El trigo puede aportar a la nueva campaña
Panorama rural Gustavo Frías Silva. EL cultivo tiene importancia económica para los productores tucumanos y de la region noa. Además de una buena utilidad, con el manejo adecuado de las tareas culturales, permite la cobertura de los suelos durante el invierno.
La nueva campaña triguera en la provincia ya se encuentra en marcha y los productores tucumanos están sembrando en un vasto territorio que, se estima en principio, podría superar otra vez las 200.000 hectáreas, dado principalmente por las buenas condiciones de humedad que disponen los suelos de Tucumán.
Es importante destacar que este cultivo tiene importancia económica para la zona y para el productor, ya que si se realizan las tareas culturales como corresponde puede fondear de plata para una nueva campaña de granos gruesas y brindar utilidades interesantes.
Pero, además, es un cultivo que permite mantener los suelos con cobertura durante el invierno. De acuerdo con las zonas donde se lo vaya a implantar y de las características que tuvieron las lluvias antes de su siembra, servirán como parámetro para definir si la siembra es posible realizar o si conviene dejar el suelo con barbecho para la próxima siembra gruesa de verano.
Uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta antes de sembrar es conocer con certeza cuál es la necesidad de fertilizantes que tiene el suelo, para que, cuando se realice el cultivo, las plantas dispongan de los nutrientes que necesita para su crecimiento y posterior desarrollo. En este afán, es relevante que los suelos tengan un balance óptimo entre el fertilizante que se agrega versus los nutrientes que se extraen, al momento de realizar la cosecha de lo producido.
Los nutrientes, como el nitrógeno y el fósforo entre otros que necesita cualquier cultivo, son los que tienen la mayor importancia en el resultado final de la producción.
Por eso, es fundamental que el productor conozca exactamente cuáles son las condiciones nutricionales del suelo donde se implantará el cultivo, para que, a través de esa información, pueda actuar en consecuencia.
Otro tema que importa es saber si lo que se quiere hacer es una fertilización de suficiencia o de reconstrucción o de mantenimiento. Esto quiere decir, darle al cultivo los nutrientes que necesita para cubrir sus requerimientos o una mayor cantidad de fertilizantes que el cultivo requiere y que luego sirvan para mejorar los contenidos de nutrientes en el suelo, una vez realizada la cosecha. Esta situación ocurre, en particular, con el fósforo.
Se calcula que en el país los niveles de reposición de nitrógeno en el suelo -en cualquiera de los cultivos que se realizan- están en el orden de sólo el 30%, lo que refleja a las claras la falta total de fertilización que se realiza y que las necesidades la cubre el suelo.Debemos realizar una fertilización eficiente y adecuada a las necesidades y debe ir acompañada con otros parámetros a tener en cuenta, como la historia del lote, las secuencias de cultivo, el sistema de manejo, el cultivo antecesor y las fuentes y métodos de aplicación de los fertilizantes, el costo de la unidad de nutrientes, el punto de indiferencia de la aplicación, la calidad de los fertilizantes a utilizar, la posibilidad de mezcla de diferentes fuentes de nutrientes y una correcta calibración de las maquinas de aplicación.
Cabe detenerse y recalcar que el análisis de suelo correctamente realizado es la radiografía genuina del lote. No es un dato menor, ya que se trata de una herramienta fundamental para decidir cualquier manejo nutricional.
En este sentido, la extracción de la muestra de suelo debe ser lo más representativa posible de la realidad actual del lote, para que de esa manera, los datos obtenidos en el laboratorio reflejen la realidad y de esa forma se puedan utilizar correctamente todas las herramientas disponibles en la fertilización.
Con ello, el técnico o el productor disponen de una herramienta de diagnóstico real para tomar las decisiones correctas utilizando toda la infraestructura e información sobre mezclas de fertilizantes balanceados, a medida de cada situación en particular.
Por ello es necesario que el productor sepa que el suelo es un recurso finito, que se agota y que nos fue prestado por nuestros hijos y nietos. Es vital que lo mantengamos siempre fértil y productivo y no sacarle ahora todos los beneficios que ese recurso aporta a los productores y a todos los que nos alimentamos de lo producido.





















