Buscan una tecnología accesible para que los pequeños cañeros realicen la cosecha en verde

El INTA Famaillá apunta a erradicar de la provincia el uso de la quema de caña.

SIN DAÑOS. La quema afecta el medio ambiente y la infraestructura rural. SIN DAÑOS. La quema afecta el medio ambiente y la infraestructura rural.
10 Octubre 2008

Más del 80% de los residuos agrícolas que son quemados en la Argentina corresponden a la caña de azúcar. Una alternativa a esta práctica es la llamada cosecha en verde, donde las cosechadoras mecanizadas integrales ingresan al cañaveral sin quema previa, trituran las hojas y cortan los despuntes de las plantas dejando sobre el suelo una capa de residuo denominada comúnmente maloja, chala, trash o técnicamente RAC (residuo agrícola de cosecha).
Según un informe del INTA Famaillá, la tendencia hacia una generalización del sistema de cosecha en verde se estima se afianzará en el mediano plazo entre las medianas y grandes explotaciones. Sin embargo, los pequeños productores tienen pocas posibilidades de adaptarse a ese nuevo sistema, ya que no existe una tecnología apropiada a esa escala de producción.
En busca de una solución a este déficit, el INTA Famaillá está trabajando en el desarrollo de un prototipo de cosechadora adaptada a la pequeña explotación cañera, adelantó a LA GACETA Rural el ingeniero Alejandro Valeiro, del Proyecto Manejo Sustentable y Gestión Ambiental en Cultivos Industriales, Centro Regional INTA Tucumán-Santiago del Estero.
Pero, si bien la cosecha en verde representa un importante avance, no resuelve el problema de la quema de los residuos de cosecha. Estas se producen ya sea de manera accidental, o se realizan para facilitar las labores posteriores, o -si se trata de zonas con exceso de humedad- para evitar una cobertura que demora el secado del suelo y complica el desarrollo de las plantas.
La población urbana y rural es conciente respecto de las consecuencias de la contaminación ambiental y aumentó la presión social sobre las autoridades gubernamentales en pos de soluciones al problema de la quema de cañaverales.
“El INTA, desde su rol de institución de investigación y transferencia de tecnología, trabaja sobre la hipótesis de que, para evitar la práctica de la quema en las fincas cañeras, es necesario darle un valor a la maloja/RAC de modo que el productor decida voluntariamente no quemarla“, explicó Valeiro.
La experiencia en varios países indica que, ajustado a los costos, es posible recuperar la maloja/RAC y darle otro destino: •energía en diversas formas; •confección de sustratos; •cobertura de suelos; •fabricación de papel o aglomerados. “Si esto fuera viable técnica y económicamente, los productores, en especial los pequeños, valorarían lo que es hoy un residuo para mejorar sus ingresos, reducir la contaminación del aire y daños en la infraestructura rural y las emisiones de gases de efecto invernadero”, apuntó Valeiro.

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