24 Noviembre 2006
El INTA cumple 50 años y mantiene sus objetivos
Reporte rural por Ernesto José Caram, sección rural. El 4 de diciembre de 1956 fue creada la entidad experimental que innovó, con investigación y transferencia tecnológica, la producción agroindustrial argentina.
A nivel país existen muy buenos centros de experimentación que dedican gran parte de sus programas y presupuestos a investigar para innovar, con nuevas tecnologías, el crecimiento del sector agropecuario nacional. Una de los centros de mayor prestigio es sin duda el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el INTA, como se lo conoce en el ámbito campestre. Este organismo fue creado el 4 de diciembre de 1956 por Decreto-Ley Nº 21.680 con "el propósito de impulsar, vigorizar y coordinar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuaria, y acelerar con los beneficios de esas funciones fundamentales la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural".
A lo largo de sus 50 años de existencia, el INTA respondió con importantes aportes al sector más dinámico de la economía nacional. En la actualidad, esta señera institución posee 15 Centros Regionales y tres Centros de Investigación a lo largo y a lo ancho del país. Además, el INTA cuenta con un Consejo Directivo Central y sus Consejos Directivos Regionales, cuerpos en los que participan diferentes referentes de la sociedad, del sector productivo, de los gobiernos provinciales, de la comunidad científica y de las universidades, aportando conocimientos e ideas que luego se vuelcan en las políticas de la institución.
Muchos hombres formaron parte de este organismo y dieron valiosos aportes al sector agropecuario nacional para que el productor cuente con valiosas herramientas para afrontar los cambios que le iba imponiendo el país con sus diferentes contextos económicos y políticos. Gracias a esto, se llegó a que el hombre de campo logre priorizar la producción por sobre todo, comprometiéndose con el desarrollo nacional de manera muy profunda.
Entre los principales ejes de innovación en esta nueva etapa institucional, y a días de cumplirse los 50 años de vida del INTA, los objetivos que se plantearon desde su fundación fueron confirmados por la actual presidencia y pasan en la actualidad por buscar una expansión de la frontera del conocimiento para acceder a mercados más dinámicos de elevado potencial comercial.
En Tucumán, el INTA Famaillá y sus sub-estaciones siguen contribuyendo en la búsqueda de soluciones, sobre todo para los medianos y pequeños productores que deben aplicar herramientas lo más eficaces posibles para poder ser competitivos en un entorno tan impredecible como volátil.
Son muchos los aportes que hicieron los técnicos del INTA Famaillá a lo largo de la historia tucumana, basando sus programas en la búsqueda de mejoras tecnológicas en cultivos de caña de azúcar, de cítricos, en la actividad hortícola (papa, frutilla, hortalizas de hoja, etc.), forestal y en la apicultura, entre otras.
No hay que olvidar los programas tan importantes que se llevan adelante desde el INTA Famaillá, como el "Prozono", que busca proteger la capa de ozono a través de la prohibición del uso de productos altamente nocivos para el medio ambiente, como lo es el bromuro de metilo. En la actualidad, en un contexto donde el país produce más de 90 millones de toneladas de productos agropecuarios, no hay que desconocer que los aportes del sector le permitieron afrontar al país difíciles momentos desde el punto de vista social y productivo.
El compromiso actual de la institución, que quedó demostrado en el INTA Expone 2006 en la Patagonia, celebrado en Allen (Río Negro), tiene como objetivo prioritario evolucionar con nuevas tecnologías para mejorar la competitividad de los sistemas agropecuarios y agroindustriales en un marco de sustentabilidad ambiental, económica y social.
El trabajo que llevan adelante todos los profesionales, técnicos y administrativos de la entidad se vuelca con gran responsabilidad al sector productivo, que lo sabe valorar y con creces. Sirva este espacio para brindar un merecido homenaje al INTA nacional y provincial por esta noble labor que llevan adelante en beneficio del agro nacional.
A lo largo de sus 50 años de existencia, el INTA respondió con importantes aportes al sector más dinámico de la economía nacional. En la actualidad, esta señera institución posee 15 Centros Regionales y tres Centros de Investigación a lo largo y a lo ancho del país. Además, el INTA cuenta con un Consejo Directivo Central y sus Consejos Directivos Regionales, cuerpos en los que participan diferentes referentes de la sociedad, del sector productivo, de los gobiernos provinciales, de la comunidad científica y de las universidades, aportando conocimientos e ideas que luego se vuelcan en las políticas de la institución.
Muchos hombres formaron parte de este organismo y dieron valiosos aportes al sector agropecuario nacional para que el productor cuente con valiosas herramientas para afrontar los cambios que le iba imponiendo el país con sus diferentes contextos económicos y políticos. Gracias a esto, se llegó a que el hombre de campo logre priorizar la producción por sobre todo, comprometiéndose con el desarrollo nacional de manera muy profunda.
Entre los principales ejes de innovación en esta nueva etapa institucional, y a días de cumplirse los 50 años de vida del INTA, los objetivos que se plantearon desde su fundación fueron confirmados por la actual presidencia y pasan en la actualidad por buscar una expansión de la frontera del conocimiento para acceder a mercados más dinámicos de elevado potencial comercial.
En Tucumán, el INTA Famaillá y sus sub-estaciones siguen contribuyendo en la búsqueda de soluciones, sobre todo para los medianos y pequeños productores que deben aplicar herramientas lo más eficaces posibles para poder ser competitivos en un entorno tan impredecible como volátil.
Son muchos los aportes que hicieron los técnicos del INTA Famaillá a lo largo de la historia tucumana, basando sus programas en la búsqueda de mejoras tecnológicas en cultivos de caña de azúcar, de cítricos, en la actividad hortícola (papa, frutilla, hortalizas de hoja, etc.), forestal y en la apicultura, entre otras.
No hay que olvidar los programas tan importantes que se llevan adelante desde el INTA Famaillá, como el "Prozono", que busca proteger la capa de ozono a través de la prohibición del uso de productos altamente nocivos para el medio ambiente, como lo es el bromuro de metilo. En la actualidad, en un contexto donde el país produce más de 90 millones de toneladas de productos agropecuarios, no hay que desconocer que los aportes del sector le permitieron afrontar al país difíciles momentos desde el punto de vista social y productivo.
El compromiso actual de la institución, que quedó demostrado en el INTA Expone 2006 en la Patagonia, celebrado en Allen (Río Negro), tiene como objetivo prioritario evolucionar con nuevas tecnologías para mejorar la competitividad de los sistemas agropecuarios y agroindustriales en un marco de sustentabilidad ambiental, económica y social.
El trabajo que llevan adelante todos los profesionales, técnicos y administrativos de la entidad se vuelca con gran responsabilidad al sector productivo, que lo sabe valorar y con creces. Sirva este espacio para brindar un merecido homenaje al INTA nacional y provincial por esta noble labor que llevan adelante en beneficio del agro nacional.












