La Argentina tiene la producción, pero debe mejorar su infraestructura y logística

Nuestro país es considerado uno de los grandes proveedores de alimentos del planeta. Pero el freno que existe sobre las exportaciones obedece a los numerosos problemas de índole estructural que padecemos. Por Ernesto José Caram - Sección Rural

UN GRAN DESAFIO. La Argentina, si imita a los europeos, podrá contar con un adecuado sistema de rutas y de caminos para trasladar la producción.  LA GACETA / JOSE NUNO UN GRAN DESAFIO. La Argentina, si imita a los europeos, podrá contar con un adecuado sistema de rutas y de caminos para trasladar la producción. LA GACETA / JOSE NUNO
15 Febrero 2008
No hay dudas de que la Argentina es considerada en la actualidad uno de los grandes proveedores de alimentos del mundo. Cuando uno recorre las góndolas de cualquier supermercado europeo o de los países más desarrollados del mundo puede comprobar como, tanto carnes como frutas, leche, quesos, aceites y vinos, suelen ocupar lugares privilegiados como alimentos de elite.
Esto se conoce en todo el mundo. La calidad de los alimentos argentinos goza de un gran respeto; por su terneza y por su sabor, en el caso de las carnes, por su variedad y por su frescura, en el tema frutas; por la calidad, en los vinos y por el valor, en el caso de sus quesos o de sus aceites.
La Argentina, en los últimos años, desplazó a muchos proveedores tradicionales en los grandes centros de consumo y, cuando antes sólo se hablaba del gran granero del mundo, hoy ya se conoce a nuestro país como el gran proveedor de alimentos del planeta.
Hay productos insustituibles y de gran demanda, que inclusive nuestro país podría exportar en mayores volúmenes a los actuales, pero el freno en las ventas obedece a numerosos problemas de índole estructural que padece Argentina como país.
La Argentina es una nación con una gran diversidad de climas y grandes oportunidades tanto en el área núcleo, para los granos (soja, maíz, sorgo, trigo), como en las economías regionales con las frutas, las hortalizas y las legumbres producidas por una gran cantidad de agricultores que deben enfrentar día tras día no tan sólo los avatares y los vaivenes del clima, sino también la falta de políticas claras y de una infraestructura de envergadura que pueda permitirles trasladar la producción desde los centros de producción a los de consumo, pasando por los principales puertos nacionales para consolidar las mercaderías que partirán a los más diversos países del mundo.
Es clara la falta de obras de infraestructura en autopistas o en vías de ferrocarril y maquinarias, para trasladar grandes volúmenes de producción actual y potencial hacia los puertos. Un país sin infraestructura en medios de comunicación está condenado a morir en el intento de poder crecer a pasos más acelerados y, más aún, cuando la economía mundial pone todo a su disposición para recibir las producciones de calidad. Nadie duda que habría que construir una autopista desde Jujuy hasta Rosario, o desde el Valle de Río Negro y Mendoza hacia los principales puertos patagónicos. Esto es conocido y hay muchos proyectos que consideran estas ideas, pero lo que no está es el presupuesto nacional disponible para estas grandes obras que beneficiarán a toda la producción nacional.
De nada sirve construir un tren de alta velocidad que cubra un trayecto de 500 kilómetros para trasladar personas, si no hay trenes convencionales o rutas adecuadas para trasladar no tan solo esas mismas personas, sino también las producciones que permitirán sacar lo cosechado de los más diversos puntos del país, en el menos tiempo posible y con todas las garantías que permitirían mantener la calidad adecuada hasta llegar a destino final.

Miopía oficial
Pareciera ser que desde las oficinas de planeamiento de la Nación no ven estos aspectos relevantes y urgentes de los cuales necesita el país en forma urgente.
La producción alimentaria y de calidad están, pero falta la infraestructura y la logística para poder cerrar el círculo virtuoso que permitirán al país poder trasladar más producciones, exportar más alimentos, agilizar los plazos de entrega y generar más divisas al país. Todo esto redundará en mayores beneficios para todos los sectores productivos y de servicios. Está en manos de todos colaborar para que ello ocurra. Este objetivo será alcanzado siempre y cuando cada sector cumpla su rol: la producción colabornaod y exijiendo obras y, por el lado, el Estado diligenciando las obras.
No hay dudas de que esta es una asignatura pendiente que redundará en mayores beneficios para la Nación entera y para su crecimiento ininterrumpido.

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