27 Julio 2007
BENDICION LIQUIDA. La posibilidad de contar con un pozo de p rovisión de agua para regadíos es el primer paso del ambicioso proyecto productivo.
El martes pasado la Comunidad India Quilmes inauguró su segundo pozo de agua, que permitirá el desarrollo productivo de la localidad de El Paso, pueblo del Valle Calchaquí que se encuentra en el límite entre Catamarca y Tucumán.
Por lo general, hablar de los Quilmes nos remite a las ruinas de una antigua ciudad cuya población fue desterrada y trasladada por los españoles a la localidad bonaerense del mismo nombre en épocas de la conquista. Sin embargo, Los Quilmes son un pueblo vivo, con interesantes proyectos y trabajo firme en la busca de un futuro distinto.
Es el caso de la población de El Paso, cuyas acciones están enmarcadas en el plan de desarrollo de la Comunidad India Quilmes, que busca garantizar el recurso hídrico de la zona, que posee condiciones climáticas desfavorables: evapotranspiración elevada, precipitaciones deficientes y un suelo pobre en estructura y en materia orgánica.
El proyecto es administrado por la comunidad, a través de sus organizaciones de base y por el Concejo de Delegados y Cacique, y es financiado por el Proyecto de Desarrollo de Comunidades Indígenas y el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, organismos dependientes de Desarrollo Social de la Nación.
"Esperamos que la madre tierra nos acompañe en este proyecto. Vamos a tratar que el pozo de agua rinda de la mejor manera posible. El proyecto puso los materiales, pero los comuneros pusieron el trabajo para construir la casilla, la pileta, el emparejado del terreno, el alambrado y 300 metros de cañerías para llevar el agua a canales de terreno firme", expresó Francisco Chaile, cacique de la Comunidad India Quilmes y productor de la zona.
Existen en la comunidad extensiones importantes de tierras aptas para el cultivo: 30 hectáreas son parcelas cerradas y limpias, que alguna vez fueron cultivadas por las familias, y que hoy se pueden recuperar, y unas 90 hectáreas están cerradas y en posesión de las familias, sin poder ser cultivadas. En consecuencia, cuentan con un potencial de 120 hectáreas para producción a partir del nuevo pozo de agua.
Esta comunidad cuenta, además, con una reserva de tierras aptas para el cultivo de aproximadamente 100 hectáreas en zonas no muy alejadas al lugar de la perforación.
En cuanto a la administración del agua de riego, la organización comunitaria posee un reglamento propio que prevé un uso solidario del recurso, rescatando sistemas ancestrales de trabajo y organización.
La zona es apta para el cultivo de maíz, papa, pimiento, cebolla, ajo, comino, verduras, alfalfa, cebada, avena, trigo. También frutales como vid, durazneros, ciruelos y nogales, que son los cultivos que antiguamente realizaban sus pobladores.
Jorge Aimaro, coordinador del proyecto de Desarrollo de Comunidades Indígenas (DCI), que trabaja desde 2003 con el fin de promover al desarrollo Integral de las comunidades indígenas, precisó que existen cinco proyectos en la zona, que benefician a 32 familias de El Paso, 28 de Anjuana, 8 de Yayamayo, 13 de Los Colorados y 120 de Quilmes y 200 familias de la Comunidad India Quilmes y Amaicha que podrán poner en producción aproximadamente 400 ha. El principal problema es la falta de agua.
Se realizaron estudios de agua subterráneas por convenio entre la UNT y la Comunidad India Quilmes. A partir de esto, las 14 comunidades decidieron la ubicación de dos pozos y de tres sistemas de riego presurizado gravitacional (mangueras desde las nacientes de los ríos que distribuyen el agua a través de su recorrido).
"Ahora estamos utilizando la nueva tecnología con las antiguas construcciones de nuestro antepasado diaguita", dijo Arnaldo Guzmán, responsable comunitario del proyecto de El Paso.
Por lo general, hablar de los Quilmes nos remite a las ruinas de una antigua ciudad cuya población fue desterrada y trasladada por los españoles a la localidad bonaerense del mismo nombre en épocas de la conquista. Sin embargo, Los Quilmes son un pueblo vivo, con interesantes proyectos y trabajo firme en la busca de un futuro distinto.
Es el caso de la población de El Paso, cuyas acciones están enmarcadas en el plan de desarrollo de la Comunidad India Quilmes, que busca garantizar el recurso hídrico de la zona, que posee condiciones climáticas desfavorables: evapotranspiración elevada, precipitaciones deficientes y un suelo pobre en estructura y en materia orgánica.
El proyecto es administrado por la comunidad, a través de sus organizaciones de base y por el Concejo de Delegados y Cacique, y es financiado por el Proyecto de Desarrollo de Comunidades Indígenas y el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, organismos dependientes de Desarrollo Social de la Nación.
"Esperamos que la madre tierra nos acompañe en este proyecto. Vamos a tratar que el pozo de agua rinda de la mejor manera posible. El proyecto puso los materiales, pero los comuneros pusieron el trabajo para construir la casilla, la pileta, el emparejado del terreno, el alambrado y 300 metros de cañerías para llevar el agua a canales de terreno firme", expresó Francisco Chaile, cacique de la Comunidad India Quilmes y productor de la zona.
Existen en la comunidad extensiones importantes de tierras aptas para el cultivo: 30 hectáreas son parcelas cerradas y limpias, que alguna vez fueron cultivadas por las familias, y que hoy se pueden recuperar, y unas 90 hectáreas están cerradas y en posesión de las familias, sin poder ser cultivadas. En consecuencia, cuentan con un potencial de 120 hectáreas para producción a partir del nuevo pozo de agua.
Esta comunidad cuenta, además, con una reserva de tierras aptas para el cultivo de aproximadamente 100 hectáreas en zonas no muy alejadas al lugar de la perforación.
En cuanto a la administración del agua de riego, la organización comunitaria posee un reglamento propio que prevé un uso solidario del recurso, rescatando sistemas ancestrales de trabajo y organización.
La zona es apta para el cultivo de maíz, papa, pimiento, cebolla, ajo, comino, verduras, alfalfa, cebada, avena, trigo. También frutales como vid, durazneros, ciruelos y nogales, que son los cultivos que antiguamente realizaban sus pobladores.
Jorge Aimaro, coordinador del proyecto de Desarrollo de Comunidades Indígenas (DCI), que trabaja desde 2003 con el fin de promover al desarrollo Integral de las comunidades indígenas, precisó que existen cinco proyectos en la zona, que benefician a 32 familias de El Paso, 28 de Anjuana, 8 de Yayamayo, 13 de Los Colorados y 120 de Quilmes y 200 familias de la Comunidad India Quilmes y Amaicha que podrán poner en producción aproximadamente 400 ha. El principal problema es la falta de agua.
Se realizaron estudios de agua subterráneas por convenio entre la UNT y la Comunidad India Quilmes. A partir de esto, las 14 comunidades decidieron la ubicación de dos pozos y de tres sistemas de riego presurizado gravitacional (mangueras desde las nacientes de los ríos que distribuyen el agua a través de su recorrido).
"Ahora estamos utilizando la nueva tecnología con las antiguas construcciones de nuestro antepasado diaguita", dijo Arnaldo Guzmán, responsable comunitario del proyecto de El Paso.












