01 Febrero 2008
"El cultivo de caña de azúcar en Tucumán, durante la presente campaña agrícola, en general, se está viendo favorecido por las buenas condiciones meteorológicas que acompañan la fase de crecimiento", sostuvo en diálogo con LA GACETA Rural, el ingeniero Roberto Sopena, del Grupo Caña de Azúcar del INTA Famaillá.
"Se debe resaltar que sobre fines del período de la campaña anterior se sucedieron una serie de complicaciones, debido a un retraso de la cosecha en ciertos sectores a causa de las lluvias, especialmente en el área central y pedemonte, que comprometieron la condición posterior de crecimiento de estos lotes, sumando a ello que en una proporción menor quedó caña en pie, afectada por las heladas", añadió.
Explicó que sobre el resto del cañaveral de la provincia, la ocurrencia de lluvias importantes durante la primavera, especialmente a partir de octubre, permitieron un aceptable crecimiento del cultivo. Las "cañas socas", cosechadas en el período adecuado durante la campaña anterior, tuvieron una rápida respuesta a las labores culturales, especialmente a la fertilización, lográndose sobre fines de diciembre el cierre casi completo del entresurco. Sopena sostuvo que, por otra parte, en las "cañas plantas", si bien el estado de la semilla en muchos lotes implantados no fue el ideal , en general se observan cañaverales con pocas fallas y un aceptable desarrollo, ya que sin duda se vieron favorecidos por las buenas condiciones hídricas en el perfil del suelo desde principios de primavera. Mencionó que las tareas de cultivo mecánico y control de malezas que se ejecutaron a tiempo redundaron en buenos resultados, a excepción de aquellos lotes que, como se hizo mención al principio, sufrieron retrasos en la cosecha.
"En la segunda mitad de enero se registraron en toda el área cañera importantes precipitaciones, no sólo por su volumen, sino especialmente por su alta frecuencia, acompañada esta situación por una baja heliofanía. Es importante mencionar que se produjo una disminución significativa en los registros térmicos, con 3,5 grados menos de temperatura promedio, respecto de la media de la primera quincena. En tanto la insolación recibida por el cultivo se redujo drásticamente, de un promedio de 6,8 horas de luz diaria en la primera quincena a 1,8 hora como promedio acumulado en esta segunda parte del mes. Si bien todavía no se registran excedentes importantes de agua en el cañaveral, de persistir esta situación meteorológica sin grandes cambios, se podría esperar una desaceleración en la tasa de crecimiento, especialmente en áreas de mayor acumulación de agua, como es el caso de la región central. En esta zona se sugiere extremar la atención en los lotes, para ayudar a una rápida evacuación del exceso de agua, dijo Sopena.
"Se debe resaltar que sobre fines del período de la campaña anterior se sucedieron una serie de complicaciones, debido a un retraso de la cosecha en ciertos sectores a causa de las lluvias, especialmente en el área central y pedemonte, que comprometieron la condición posterior de crecimiento de estos lotes, sumando a ello que en una proporción menor quedó caña en pie, afectada por las heladas", añadió.
Explicó que sobre el resto del cañaveral de la provincia, la ocurrencia de lluvias importantes durante la primavera, especialmente a partir de octubre, permitieron un aceptable crecimiento del cultivo. Las "cañas socas", cosechadas en el período adecuado durante la campaña anterior, tuvieron una rápida respuesta a las labores culturales, especialmente a la fertilización, lográndose sobre fines de diciembre el cierre casi completo del entresurco. Sopena sostuvo que, por otra parte, en las "cañas plantas", si bien el estado de la semilla en muchos lotes implantados no fue el ideal , en general se observan cañaverales con pocas fallas y un aceptable desarrollo, ya que sin duda se vieron favorecidos por las buenas condiciones hídricas en el perfil del suelo desde principios de primavera. Mencionó que las tareas de cultivo mecánico y control de malezas que se ejecutaron a tiempo redundaron en buenos resultados, a excepción de aquellos lotes que, como se hizo mención al principio, sufrieron retrasos en la cosecha.
"En la segunda mitad de enero se registraron en toda el área cañera importantes precipitaciones, no sólo por su volumen, sino especialmente por su alta frecuencia, acompañada esta situación por una baja heliofanía. Es importante mencionar que se produjo una disminución significativa en los registros térmicos, con 3,5 grados menos de temperatura promedio, respecto de la media de la primera quincena. En tanto la insolación recibida por el cultivo se redujo drásticamente, de un promedio de 6,8 horas de luz diaria en la primera quincena a 1,8 hora como promedio acumulado en esta segunda parte del mes. Si bien todavía no se registran excedentes importantes de agua en el cañaveral, de persistir esta situación meteorológica sin grandes cambios, se podría esperar una desaceleración en la tasa de crecimiento, especialmente en áreas de mayor acumulación de agua, como es el caso de la región central. En esta zona se sugiere extremar la atención en los lotes, para ayudar a una rápida evacuación del exceso de agua, dijo Sopena.
















