Técnicos del EEA del INTA Famaillá trabajan en el uso de los Residuos Agrícolas de Cosecha (RAC) de caña de azúcar para la producción de briquetas de carbón y como fuente energética en la cocción de ladrillos para evitar, fundamentalmente, la contaminación del medio ambiente.
La cosecha de caña deja aproximadamente 15 toneladas/ha de residuos recolectables, que habitualmente se queman. Una alternativa a esta práctica es la “cosecha en verde” sin quema previa, pero las cosechadoras mecanizadas integrales dejan sobre el suelo una capa de RAC que al final termina consumida por el fuego.
El objetivo de la estrategia de valorizar energéticamente el residuo de cosecha es contribuir a evitar la quema y la contaminación del medio ambiente, recolectando la biomasa y emplearla en diversos usos. Entre otros, están la fabricación de carbón y la cocción de ladrillos.
En estas experiencias participan los ingenieros Enrique Fernández de Ullivarri; Sergio Pérez; Alejandro Valeiro; Juan Vallejo; César Terán y Jorge Mariotti, todos de la EEA Famaillá.
Producción de ladrillos: la primera experiencia se inició en la Cooperativa Campo de Herrera (Tucumán) 10 días después de la cosecha mecanizada de caña, cuando se recolectaron los residuos con una rotoenfardadora de forrajes. Posteriormente, estos fueron usados en un tabique (horno) de 3.000 ladrillos, construido especialmente. El horno fue alimentado manualmente por seis bocas durante un proceso continuo de 112 horas, más el lapso de enfriado (inercia térmica).
Los resultados obtenidos fueron una terminación acabada (coloración óptima) en el 30% de los ladrillos, un color pálido en el 65% y sólo un 5% de lo producido se manchó con cenizas del RAC quemado. “Pero todos estaban aptos para se comercializados”, destacó Pérez.
Agregó que quedó demostrado que es posible sustituir o complementar el uso de leña por el de RAC en la producción de ladrillos, evitando así la quema de éstos residuos en el campo, una práctica perjudicial para la salud y el ambiente.
“En esta experiencia resultó fundamental la colaboración del personal del tabique de la Cooperativa Campo de Herrera y el apoyo de su Consejo de Administración”, señaló Valeiro.
Briquetas de carbón: estos primeros ensayos para producir carbón con la maloja se basaron en una experiencia de la India. El primer paso fue la recolección de la maloja con enrolladora de forraje, previo hilerado. Este material fue colocado en cinco tambores de 200 litros e introducido en un hormo móvil con tapa desmontable.
Luego se rellenaron los intersticios con RAC, que sirvió de combustible, para producir una pirólisis o carbonización. Una vez frío, se extrajo una carbonilla que se aglutinó con harina al 10% y se compactó,lo que dio como resultado briquetas de carbón de RAC.
El poder calorífico de las briquetas producidas es un 28% menor que el carbón de leña y su peso específico tres veces menor. “Así se puede reducir la quema de caña y disminuir la tala con destino a carbón, con un producto renovable de alto valor energético”, resaltó Fernández de Ullivarri.
Los ensayos de ambas producciones continúan con el fin de ajustar las técnicas antes de transferirlas a los productores. Para mayor información los interesados podrán comunicarse con Fernández de Ullivarri, División Cultivos Industriales (eullivar@correo.inta.gov.ar).
















