04 Enero 2008
“El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) es el organismo por excelencia que establece la política nacional en materia de sanidad animal y calidad de los alimentos, tanto de origen animal como vegetal. Frente a tan importante misión, en un marco de reestructuración y modernización, plantea una visión federalista, que se materializa en una regionalización nacional”, dijo el coordinador regional del Senasa Noa Sur, ingeniero Carlos Grignola.
La región Noa-Sur está compuesta por tres de las cinco provincias: Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, que históricamente conformaron el Noroeste argentino. Ellas están unidas no tan sólo geográficamente, sino también por lazos históricos, comerciales y de producción desde antes de la época colonial, relación que se acrecentó en el último siglo. “Este cambio, tan importante para el Senasa, y por ende para el país, trae aparejado una serie de consecuencias que, con adecuada planificación, promete llevarnos a alcanzar los objetivos que hoy la sociedad requiera. Tenemos el ejemplo de la exportación directa de arándanos y las certificaciones de origen en cítricos que realizamos desde Tucumán esta campaña”, resaltó Grignola.
Explicó que, con los cambios en la estructura del Senasa, la primera consecuencia es que queda bajo la responsabilidad de la nueva estructura de las regiones la operatividad de los planes nacionales diseñados por la autoridad central, reservándose ésta el seguimiento, auditoria y evaluación de su aplicación. “Esto muestra el fortalecimiento institucional que la regionalización produce en las provincias del país. En principio, un conocimiento cabal de la geografía y de las costumbres sociales del lugar donde se va a actuar permite hacer más eficaz cualquier acción. Permitiendo un mejor manejo del recurso humano, un presupuesto acorde a las necesidades reales de la región, una estrecha vinculación con las autoridades locales, un mayor y mejor contacto con los ganaderos, empresarios, en fin, con quienes son nuestros clientes externos y a quienes debemos nuestra razón de existir”, especificó.
El titular de la regional agregó que esta regionalización implica, además de la descentralización operativa, una mayor autonomía en las decisiones, hacer más eficiente la calidad y agilidad de los numerosos servicios que se prestan y una mayor interacción con los usuarios.
“Hoy las autoridades del Senasa disponen de una excelente herramienta de trabajo con la cual, con todo el personal de la región, técnico, administrativo y profesional, que sin duda colaborará como siempre lo ha hecho, podemos garantizar esta transformación positiva. El cambio de paradigma demanda también, como requisito para su eficiente funcionamiento, que toda la cadena agroalimentaria asuma las responsabilidades que le son propias dado que la responsabilidad primaria por la inocuidad alimentaria es de aquellos que producen, procesan y comercializan alimentos. Es su obligación asegurar que los alimentos que producen y manipulan sean inocuos y satisfagan los requerimientos de las regulaciones”, destacó.
Cuestión de normas
Conforme este modelo, Grignola dijo que la principal tarea de las autoridades sanitarias consiste en establecer las normas sanitarias y de inocuidad de los alimentos y asegurar que los sistemas de control operados por productores, procesadores y comerciantes sean los adecuados y se practiquen según las normas vigentes. “También deben proveer información y asesoramiento sobre un amplio rango de temas relacionados con los ámbitos de su incumbencia institucional. El objetivo de la descentralización, en definitiva, es racionalizar las operaciones sanitarias, propiciar mejores oportunidades de coordinación con otros entes estatales y privados y aproximar el servicio a sus ‘clientes’ en el todo el territorio nacional”, especificó.
La región Noa-Sur está compuesta por tres de las cinco provincias: Catamarca, Santiago del Estero y Tucumán, que históricamente conformaron el Noroeste argentino. Ellas están unidas no tan sólo geográficamente, sino también por lazos históricos, comerciales y de producción desde antes de la época colonial, relación que se acrecentó en el último siglo. “Este cambio, tan importante para el Senasa, y por ende para el país, trae aparejado una serie de consecuencias que, con adecuada planificación, promete llevarnos a alcanzar los objetivos que hoy la sociedad requiera. Tenemos el ejemplo de la exportación directa de arándanos y las certificaciones de origen en cítricos que realizamos desde Tucumán esta campaña”, resaltó Grignola.
Explicó que, con los cambios en la estructura del Senasa, la primera consecuencia es que queda bajo la responsabilidad de la nueva estructura de las regiones la operatividad de los planes nacionales diseñados por la autoridad central, reservándose ésta el seguimiento, auditoria y evaluación de su aplicación. “Esto muestra el fortalecimiento institucional que la regionalización produce en las provincias del país. En principio, un conocimiento cabal de la geografía y de las costumbres sociales del lugar donde se va a actuar permite hacer más eficaz cualquier acción. Permitiendo un mejor manejo del recurso humano, un presupuesto acorde a las necesidades reales de la región, una estrecha vinculación con las autoridades locales, un mayor y mejor contacto con los ganaderos, empresarios, en fin, con quienes son nuestros clientes externos y a quienes debemos nuestra razón de existir”, especificó.
El titular de la regional agregó que esta regionalización implica, además de la descentralización operativa, una mayor autonomía en las decisiones, hacer más eficiente la calidad y agilidad de los numerosos servicios que se prestan y una mayor interacción con los usuarios.
“Hoy las autoridades del Senasa disponen de una excelente herramienta de trabajo con la cual, con todo el personal de la región, técnico, administrativo y profesional, que sin duda colaborará como siempre lo ha hecho, podemos garantizar esta transformación positiva. El cambio de paradigma demanda también, como requisito para su eficiente funcionamiento, que toda la cadena agroalimentaria asuma las responsabilidades que le son propias dado que la responsabilidad primaria por la inocuidad alimentaria es de aquellos que producen, procesan y comercializan alimentos. Es su obligación asegurar que los alimentos que producen y manipulan sean inocuos y satisfagan los requerimientos de las regulaciones”, destacó.
Cuestión de normas
Conforme este modelo, Grignola dijo que la principal tarea de las autoridades sanitarias consiste en establecer las normas sanitarias y de inocuidad de los alimentos y asegurar que los sistemas de control operados por productores, procesadores y comerciantes sean los adecuados y se practiquen según las normas vigentes. “También deben proveer información y asesoramiento sobre un amplio rango de temas relacionados con los ámbitos de su incumbencia institucional. El objetivo de la descentralización, en definitiva, es racionalizar las operaciones sanitarias, propiciar mejores oportunidades de coordinación con otros entes estatales y privados y aproximar el servicio a sus ‘clientes’ en el todo el territorio nacional”, especificó.
NOTICIAS RELACIONADAS















