01 Febrero 2008
El INTA de Trancas está evaluando diversas actividades agropecuarias, entre ellas los cultivos frutales, como durazneros, nogales, ciruelos y damascos. “En los últimos años, se han incrementado las tentativas para diversificar la fruticultura, con la implantación de experiencias y la asistencia técnica de plantaciones comerciales de vid y otros frutales de clima templado”, sostuvo para LA GACETA Rural Rubén Martínez, jefe del INTA de Trancas.
Por los resultados obtenidos, la viticultura aparece como promisoria para la producción de frutas frescas de primicia. En 2003, el INTA introdujo la primera colección de variedades y portainjertos, con materiales provenientes del INTA de Tinogasta (Catamarca), y Misiones, donde también se desarrolla el cultivo de la vid en clima tropical.
Los resultados hasta el presente muestran que las variedades de maduración temprana se están adaptando favorablemente a las condiciones de Trancas, confirmando los análisis realizados anteriormente, en la búsqueda de obtener ofertas de primicia (noviembre a enero), que es cuando existe una demanda nacional insatisfecha y posibilidades para la exportación.
En las zonas templadas o frías tradicionales para el cultivo de la vid, se cultivan variedades de la especie Vitis vinífera. “En Trancas están mostrando muy buen comportamiento variedades de esa especie, como Perlon, Superior, Alba, Moscatel Pawlovsky y Cardinal, que se caracterizan por su maduración temprana (noviembre y diciembre), con lo que escapan a las lluvias del verano. “Además poseen escasas semillas o semillas muy pequeñas, y buena calidad para consumo fresco”, explicó Martínez. “Ampliando el panorama varietal, la posibilidad del cultivo de vides en climas subtropicales radica en el uso de portainjertos y variedades provenientes de cruzamientos y selecciones de V. vinífera con otras especies, como V. labrusca, que ha dado origen a una gran cantidad de variedades, entre ellas Niágara y Venus, que se adaptan muy bien a las condiciones de Trancas y que toleran temperaturas y humedad ambiente más elevadas que en las zonas típicamente vitícolas”, concluyó.
Por los resultados obtenidos, la viticultura aparece como promisoria para la producción de frutas frescas de primicia. En 2003, el INTA introdujo la primera colección de variedades y portainjertos, con materiales provenientes del INTA de Tinogasta (Catamarca), y Misiones, donde también se desarrolla el cultivo de la vid en clima tropical.
Los resultados hasta el presente muestran que las variedades de maduración temprana se están adaptando favorablemente a las condiciones de Trancas, confirmando los análisis realizados anteriormente, en la búsqueda de obtener ofertas de primicia (noviembre a enero), que es cuando existe una demanda nacional insatisfecha y posibilidades para la exportación.
En las zonas templadas o frías tradicionales para el cultivo de la vid, se cultivan variedades de la especie Vitis vinífera. “En Trancas están mostrando muy buen comportamiento variedades de esa especie, como Perlon, Superior, Alba, Moscatel Pawlovsky y Cardinal, que se caracterizan por su maduración temprana (noviembre y diciembre), con lo que escapan a las lluvias del verano. “Además poseen escasas semillas o semillas muy pequeñas, y buena calidad para consumo fresco”, explicó Martínez. “Ampliando el panorama varietal, la posibilidad del cultivo de vides en climas subtropicales radica en el uso de portainjertos y variedades provenientes de cruzamientos y selecciones de V. vinífera con otras especies, como V. labrusca, que ha dado origen a una gran cantidad de variedades, entre ellas Niágara y Venus, que se adaptan muy bien a las condiciones de Trancas y que toleran temperaturas y humedad ambiente más elevadas que en las zonas típicamente vitícolas”, concluyó.
















