11 Julio 2008
ADVERTENCIA. El exceso de abonado produce efectos negativos. LA GACETA / JOSE NUNO
En el encuentro realizado en la FET, se confirmó que la fertilización es una de las principales prácticas en el cultivo de los cítricos y constituye, junto con el riego, el segundo factor limitante de la productividad de un monte frutal.
El objetivo de la fertilización es incrementar la fertilidad natural del suelo y obtener un aumento del rendimiento de las cosechas. Para ello, la aportación de fertilizantes busca: suplir el nutriente que falta en el suelo y restituir los elementos minerales extraídos del suelo.
Cuando un nutriente se encuentra en la planta en estado deficitario, al aumentar su aportación se buscará conseguir aumentos en la cosecha que compensen el costo del abono suplementario. Sin embargo, a partir de determinados niveles, el incremento de cosecha -como consecuencia del mayor aporte del mismo- es decreciente, alcanzándose un nivel crítico, en el que el mayor gasto de fertilizante deja de compensar la mejora en el rendimiento de la cosecha.
Si bien una deficiente nutrición produce una reducción de las cosechas y hasta del tamaño de los frutos, el exceso de abonado tiene efectos adversos: pérdida de la calidad del fruto, consumo de lujo de los fertilizantes y disminución de la rentabilidad de la plantación, desequilibrios nutricionales y contaminación ambiental.
Uno de los elementos más utilizados para la fertilización de los agrios es el "nitrógeno". La deficiencia de éste produce una sintomatología en el árbol que se manifiesta en amarillamiento del follaje falta de vigor y brotaciones cortas de distribución irregular. Los síntomas foliares son disminución del tamaño de las hojas y amarillamiento acusado en las nervaduras.
Por contrapartida, el exceso de nitrógeno produce una sintomatología que se manifiesta en los árboles por un abundante desarrollo vegetativo, con hojas grandes y gruesas de color verde oscuro. Estas plantas son más sensibles al ataque de parásitos como "pulgones". Un exceso de nitrógeno produce una calidad deficitaria.
El objetivo de la fertilización es incrementar la fertilidad natural del suelo y obtener un aumento del rendimiento de las cosechas. Para ello, la aportación de fertilizantes busca: suplir el nutriente que falta en el suelo y restituir los elementos minerales extraídos del suelo.
Cuando un nutriente se encuentra en la planta en estado deficitario, al aumentar su aportación se buscará conseguir aumentos en la cosecha que compensen el costo del abono suplementario. Sin embargo, a partir de determinados niveles, el incremento de cosecha -como consecuencia del mayor aporte del mismo- es decreciente, alcanzándose un nivel crítico, en el que el mayor gasto de fertilizante deja de compensar la mejora en el rendimiento de la cosecha.
Si bien una deficiente nutrición produce una reducción de las cosechas y hasta del tamaño de los frutos, el exceso de abonado tiene efectos adversos: pérdida de la calidad del fruto, consumo de lujo de los fertilizantes y disminución de la rentabilidad de la plantación, desequilibrios nutricionales y contaminación ambiental.
Uno de los elementos más utilizados para la fertilización de los agrios es el "nitrógeno". La deficiencia de éste produce una sintomatología en el árbol que se manifiesta en amarillamiento del follaje falta de vigor y brotaciones cortas de distribución irregular. Los síntomas foliares son disminución del tamaño de las hojas y amarillamiento acusado en las nervaduras.
Por contrapartida, el exceso de nitrógeno produce una sintomatología que se manifiesta en los árboles por un abundante desarrollo vegetativo, con hojas grandes y gruesas de color verde oscuro. Estas plantas son más sensibles al ataque de parásitos como "pulgones". Un exceso de nitrógeno produce una calidad deficitaria.
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