01 Febrero 2008
BUEN TAMAÑO. Los cultivos de caña de azúcar lograron un buen desarrollo, a partir de las lluvias que comenzaron a caer en la segunda quincena de enero. ARCHIVO LA GACETA
El cultivo de la caña de azúcar en la zona productiva de la provincia de Tucumán, en general, tuvo una buena brotación producto del volumen precipitado durante los meses de octubre y noviembre pasados, que se pueden considerar satisfactorios para la caña de azúcar.
En consecuencia, los cañaverales de la provincia cuentan al día de hoy con una buena población de tallos, factor esencial para alcanzar altos niveles de producción en el cultivo, conclusión que surge del informe elaborado por la Sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) para LA GACETA Rural.
Aspectos negativos
Como factores negativos se pueden señalar períodos de baja temperatura que no estimularon buenos ritmos de crecimiento diario, los que se presentaron durante la primavera y en algunos momentos de la segunda quincena de enero. También ha sido negativo un período de bajas precipitaciones que abarcó los primeros 23 días del mes de enero, y que en algunas localidades del área cañera hicieron disminuir o paralizar el crecimiento de la caña de azúcar. Jorge Scandaliaris, investigador de la Eeaoc, sostuvo que, al día de hoy, el cañaveral se muestra heterogéneo, con algunos lotes con buen potencial productivo, mientras otros se encuentran retrasados, especialmente en su altura.
“En la condición actual, y después de los importantes volúmenes precipitados en la segunda quincena de enero, hay que prestar atención a dos problemas que pueden ser importantes para llegar con cañaverales en buena condición al momento de cosecha.
El primero de ellos está relacionado con el anegamiento de algunos lotes que presentan dificultades para que el agua escurra con facilidad, condición esta que habría que corregir para que la planta de caña de azúcar no restrinja su crecimiento hasta niveles que pueden ser altamente significativos, resaltó Scandaliaris.
“En este sentido, hay que recordar que el estacionamiento prolongado de agua en los surcos disminuye la capacidad productiva del cañaveral, por falta de crecimiento en altura y porque puede llegar a provocar la pérdida de parte de la población de tallos”, agregó el experto de la Eeaoc.
Scandaliaris sostuvo además que el otro problema está relacionado con la presencia de la maleza conocida comúnmente con el nombre de “tupulo” en los cañaverales de la provincia, el cual este año se ha presentado de una manera magnificada con respecto a períodos anteriores.
Por ello, se aconseja a los productores cañeros estar atentos y hacer un seguimiento de los lotes, a los efectos de detectar focos de infestación de esta maleza.
Se debe prestar especial atención a aquellos lotes en los que, por sus antecedentes, se pueden esperar camadas tardías.
Durante enero, la Eeaoc mostró a algunos productores los resultados de experiencias que se están realizando para el control de tupulo, y en las que se comprueba el buen efecto de una fórmula convencionalmente utilizada en Tucumán. Esta es la mezcla de los herbicidas Atrazina (2 l/ha) y Fluroxipir (Starane 0,5 litros por hectárea). Se recomienda que la aplicación aérea de dicha fórmula sea acompañada de medidas precautorias para evitar la posible afectación de cultivos vecinos por efectos de deriva, utilizando las numerosas herramientas disponibles para dicho fin.
En consecuencia, los cañaverales de la provincia cuentan al día de hoy con una buena población de tallos, factor esencial para alcanzar altos niveles de producción en el cultivo, conclusión que surge del informe elaborado por la Sección Caña de Azúcar de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) para LA GACETA Rural.
Aspectos negativos
Como factores negativos se pueden señalar períodos de baja temperatura que no estimularon buenos ritmos de crecimiento diario, los que se presentaron durante la primavera y en algunos momentos de la segunda quincena de enero. También ha sido negativo un período de bajas precipitaciones que abarcó los primeros 23 días del mes de enero, y que en algunas localidades del área cañera hicieron disminuir o paralizar el crecimiento de la caña de azúcar. Jorge Scandaliaris, investigador de la Eeaoc, sostuvo que, al día de hoy, el cañaveral se muestra heterogéneo, con algunos lotes con buen potencial productivo, mientras otros se encuentran retrasados, especialmente en su altura.
“En la condición actual, y después de los importantes volúmenes precipitados en la segunda quincena de enero, hay que prestar atención a dos problemas que pueden ser importantes para llegar con cañaverales en buena condición al momento de cosecha.
El primero de ellos está relacionado con el anegamiento de algunos lotes que presentan dificultades para que el agua escurra con facilidad, condición esta que habría que corregir para que la planta de caña de azúcar no restrinja su crecimiento hasta niveles que pueden ser altamente significativos, resaltó Scandaliaris.
“En este sentido, hay que recordar que el estacionamiento prolongado de agua en los surcos disminuye la capacidad productiva del cañaveral, por falta de crecimiento en altura y porque puede llegar a provocar la pérdida de parte de la población de tallos”, agregó el experto de la Eeaoc.
Scandaliaris sostuvo además que el otro problema está relacionado con la presencia de la maleza conocida comúnmente con el nombre de “tupulo” en los cañaverales de la provincia, el cual este año se ha presentado de una manera magnificada con respecto a períodos anteriores.
Por ello, se aconseja a los productores cañeros estar atentos y hacer un seguimiento de los lotes, a los efectos de detectar focos de infestación de esta maleza.
Se debe prestar especial atención a aquellos lotes en los que, por sus antecedentes, se pueden esperar camadas tardías.
Durante enero, la Eeaoc mostró a algunos productores los resultados de experiencias que se están realizando para el control de tupulo, y en las que se comprueba el buen efecto de una fórmula convencionalmente utilizada en Tucumán. Esta es la mezcla de los herbicidas Atrazina (2 l/ha) y Fluroxipir (Starane 0,5 litros por hectárea). Se recomienda que la aplicación aérea de dicha fórmula sea acompañada de medidas precautorias para evitar la posible afectación de cultivos vecinos por efectos de deriva, utilizando las numerosas herramientas disponibles para dicho fin.
















