“La reunión de la Comisión Mixta Fitosanitaria (Comifi) se realizó para conocer cuál es la real situación de la langosta quebrachera e implementar las medidas necesarias para evitar su propagación en la región”, señaló a LA GACETA Rural Carlos Grignola, coordinador de la regional NOA-Sur del Senasa, junto con el coordinador temático de Protección Vegetal de esa regional, Rafael Rodríguez Prados.
El funcionario explicó que el trabajo se realizó junto con el Ministerio de la Producción, la Facultad de Ciencias Agrarias y el sector productivo privado olivero de Catamarca.
Entre las acciones inmediatas se propuso centralizar las denuncias de daño en los cultivos en sede del Senasa y de la Dirección de Agricultura catamarqueña, desde donde se realizarán las recomendaciones básicas.
A partir de la concentración de información en estas entidades, se dispondrán los peritajes correspondiente y se realizarán los controles con equipos de la brigada de control del Senasa, a los que se sumarán los productores con su aporte en cuanto a datos de referencia y acciones concretas.
Además, la Comifi pretende crear una comisión especial para recopilar la información que vaya surgiendo en lo que respecta a la plaga, y coordinar la investigación en cuanto a los aspectos biológicos, sobre la distribución, incidencia y métodos adecuados para su monitoreo y control.
También los técnicos decidieron en la reunión apoyar fuertemente al plan de fortalecimiento y modernización del equipamiento del Programa Nacional de Acrídidos del Senasa.
“En la oportunidad, todos los que participamos en la reunión coincidimos en manifestar que según las denuncias recibidas y los monitoreos realizados, la plaga se encuentra en el monte natural y en algunas fincas de olivos sin alcanzar los niveles de daño de campañas anteriores”, remarcó Grignola.
“Pero de todas maneras, se acordaron distintas estrategias para monitorear de cerca su evolución y control, y evitar su propagación y mayores daños”, resaltó.
















