01 Febrero 2008
“Las normas de calidad están muy difundidas en nuestro medio, fundamentalmente surgen como exigencia comercial cuando el destino de la fruta es exportación”, dijo la ingeniera Dolores Sal Paz, asesora en implementación de normas de calidad. En el sector citrícola, hay un alto porcentaje de hectáreas certificadas con Eurepgap (ahora Globalgap), ya que fueron pioneros con las primeras certificaciones que comenzaron a principios de 2003 y año tras año se siguen incrementando las hectáreas bajo este protocolo.
“Para el sector arandanero, en la mayoría de los casos las empresas comercializadoras exigen a la primera cosecha cumplir con Globalgap (BPA) y en algunos casos, además, exigen otros protocolos como Nature´s Choice de TESCO, que es un supermercado inglés. “¿Cuáles son los procedimientos para realizarlo y pueden cumplirlo como corresponde? Debe haber un diagnóstico inicial para evaluar el nivel de cumplimento de la norma y desde allí se debe trabajar en los requerimientos del protocolo, tales como infraestructura, documentación y capacitación, entre otros”, explicó Sal Paz.
Agregó que la implementación se realiza en forma conjunta con el productor o con el técnico del campo, el cual debe involucrarse en el proceso. Una vez finalizada esta etapa, se audita en cosecha por empresas certificadoras habilitadas para tal fin, reconocidas por Globalgap. Esto se repite anualmente. Las normas hacen mucho hincapié en varios factores; los principales son: a) Mantener la confianza del consumidor en la calidad y seguridad de los alimentos; b) Minimizar el impacto negativo en el medio ambiente, mientras se conserva la naturaleza y vida salvaje; c) Manejo Integrado de Plagas; d) Reducir el uso de agroquímicos; e) Mejorar la utilización de los recursos naturales.
“Asegurar una actitud responsable hacia la salud y seguridad de los trabajadores, en la nueva versión se incrementan las exigencias respecto a este tema. En el futuro, se van a incorporar productos en la medida que sean con destino a exportación, básicamente Europa. La tendencia es seguir certificados, y es muy probable que las exigencias aumenten y los compradores de fruta pidan más de una certificación (BPA en finca y en empaques BPM, HACCP, BRC, ISO)”, detalló.
“Para el sector arandanero, en la mayoría de los casos las empresas comercializadoras exigen a la primera cosecha cumplir con Globalgap (BPA) y en algunos casos, además, exigen otros protocolos como Nature´s Choice de TESCO, que es un supermercado inglés. “¿Cuáles son los procedimientos para realizarlo y pueden cumplirlo como corresponde? Debe haber un diagnóstico inicial para evaluar el nivel de cumplimento de la norma y desde allí se debe trabajar en los requerimientos del protocolo, tales como infraestructura, documentación y capacitación, entre otros”, explicó Sal Paz.
Agregó que la implementación se realiza en forma conjunta con el productor o con el técnico del campo, el cual debe involucrarse en el proceso. Una vez finalizada esta etapa, se audita en cosecha por empresas certificadoras habilitadas para tal fin, reconocidas por Globalgap. Esto se repite anualmente. Las normas hacen mucho hincapié en varios factores; los principales son: a) Mantener la confianza del consumidor en la calidad y seguridad de los alimentos; b) Minimizar el impacto negativo en el medio ambiente, mientras se conserva la naturaleza y vida salvaje; c) Manejo Integrado de Plagas; d) Reducir el uso de agroquímicos; e) Mejorar la utilización de los recursos naturales.
“Asegurar una actitud responsable hacia la salud y seguridad de los trabajadores, en la nueva versión se incrementan las exigencias respecto a este tema. En el futuro, se van a incorporar productos en la medida que sean con destino a exportación, básicamente Europa. La tendencia es seguir certificados, y es muy probable que las exigencias aumenten y los compradores de fruta pidan más de una certificación (BPA en finca y en empaques BPM, HACCP, BRC, ISO)”, detalló.
















