28 Abril 2006
CONSUMO DIFERENTE. En otras partes del mundo se producen garbanzos para elconsumo en fresco, mientras que en el país lo producen seco.(LA GACETA)
El garbanzo, originario del sudoeste de Turquía, es una de las legumbres invernales más importantes que se cultivan en el mundo, siendo la India, Turquía, Pakistán y México los productores principales, señaló a LA GACETA Rural el ingeniero Oscar Visgarra, técnico de la EEAOC.
Explicó que la superficie mundial sembrada anualmente es de 10 millones de hectáreas, que registran una gran variabilidad en la superficie cosechada y en los rendimientos por hectárea, debido a la ocurrencia de sequías durante el cultivo, con una producción mundial muy variable de unas 8 millones de toneladas.
La producción argentina no es significativa en el contexto mundial: ronda entre 2.500 y 3.000 toneladas anuales. Durante la última campaña se produjeron 2.800 t en 2.500 ha sembradas en Salta, Catamarca y Córdoba.
Aquel volumen excede la demanda interna, pero aún así resulta pequeña para desarrollar negocios permanentes con el exterior. En los últimos años, la producción creció impulsada por un aumento de la demanda brasileña. Las exportaciones de garbanzos en la campaña 2004 fueron de 1.250 toneladas, un 15% superior respecto de 2003, mientras que en la última campaña fueron de 867 toneladas.
El garbanzo es una alternativa válida no sólo para las zonas con riego sino también para las regiones subhúmedas y húmedas del NOA, que poseen dentro del país mejores condiciones agroecológicas para este cultivo. La producción actual enfrenta inconvenientes que, con frecuencia, comprometen la cantidad y la calidad. Además, se caracteriza por sus altos costos y bajos rendimientos.
Otras de las dificultades del productor, a la hora de decidir la siembra de este cultivo, es la falta de semilla y la identificación de la variedades producidas o incorporadas en el medio. Los productores tienen identificada la variedad sembrada que tiene baja calidad de semilla comercializada respecto de su poder germinativo, lo cual trae como consecuencia cultivos ralos y desparejos. Esto obliga a sembrar una mayor cantidad por metro lineal para compensar el problema, lo que no siempre se logra y a veces da lugar a lotes con una densidad exagerada y desparejo en la distribución de las plántulas nacidas.
Las técnicas de manejo agronómico, como distanciamiento entre líneas, densidad y periodo de siembra tampoco están definidas para las condiciones agroecológicas del NOA.
Considerando todos estos aspectos es que desde 2002, la Sección Granos de la EEAOC, a través del Proyecto Legumbres Secas, viene trabajando en la investigación del cultivo, que es una alternativa de producción para los cultivos invernales en el NOA.
Para ello introdujo germoplasma desde un centro de investigación de Siria, que es evaluado y seleccionado en distintos ensayos. Se trabaja con genotipo sauco y próximamente se lo hará con genotipo mexicano, que es más caro en el mercado internacional.
Sobre el control de malezas mediante el uso de herbicidas, está limitado a la experiencia mundial, que es escasa. Por eso se investiga sobre el tema, través de la sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
De las experiencias de producción logradas hasta hoy, se puede recomendar:
La época de siembra es en mayo. Si se tiene en cuenta el ciclo de las variedades cultivadas, la cosecha se realiza entre octubre y los primeros días de noviembre (los ciclos varían entre 140 y 165 días aproximadamente).
Es importante tener en cuenta las condiciones climáticas al momento de la cosecha, ya que la ocurrencia de lluvias en este periodo deterioran la calidad del grano y de la semilla. Por ello, al momento de la maduración (130- 140 días) deben emplearse funguicidas que garanticen una optima calidad del grano.
Al momento de la siembra es relevante proteger la semilla con funguicidas e insecticidas. Se trata de un cultivo que tarda varios días en germinar (12 o más) y queda a merced -bajo la superficie del suelo- a la acción de insectos y de agentes patógenos.
Se recomiendan aplicar herbicidas pre-emergentes para el control de malezas previo a la siembra y de post emergencia para subsanar problemas de escape.
Durante la formación de las vainas debe monitorearse frecuentemente el cultivo para definir las aplicaciones de insecticidas sistémicos, por la presencia de Helicoverpa sp, que es una larva que perfora las vainas y puede producir severos daños y caídas en el rinde. La cosecha debe realizarse cuando la mayoría de las vainas (95% más) toman un color te con leche y los granos alcanzan una humedad del 16%. Debe utilizarse una cosechadora integral provista de plataforma y cuchillas articuladas y bien afiladas, sistema de trilla flow axial y norias con cangilones o a cintas.
Para la carga y transporte del grano deben utilizarse chimangos a cangilones o a cinta, para evitar el partido o daño mecánico de los granos, que desmerecen su calidad y, por ende, su precio.
Explicó que la superficie mundial sembrada anualmente es de 10 millones de hectáreas, que registran una gran variabilidad en la superficie cosechada y en los rendimientos por hectárea, debido a la ocurrencia de sequías durante el cultivo, con una producción mundial muy variable de unas 8 millones de toneladas.
La producción argentina no es significativa en el contexto mundial: ronda entre 2.500 y 3.000 toneladas anuales. Durante la última campaña se produjeron 2.800 t en 2.500 ha sembradas en Salta, Catamarca y Córdoba.
Aquel volumen excede la demanda interna, pero aún así resulta pequeña para desarrollar negocios permanentes con el exterior. En los últimos años, la producción creció impulsada por un aumento de la demanda brasileña. Las exportaciones de garbanzos en la campaña 2004 fueron de 1.250 toneladas, un 15% superior respecto de 2003, mientras que en la última campaña fueron de 867 toneladas.
El garbanzo es una alternativa válida no sólo para las zonas con riego sino también para las regiones subhúmedas y húmedas del NOA, que poseen dentro del país mejores condiciones agroecológicas para este cultivo. La producción actual enfrenta inconvenientes que, con frecuencia, comprometen la cantidad y la calidad. Además, se caracteriza por sus altos costos y bajos rendimientos.
Otras de las dificultades del productor, a la hora de decidir la siembra de este cultivo, es la falta de semilla y la identificación de la variedades producidas o incorporadas en el medio. Los productores tienen identificada la variedad sembrada que tiene baja calidad de semilla comercializada respecto de su poder germinativo, lo cual trae como consecuencia cultivos ralos y desparejos. Esto obliga a sembrar una mayor cantidad por metro lineal para compensar el problema, lo que no siempre se logra y a veces da lugar a lotes con una densidad exagerada y desparejo en la distribución de las plántulas nacidas.
Las técnicas de manejo agronómico, como distanciamiento entre líneas, densidad y periodo de siembra tampoco están definidas para las condiciones agroecológicas del NOA.
Considerando todos estos aspectos es que desde 2002, la Sección Granos de la EEAOC, a través del Proyecto Legumbres Secas, viene trabajando en la investigación del cultivo, que es una alternativa de producción para los cultivos invernales en el NOA.
Para ello introdujo germoplasma desde un centro de investigación de Siria, que es evaluado y seleccionado en distintos ensayos. Se trabaja con genotipo sauco y próximamente se lo hará con genotipo mexicano, que es más caro en el mercado internacional.
Sobre el control de malezas mediante el uso de herbicidas, está limitado a la experiencia mundial, que es escasa. Por eso se investiga sobre el tema, través de la sección Manejo de Malezas de la EEAOC.
De las experiencias de producción logradas hasta hoy, se puede recomendar:
La época de siembra es en mayo. Si se tiene en cuenta el ciclo de las variedades cultivadas, la cosecha se realiza entre octubre y los primeros días de noviembre (los ciclos varían entre 140 y 165 días aproximadamente).
Es importante tener en cuenta las condiciones climáticas al momento de la cosecha, ya que la ocurrencia de lluvias en este periodo deterioran la calidad del grano y de la semilla. Por ello, al momento de la maduración (130- 140 días) deben emplearse funguicidas que garanticen una optima calidad del grano.
Al momento de la siembra es relevante proteger la semilla con funguicidas e insecticidas. Se trata de un cultivo que tarda varios días en germinar (12 o más) y queda a merced -bajo la superficie del suelo- a la acción de insectos y de agentes patógenos.
Se recomiendan aplicar herbicidas pre-emergentes para el control de malezas previo a la siembra y de post emergencia para subsanar problemas de escape.
Durante la formación de las vainas debe monitorearse frecuentemente el cultivo para definir las aplicaciones de insecticidas sistémicos, por la presencia de Helicoverpa sp, que es una larva que perfora las vainas y puede producir severos daños y caídas en el rinde. La cosecha debe realizarse cuando la mayoría de las vainas (95% más) toman un color te con leche y los granos alcanzan una humedad del 16%. Debe utilizarse una cosechadora integral provista de plataforma y cuchillas articuladas y bien afiladas, sistema de trilla flow axial y norias con cangilones o a cintas.
Para la carga y transporte del grano deben utilizarse chimangos a cangilones o a cinta, para evitar el partido o daño mecánico de los granos, que desmerecen su calidad y, por ende, su precio.
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