28 Marzo 2008
Representantes del sector productivo de España exigieron a los supermercados que, a partir de la próxima campaña, se ciñan a la nueva normativa que armoniza los residuos y no usen los LMR (límites máximos de residuos) para presionar a la baja los precios. La Asociación Valenciana de Productores (AVA) denunció que el nuevo listado de LMR se extiende a algunas materias activas muy eficaces en la lucha contra determinadas plagas, cuyo uso fue prohibido para los agricultores europeos.
Para su presidente, Cristóbal Aguado, este hecho servirá para dar “cobertura jurídica” a las importaciones hortofrutícolas que violan las normas europeas y consolidar, así, otro factor más de competencia desleal: el fitosanitario”. Entre los residuos máximos que la UE ha armonizado, se encuentran insecticidas con marcas populares entre los citricultores como el “Lebaicid” (cuya materia activa es el Fentión) o el “Ultracid” (Metidatión). Si el primero demostró durante lustros su eficacia en la lucha contra la “mosca del Mediterráneo” (ceratitis capitata), el segundo lo hizo contra todo tipo de “cochinillas”. Su éxito comercial y fitosanitario no impidió que, años atrás, Bruselas retirara del mercado esas sustancias por motivos medioambientales. “Ahora disponemos de insecticidas más caros y menos eficientes. Aceptamos los cambios, pero lo que no podemos asumir es que lo que fue bueno para los europeos, no se quiera aplicar ahora para la fruta importada de otros países”, denunció Aguado.
Para su presidente, Cristóbal Aguado, este hecho servirá para dar “cobertura jurídica” a las importaciones hortofrutícolas que violan las normas europeas y consolidar, así, otro factor más de competencia desleal: el fitosanitario”. Entre los residuos máximos que la UE ha armonizado, se encuentran insecticidas con marcas populares entre los citricultores como el “Lebaicid” (cuya materia activa es el Fentión) o el “Ultracid” (Metidatión). Si el primero demostró durante lustros su eficacia en la lucha contra la “mosca del Mediterráneo” (ceratitis capitata), el segundo lo hizo contra todo tipo de “cochinillas”. Su éxito comercial y fitosanitario no impidió que, años atrás, Bruselas retirara del mercado esas sustancias por motivos medioambientales. “Ahora disponemos de insecticidas más caros y menos eficientes. Aceptamos los cambios, pero lo que no podemos asumir es que lo que fue bueno para los europeos, no se quiera aplicar ahora para la fruta importada de otros países”, denunció Aguado.















