El agricultor enfrenta los nuevos ciclos productivos sin saber cómo empezará ni cómo terminará
La crisis internacional hace sentir sus coletazos en la Argentina, pero nadie sabe a ciencia cierta el alcance que tendrán en el sector agropecuario y si las medidas del Gobierno nacional son correctas o desacertadas. Por Gustavo Frías Silva - Sección RURAL.
LA GACETA
Los productores agropecuarios argentinos y todos los individuos dedicados o relacionados a actividades afines al campo se encuentran en la actualidad mal ubicados y sin saber en realidad donde están parados.
Las lluvias en la región NOA y en Tucumán están apareciendo lentamente, coincidentes con el comienzo de precipitaciones en el área de régimen monzónico en la cual estamos insertos.
Estas lluvias que siempre son bienvenidas por el hombre de campo actúan causando efectos deseables y en otros indeseables, según sea el sistema productivo en que se encuentra el el cultivo de que se trate.
Las precipitaciones benefician a los suelos al recibir el agua que se acumula en su perfil para la futura siembra gruesa que ya esta definida, por lo menos en la intención de la mayoría de los productores granarios.
Por otro lado, es poco lo que afecta a otras actividades como el trigo, con un mal año a causa de las sequías y de la helada de septiembre pasado, o al arándano, también afectado por las bajas temperaturas. Son actividades que se paralizan en su cosecha los días que llueve.
De todas maneras, el tiempo pasa y la nueva campaña está al alcance de la mano, con un escenario distinto y con productores y una sociedad argentina que no saben exáctamente con qué deben enfrentarse.
El martes pasado en la sede de la Sociedad Rural de Tucumán, en una reunión técnica organizada por las empresas tucumanas Vetagro y Proagro, representantes de Dupont en la región presentaron productos agroquímicos de última generación y se cerró la jornada con un relato del economista Juan Carlos de Pablo.
En esa disertación, De Pablo remarcó las causas que están provocando esta debacle internacional en las economías de los países "del primer mundo" y explicó cuáles son las características de la crisis que también afecta a la Argentina. Entre irónico, muy directo y con bastante humor, el economista dijo que en general la crisis del mundo se debe al excesivo crecimiento de la construcción de inmuebles y negocios inmobiliarios en los países más fuertes. "Esto hizo que se sobreestokeara el mercado", sentenció. Sólo en España existen más de 6 millones de propiedades para vender.
Otro aspecto a tener en cuenta y que afecta a la economía mundial es que nadie sabe lo que hay de créditos; de títulos; de bonos; de seguros y fideicomisos y otras herramientas que complican el mercado financiero y que generaron los diversos embrollos que hoy se están padeciendo.
De Pablo afirma que se debe tener mucho cuidado en lo que se dice, ya que lo que afirman los mercados, políticos y economistas muchas veces no es cierto y, en ese sentido, la Argentina "lleva la delantera".
En ese marco, agregó que el Indec sólo dibuja números de pobreza, desempleo, precios al consumidor e inflación que no los cree nadie, y no refleja otros parámetros relevantes, como la balanza comercial, para saber dónde realmente estamos parados. "A raíz de esto y de la debilidad política del PEN estamos teniendo problemas de credibilidad fenomenal", apuntó el economista.
Luego planteó que es poco creíble que las retenciones a través del 125 era para distribuir riquezas, construir hospitales, rutas y escuelas, así como que los fondos de las AFJP son para mejorar el fututo de los jubilados.
"En el país y en el mundo no nos creen, hagamos lo que hagamos; entonces para que querer ser creíbles", dijo el disertante. La aseveración es preocupante, ya que se vulnera cualquier tipo de confianza hacia quienes no dirigen el país. La confianza es la base para cualquier crecimiento.
Los problemas de recesión en el país y la disminución del crecimiento aparecieron antes del conflicto con el campo, e indudablemente la situación empeora, ya que actualmente no gasta, no cambia el auto o la ropa, los costos aumentan y los precios de los productos suben para los consumidores finales.
Lo que preocupa es que aún no se sabe lo que puede pasar en el mundo o en el país. De Pablo asegura que es imposible saber lo que nos depara 2009, ni siquiera la semana que viene. El problema de la credibilidad y de las dudas respecto de que si las cosas están encaminadas o no, genera preocupación e incertidumbre sobre cual es la dirección correcta.
El productor tiene tomada una decisión y es la de seguir adelante, pero precavido -más que todo informado- para no salir golpeado tras un ciclo productivo que no se sabe cómo comienza y termina.
















