15 Febrero 2008
TAREA IMPOSTERGABLE. La rotación de cultivos es una de las bases para obtener un certificado de calidad de procesos y de productos. ARCHIVO LA GACETA
Aapresid anunció la presentación oficial en Expoagro 2008 de la "Agricultura Certificada", proyecto que marca la evolución de la siembra directa y sienta las bases de una nueva revolución en el sector.
Comentaron que el sistema se basa en que la "no- labranza", no alcanza para hablar de agricultura productiva y sustentable. Para ostentar esa condición es necesario promover una gestión de los recursos ambientales a través de procesos integrados y sistémicos con vistas a la obtención de productos en cantidades suficientes y cualidades deseables, manteniendo y aumentando su capacidad productiva.
Explicaron que es un sistema en siembra directa mediante el que, además de suprimir la labranza y contener en superficie residuos orgánicos en descomposición, se incorpora un conjunto de herramientas que reciben el nombre de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), en las cuales rotación de cultivos; cultivos de cobertura; manejo integrado de malezas, de insectos y de enfermedades; nutrición balanceada y restitución de nutrientes; uso racional y profesional de insumos externos; registro de las tareas y de los productos y sistematización de esa información conforman las bases para un certificado de calidad de procesos y productos.
Agregaron que desde este enfoque amplio, sistémico e integrador, la siembra directa cambió los paradigmas de la agricultura iniciando una nueva era. Son más los suelos que producen y menos los riesgos de erosión. Más aún, en numerosos casos, la productividad ha aumentado, por mejora de la fertilidad física y química, y la más eficiente economía del agua.
Se reduce el consumo de combustibles fósiles empleado en el laboreo, crece el secuestro de carbono por aumento de materia orgánica, y ambas consecuencias ayudan a mitigar el efecto invernadero.
Señalaron, que en este contexto, desde Aapresid surge la iniciativa de desarrollar un "Sistema de Gestión de Calidad Ambiental y Productiva en Agricultura de Conservación", con potencialidad de ser certificable. El proyecto apunta a lograr una agricultura certificada, con las garantías que supone ajustarse a un protocolo de buenas prácticas agrícolas y de indicadores de base científica, que permita medir el impacto de la agricultura sobre el ambiente, foco de la certificación del proceso de la siembra directa. Acerca de la certificación, desde Aapresid indicaron que tiene beneficios directos para el empresario agropecuario, tanto en la gestión técnica como en el negocio. Por un lado, la certificación involucra el uso de registros y de información ordenada. Y, por el otro, permite agregar valor y genera ingresos.
Comentaron que el sistema se basa en que la "no- labranza", no alcanza para hablar de agricultura productiva y sustentable. Para ostentar esa condición es necesario promover una gestión de los recursos ambientales a través de procesos integrados y sistémicos con vistas a la obtención de productos en cantidades suficientes y cualidades deseables, manteniendo y aumentando su capacidad productiva.
Explicaron que es un sistema en siembra directa mediante el que, además de suprimir la labranza y contener en superficie residuos orgánicos en descomposición, se incorpora un conjunto de herramientas que reciben el nombre de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), en las cuales rotación de cultivos; cultivos de cobertura; manejo integrado de malezas, de insectos y de enfermedades; nutrición balanceada y restitución de nutrientes; uso racional y profesional de insumos externos; registro de las tareas y de los productos y sistematización de esa información conforman las bases para un certificado de calidad de procesos y productos.
Agregaron que desde este enfoque amplio, sistémico e integrador, la siembra directa cambió los paradigmas de la agricultura iniciando una nueva era. Son más los suelos que producen y menos los riesgos de erosión. Más aún, en numerosos casos, la productividad ha aumentado, por mejora de la fertilidad física y química, y la más eficiente economía del agua.
Se reduce el consumo de combustibles fósiles empleado en el laboreo, crece el secuestro de carbono por aumento de materia orgánica, y ambas consecuencias ayudan a mitigar el efecto invernadero.
Señalaron, que en este contexto, desde Aapresid surge la iniciativa de desarrollar un "Sistema de Gestión de Calidad Ambiental y Productiva en Agricultura de Conservación", con potencialidad de ser certificable. El proyecto apunta a lograr una agricultura certificada, con las garantías que supone ajustarse a un protocolo de buenas prácticas agrícolas y de indicadores de base científica, que permita medir el impacto de la agricultura sobre el ambiente, foco de la certificación del proceso de la siembra directa. Acerca de la certificación, desde Aapresid indicaron que tiene beneficios directos para el empresario agropecuario, tanto en la gestión técnica como en el negocio. Por un lado, la certificación involucra el uso de registros y de información ordenada. Y, por el otro, permite agregar valor y genera ingresos.













