01 Febrero 2008
ALERTAS. Los productores deben monitorear la aplicación de los químicos. ARCHIVO LA GACETA
La Estación Experimental Agrícola de Tucumán (Eeaoc), junto con la empresa Atanor y organizaciones de productores y expendedores de agroquímicos, realizó reuniones en las localidades de Alberdi (Tucumán) y Embarcación (Salta), durante el 9 y el 10 de enero, respectivamente. La temática abordada en dichas reuniones destinadas a productores y técnicos fueron: a) Principales problemas del empleo de glifosato en el NOA: deriva y sorgo de alepo resistente; b) Manejo de la deriva de agroquímicos, a cargo de los ingenieros agrónomos Ignacio Olea y Ernesto Jalil Maluf, respectivamente.
Entrevistados por LA GACETA Rural, los disertantes manifestaron que en estos momentos transcurre un período de suma importancia para el productor. Esto es como consecuencia de la coincidencia de los primeros tratamientos con glifosato para el control de malezas en soja, con la vecindad de cultivos de maíz que se encuentran en los estadios iniciales de su ciclo de crecimiento. También, porque es la oportunidad para visualizar a las plantas de “sorgo de alepo” que no fueron controladas por dicho herbicida. Maluf resaltó la extrema susceptibilidad del maíz cuando es pequeño, a los efectos de dosis muy bajas de glifosato (30 cm3/ ha), el cual puede alcanzarlo como consecuencia de la deriva de las pulverizaciones que se realizan para el control malezas en soja y cuyos síntomas se aprecian luego de 10 días, cuando la resiembra ya no será oportuna. En este sentido, el disertante manifestó que la tecnología desarrollada para prevenir la deriva (pastillas, adyuvantes) encuentra su límite en las condiciones ambientales desfavorables al momento de la aplicación (viento, humedad relativa e inversión térmica), y este último factor está sujeto al buen criterio y a la profesionalidad de los participantes de la cadena de responsables de una aplicación (productor, técnico y aplicador). Por su parte, Olea manifestó que en estos momentos se pueden apreciar notablemente las matas de sorgo de alepo resistentes al glifosato, si es que están presentes en un lote. Su supervivencia al tratamiento de manejo de malezas en soja con dicho herbicida, sirve para verificar la resistencia de esa especie y que, de ese modo, se identificó otro nuevo foco de invasión en la provincia. Ambos técnicos coincidieron en que el monitoreo de los campos, teniendo en cuenta la existencia de cultivos vecinos de maíz y el comportamiento del sorgo de alepo, así como la observación de las condiciones ambientales al momento de efectuar los tratamientos de control, evitará al productor la ocurrencia de graves problemas.
Entrevistados por LA GACETA Rural, los disertantes manifestaron que en estos momentos transcurre un período de suma importancia para el productor. Esto es como consecuencia de la coincidencia de los primeros tratamientos con glifosato para el control de malezas en soja, con la vecindad de cultivos de maíz que se encuentran en los estadios iniciales de su ciclo de crecimiento. También, porque es la oportunidad para visualizar a las plantas de “sorgo de alepo” que no fueron controladas por dicho herbicida. Maluf resaltó la extrema susceptibilidad del maíz cuando es pequeño, a los efectos de dosis muy bajas de glifosato (30 cm3/ ha), el cual puede alcanzarlo como consecuencia de la deriva de las pulverizaciones que se realizan para el control malezas en soja y cuyos síntomas se aprecian luego de 10 días, cuando la resiembra ya no será oportuna. En este sentido, el disertante manifestó que la tecnología desarrollada para prevenir la deriva (pastillas, adyuvantes) encuentra su límite en las condiciones ambientales desfavorables al momento de la aplicación (viento, humedad relativa e inversión térmica), y este último factor está sujeto al buen criterio y a la profesionalidad de los participantes de la cadena de responsables de una aplicación (productor, técnico y aplicador). Por su parte, Olea manifestó que en estos momentos se pueden apreciar notablemente las matas de sorgo de alepo resistentes al glifosato, si es que están presentes en un lote. Su supervivencia al tratamiento de manejo de malezas en soja con dicho herbicida, sirve para verificar la resistencia de esa especie y que, de ese modo, se identificó otro nuevo foco de invasión en la provincia. Ambos técnicos coincidieron en que el monitoreo de los campos, teniendo en cuenta la existencia de cultivos vecinos de maíz y el comportamiento del sorgo de alepo, así como la observación de las condiciones ambientales al momento de efectuar los tratamientos de control, evitará al productor la ocurrencia de graves problemas.













