo de naranja del mundo. Se prevé, además, que España, con un constante aumento del consumo de "clementinas", elevará su producción. Algo similar se espera para China, donde se produciría un fuerte crecimiento en naranjas y en mandarinas. En el caso de la Argentina, Uruguay, México, Cuba, Belice y Costa de Marfil, la mejora será más lenta.
En cuanto a los limones, a quienes se les asocia las limas, se prevé un comportamiento diferente a otras variedades.
El crecimiento experimentado en la limonicultura argentina se verá frenado durante la próxima década, debido a una desaceleración en el crecimiento productivo ante una oferta elevada ya consolidada, una calidad acreditada y una fuerte competencia con otros países del Hemisferio Norte.
Las proyecciones para limones y limas indican una producción superior a 10 millones de toneladas mundiales para 2010, lo que representa un aumento de 15% respecto de 2000. La taza de crecimiento ascenderá a 1,12% en la próxima década, sensiblemente inferior a la tasa de 4% anual registrada entre los 80 y los 90.
Esta desaceleración obedece a una caída en los precios internacionales de los productos frescos e industrializados del limón.
Es de esperar que si se abre el mercado de los EE.UU. al limón argentino, el país del Norte podría convertirse en un importante comprador del agrio nacional.
Para el caso del jugo de limón y de otros productos industrializados, el informe indica que su gran disponibilidad, tanto fresco como industrializado, será un factor suficiente para inhibir los aumentos de precios.
Esta caída en las cotizaciones podría inducir a la sustitución de otros productos por jugo de limón, en algunas bebidas. Se prevé que, hacia fines de 2010, los precios se recuperen hasta llegar al punto en el que, en términos reales, difieran poco de los precios del período inicial (1980).
Las constantes mejoras de la logística del transporte harán posible que los exportadores suministren, durante todo el año, cítricos de alta calidad, con precios estables y razonables para consumir.
Finalmente, el informe de la Universidad de Florida es muy optimista ya que indica que la demanda mundial de cítricos seguirá ampliándose, y que las perspectivas a largo plazo seguirán siendo positivas.
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