Es preciso monitorear los cultivos constantemente

Los gusanos pueden ser detectados a tiempo si se hacen controles periódicos.

CONTROLES. Es fundamental vigilar el estado de los cañaverales. ARCHIVO LA GACETA CONTROLES. Es fundamental vigilar el estado de los cañaverales. ARCHIVO LA GACETA
01 Febrero 2008
Des­de el ini­cio de la bro­ta­ción has­ta que el ca­ña­ve­ral es­tá ce­rran­do, la ca­ña de azú­car sue­le ver­se afec­ta­da por nu­me­ro­sos "gu­sa­nos" o tam­bién de­no­mi­na­das "oru­gas", que pro­vo­can da­ños de di­fe­ren­te mag­ni­tud en los ca­ña­ve­ra­les. To­dos los años, a par­tir de no­viem­bre, en Tu­cu­mán sue­len apa­re­cer es­tos ene­mi­gos na­tu­ra­les que pue­den ser per­fec­ta­men­te de­tec­ta­dos a tiem­po me­dian­te un ade­cua­do mo­ni­to­reo; si es­to ocu­rre, el con­trol an­ti­ci­pa­do evi­ta los da­ños. En el pe­río­do de bro­ta­ción, la ca­ña de azú­car pue­de ser afec­ta­da por el "per­fo­ra­dor me­nor" Elas­mo­pal­pus lig­no­se­llus. Sus ata­ques es­tán aso­cia­dos a ele­va­das tem­pe­ra­tu­ras y ba­ja hu­me­dad (pri­ma­ve­ra en Tu­cu­mán).El da­ño lo rea­li­za la lar­va que per­fo­ra la zo­na ba­sal del bro­te, pro­du­cien­do una ga­le­ría y ma­tan­do el bro­te guía. Pue­de lle­gar a pro­vo­car pér­di­das en el or­den del 24% de azú­car/tn de ca­ña. Asi­mis­mo, la ca­ña de azú­car pue­de ser afec­ta­da por el "gu­sa­no cuar­tea­dor" Mo­cis la­ti­pes de re­cien­te apa­ri­ción en la pro­vin­cia. Es una pla­ga muy vo­raz; pro­vo­ca una in­ten­sa de­fo­lia­ción del cul­ti­vo, de­jan­do só­lo la ner­va­du­ra cen­tral de la ho­ja.El a­ta­que es­tá aso­cia­do a ma­le­zas hos­pe­de­ras en ca­lle­jo­nes, tro­chas y ca­be­ce­ras de los sur­cos, ta­les co­mo: gra­mi­lla, pas­to blan­co y pas­to ru­so. Pro­du­ce un pér­di­da del 57% de azú­car/tn de ca­ña. Por otra par­te, du­ran­te to­do el ci­clo, el cul­ti­vo se ve afec­ta­do por la pla­ga de ma­yor im­por­tan­cia eco­nó­mi­ca: el "gu­sa­no per­fo­ra­dor" Dia­traea sac­cha­ra­lis. El da­ño con­sis­te en per­fo­ra­cio­nes o ga­le­rías en el ta­llo, que cau­san pér­di­das de pe­so de las ca­ñas y dis­mi­nu­ción del con­te­ni­do de sa­ca­ro­sa, con un de­cre­ci­mien­to en el pro­ce­so de ex­trac­ción fa­bril que afec­ta al "brix", "Pol" y "pu­re­za".Tam­bién es res­pon­sa­ble de la muer­te del bro­te prin­ci­pal (en los pri­me­ros me­ses de edad de la ca­ña) y de la pro­li­fe­ra­ción de bro­tes la­te­ra­les (ca­ña ma­du­ra). Ade­más, es­tas per­fo­ra­cio­nes son puer­tas de en­tra­da de en­fer­me­da­des co­mo hon­gos y bac­te­rias, que pro­du­cen la "po­dre­dum­bre ro­ja". Las pér­di­das son unos 650 gr/tn de ca­ña, por por­cen­ta­je de in­fes­ta­ción. A ma­yor por­cen­ta­je de in­fes­ta­ción, ma­yo­res se­rán las pér­di­das. Por ello, son im­por­tan­tes los mo­ni­to­reos du­ran­te to­do el de­sa­rro­llo del cul­ti­vo, in­clu­si­ve du­ran­te el pe­río­do pre­za­fra pa­ra sa­ber qué in­ten­si­dad de ata­que exis­ten en los ca­ña­ve­ra­les.

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