18 Abril 2008
Las investigaciones agropecuarias avanzan en la búsqueda de una mayor productividad
En 50 años, las tareas de investigación y transferencia tecnológica hicieron crecer en productividad a los principales cultivos y generaron una importante diversificación. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.
PROTECCION. La siembra directa es un sistema de trabajo que minimiza el impacto negativo sobre el campo y sobre la naturaleza.
En cuanto a los cultivos, Tucumán tiene acotado -por su superficie- su crecimiento. De manera que el desafío pasa por lograr una mayor productividad en igual espacio, con calidad e inocuidad, sin perder de vista la sustentabilidad.
El creciente aumento de la población mundial obliga a utilizar el ingenio para poder producir más en igual unidad de superficies, evitando extender los cultivos a nuevas áreas protegidas y a la vez mantener un adecuado equilibrio con el medio ambiente.
Es por ello que la producción mundial, la del país y la de la región NOA deben seguir aumentando la producción de alimentos sin perjudicar en manera extrema los recursos naturales y el medio ambiente circundante.
La tesitura actual es producir alimentos en mayor cantidad, con calidad a menores costos y que se encuentren al alcance de todos. Pero la premisa es que no se afecte la tierra del futuro para las generaciones que vendrán detrás de nosotros.
En la actualidad se ve como muchas veces alimento y el ambiente son contradictorios, ya que se debe producir alimentos para la creciente necesidad que existe en el mundo, y por otro lado están las peleas constantes con quienes buscan cuidar las reservas naturales que se disponen en todo el mundo y, en el caso nuestro, en el extenso territorio argentino.
Para seguir produciendo más sin perjudicar un ambiente que tiene un equilibrio inestable debe estudiarse, investigarse y ensayar nuevas técnicas y cultivos, y crear otras variedades que permitan no interferir en forma negativa en la naturaleza. Para ello es necesario que instituciones dedicadas a estos temas continúen trabajando en esos objetivos.
Tucumán, en ese sentido es un ejemplo de que se puede producir más en igual superficie, ya que tiene su crecimiento acotado en cuanto a la superficie, pero los ejemplos de aumento de productividad son palpables.
Las instituciones de investigación provinciales trabajan denodadamente para el crecimiento de las productividades en los cultivos existentes desde hace muchos años, y también en las nuevas alternativas productivas que se adapten al clima y al suelo de la provincia más pequeña del país y de la región circundante.
Es indudable que el pilar de crecimiento de Tucumán fue, a principios del siglo pasado, la industria azucarera, que por las distintas crisis por las que atravesó, obligó a buscar la mejora de los cañaverales y nuevas actividades productivas.
Hace ya casi 100 años don Alfredo Guzmán pregonaba que se debía transformar la estructura productiva de Tucumán, por lo que impulsó la creación de la actual Eeaoc (1909), con el objetivo de diversificar la actividad agrícola-ganadera provincial.
En 1958, el arduo trabajo en investigaciones y transferencia tecnológica, junto con los de otras instituciones como el INTA y el sector privado, se logró incorporar cultivos como el maíz, con 32.000 ha, se llevó a 225.000 ha de caña de azúcar, a 4.000 las de arroz, y creció la superficie con citrus de todo tipo, con papa consumo y otros cultivos menores.
Hacia fines de 2007, los resultados fueron distintos en cuanto a nuevas alternativas, superficie y aumento de las productividades. La caña de azúcar, que alcanzo más de 285.000 ha en algún momento, se estabilizó en alrededor de 217.000 con una excelente producción por hectárea y ahora representa sólo el 35% del área cultivada, cuando a principios del siglo pasado representaba más del 95%.
La soja, con 280.000 ha, el trigo con 200.000, el maíz con 35.000, el citrus con 35.000, la papa con 6.000, el tabaco con 4.000, el arándano con 1.000, la frutilla con 400 y otros cultivos de gran importancia, como el poroto, hortalizas varias y la ganadería de excelente calidad, muestran palpablemente el resultado de los trabajos realizados.
Hoy la necesidad de aumentar la producción por unidad de superficie sigue siendo prioritaria, como también la calidad de los productos y su inocuidad. Se logró así afianzar los productos tucumanos en los exigentes mercados internacionales.
La investigación y el desarrollo de todas estas herramientas deben contar con el apoyo de todos los sectores involucrados, a los fines de no perder el terreno ganado.
El creciente aumento de la población mundial obliga a utilizar el ingenio para poder producir más en igual unidad de superficies, evitando extender los cultivos a nuevas áreas protegidas y a la vez mantener un adecuado equilibrio con el medio ambiente.
Es por ello que la producción mundial, la del país y la de la región NOA deben seguir aumentando la producción de alimentos sin perjudicar en manera extrema los recursos naturales y el medio ambiente circundante.
La tesitura actual es producir alimentos en mayor cantidad, con calidad a menores costos y que se encuentren al alcance de todos. Pero la premisa es que no se afecte la tierra del futuro para las generaciones que vendrán detrás de nosotros.
En la actualidad se ve como muchas veces alimento y el ambiente son contradictorios, ya que se debe producir alimentos para la creciente necesidad que existe en el mundo, y por otro lado están las peleas constantes con quienes buscan cuidar las reservas naturales que se disponen en todo el mundo y, en el caso nuestro, en el extenso territorio argentino.
Para seguir produciendo más sin perjudicar un ambiente que tiene un equilibrio inestable debe estudiarse, investigarse y ensayar nuevas técnicas y cultivos, y crear otras variedades que permitan no interferir en forma negativa en la naturaleza. Para ello es necesario que instituciones dedicadas a estos temas continúen trabajando en esos objetivos.
Tucumán, en ese sentido es un ejemplo de que se puede producir más en igual superficie, ya que tiene su crecimiento acotado en cuanto a la superficie, pero los ejemplos de aumento de productividad son palpables.
Las instituciones de investigación provinciales trabajan denodadamente para el crecimiento de las productividades en los cultivos existentes desde hace muchos años, y también en las nuevas alternativas productivas que se adapten al clima y al suelo de la provincia más pequeña del país y de la región circundante.
Es indudable que el pilar de crecimiento de Tucumán fue, a principios del siglo pasado, la industria azucarera, que por las distintas crisis por las que atravesó, obligó a buscar la mejora de los cañaverales y nuevas actividades productivas.
Hace ya casi 100 años don Alfredo Guzmán pregonaba que se debía transformar la estructura productiva de Tucumán, por lo que impulsó la creación de la actual Eeaoc (1909), con el objetivo de diversificar la actividad agrícola-ganadera provincial.
En 1958, el arduo trabajo en investigaciones y transferencia tecnológica, junto con los de otras instituciones como el INTA y el sector privado, se logró incorporar cultivos como el maíz, con 32.000 ha, se llevó a 225.000 ha de caña de azúcar, a 4.000 las de arroz, y creció la superficie con citrus de todo tipo, con papa consumo y otros cultivos menores.
Hacia fines de 2007, los resultados fueron distintos en cuanto a nuevas alternativas, superficie y aumento de las productividades. La caña de azúcar, que alcanzo más de 285.000 ha en algún momento, se estabilizó en alrededor de 217.000 con una excelente producción por hectárea y ahora representa sólo el 35% del área cultivada, cuando a principios del siglo pasado representaba más del 95%.
La soja, con 280.000 ha, el trigo con 200.000, el maíz con 35.000, el citrus con 35.000, la papa con 6.000, el tabaco con 4.000, el arándano con 1.000, la frutilla con 400 y otros cultivos de gran importancia, como el poroto, hortalizas varias y la ganadería de excelente calidad, muestran palpablemente el resultado de los trabajos realizados.
Hoy la necesidad de aumentar la producción por unidad de superficie sigue siendo prioritaria, como también la calidad de los productos y su inocuidad. Se logró así afianzar los productos tucumanos en los exigentes mercados internacionales.
La investigación y el desarrollo de todas estas herramientas deben contar con el apoyo de todos los sectores involucrados, a los fines de no perder el terreno ganado.















